Los accionistas de Warner Bros Discovery han votado este jueves a favor de vender la compañía a Paramount Skydance en una junta extraordinaria celebrada de urgencia. La operación, valorada en torno a los 110.000 millones de dólares (unos 93.500 millones de euros), representa uno de los movimientos corporativos más grandes de la historia reciente del entretenimiento estadounidense y reordena de forma radical el mapa audiovisual de Hollywood.
Con este respaldo accionarial, la transacción supera uno de sus últimos obstáculos internos. Warner Bros Discovery comunicó el resultado a través de un comunicado oficial en el que confirmó que la mayoría necesaria se había alcanzado sin sobresaltos. Ahora, la operación deberá completar los trámites regulatorios habituales antes de hacerse efectiva, aunque la aprobación de la junta despeja el camino principal.
Un imperio mediático en manos de los Ellison
Detrás de Paramount Skydance está David Ellison, hijo del multimillonario Larry Ellison, cofundador y presidente ejecutivo de Oracle, una de las mayores empresas tecnológicas del mundo y una de las fortunas más grandes del planeta. En poco más de un año, David Ellison ha logrado agrupar bajo una misma estructura dos de los cuatro grandes estudios clásicos de Hollywood: Warner Bros y Paramount Pictures. A eso se suman plataformas como HBO Max y cadenas de referencia como CBS y CNN, lo que convierte al nuevo grupo en un actor dominante tanto en la producción cinematográfica como en la televisión en abierto y el streaming.
La magnitud de la concentración no tiene precedente en el sector audiovisual reciente. En un solo movimiento, la familia Ellison pasa a controlar franquicias como DC Comics, Harry Potter, Star Trek o Mission: Impossible, además de los archivos históricos de ambos estudios y una red de medios de comunicación con alcance global. Esta acumulación de activos mediáticos ya ha generado debate en círculos regulatorios y académicos sobre el grado de concentración de poder informativo y cultural en manos de un solo grupo privado.
Netflix se queda fuera de la operación
El proceso de venta de Warner Bros no fue sencillo ni lineal. Según la información disponible, la plataforma de streaming Netflix también estuvo en la carrera por hacerse con los activos de Warner, aunque con un enfoque más selectivo: le interesaban los estudios de producción, los derechos de series y el negocio de cines, pero no el conjunto de la compañía, que incluye activos televisivos y de noticias con una rentabilidad más compleja.
Cuando Paramount Skydance presentó en febrero una oferta global por la totalidad de Warner Bros Discovery, Netflix decidió no igualarla. La operación, tal como estaba planteada, dejó de ser económicamente atractiva para la plataforma, que optó por retirarse antes que asumir activos que no encajaban en su modelo de negocio. Esa decisión dejó el campo libre a los Ellison para cerrar el acuerdo en sus propios términos.
Las condiciones económicas del acuerdo
La oferta final de Paramount Skydance fijó un precio de 31 dólares por cada acción de Warner Bros Discovery, una valoración que los accionistas de la compañía han considerado suficientemente atractiva para dar su visto bueno. El acuerdo incluía además una cláusula de ajuste: una tarifa diaria adicional de 0,25 dólares por trimestre en caso de que la operación no quedase aprobada antes del 30 de septiembre de 2026, un mecanismo diseñado para incentivar la celeridad en los trámites y proteger a los vendedores frente a posibles demoras regulatorias.
Esta estructura de precios refleja la complejidad de una operación que combina activos de naturaleza muy distinta: estudios cinematográficos con décadas de historia, una plataforma de streaming en plena competencia con Netflix y Disney+, y cadenas de noticias como CNN o CBS News con audiencias masivas pero modelos publicitarios bajo presión.
Un nuevo orden en Hollywood
La aprobación de esta fusión llega en un momento de intensa transformación para la industria audiovisual. Los grandes estudios tradicionales llevan años buscando fórmulas para competir con las plataformas digitales, que han cambiado los hábitos de consumo de manera irreversible. La respuesta de Paramount Skydance pasa por la escala: reunir la mayor cantidad posible de contenido, franquicias y canales de distribución bajo un mismo paraguas corporativo.
Lo que queda por ver es cómo responderán los reguladores, especialmente en Estados Unidos, donde la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) y el Departamento de Justicia tienen capacidad para condicionar o bloquear fusiones que afecten a medios de comunicación de alcance nacional. La operación, en cualquier caso, marca un antes y un después en la historia de Hollywood y en la estructura de poder del entretenimiento global.