La inversión indexada ha dejado de ser un concepto desconocido para convertirse en una conversación habitual entre ahorradores españoles. Kevin Koh Maier, director de inversiones de Finizens, una de las gestoras automatizadas de referencia en España especializadas en indexación, compartió recientemente sus perspectivas sobre mercados emergentes, oro, diversificación y los errores más comunes del inversor particular. Sus respuestas dibujan una filosofía clara: menos apuestas tácticas y más estructura a largo plazo.
Mercados emergentes: potencial sí, pero sin sobreponderar
Una de las preguntas recurrentes entre inversores este año es si tiene sentido apostar por fondos de mercados emergentes. La respuesta de Koh Maier es matizada: sí, pero siempre como una pieza dentro de una cartera global, nunca como la posición central. Los mercados emergentes ofrecen demografía favorable, valoraciones históricamente más contenidas que las de los mercados desarrollados y un potencial de crecimiento estructural que resulta atractivo sobre el papel. Sin embargo, también arrastran riesgos específicos: menor estabilidad institucional, volatilidad de divisas, marcos regulatorios menos predecibles y una fuerte dependencia de las materias primas, factor que cobra especial relevancia en un entorno de tensiones geopolíticas como el actual.
El error habitual, según el experto, es pasar de no tener ninguna exposición a emergentes a sobreponderarlos de golpe porque parecen baratos o porque se anticipa un mejor comportamiento relativo a corto plazo. La clave está en incorporarlos de forma proporcional dentro de una asignación diversificada que no dependa de una única región.
Oro: físico mejor que mineras, y construir posición poco a poco
Otro tema central fue el papel del oro como activo refugio. Para quienes quieran exposición al metal en el largo plazo, Koh Maier prefiere los vehículos respaldados por oro físico frente a los fondos de compañías mineras. La razón es simple: las mineras son empresas cotizadas que incorporan riesgos propios de cualquier negocio, como costes de extracción, endeudamiento o gestión directiva, y pueden comportarse de forma muy diferente al propio metal incluso cuando este sube con fuerza. El ejemplo más recordado es el periodo posterior a 2008, cuando el oro tuvo un comportamiento muy positivo pero muchas mineras decepcionaron a sus inversores.
En cuanto al momento de entrada, la postura de Finizens es no intentar anticipar correcciones. El propio oro sufrió una caída del 16% en marzo, comportándose más como un activo de riesgo que como un refugio clásico, lo que ilustra que a corto plazo puede ser volátil por la alta concentración de inversores. La recomendación es construir la posición gradualmente, tratarla como una asignación estructural de aproximadamente el 5% del patrimonio y mantenerla muchos años, no como una apuesta táctica tras una racha alcista.
S&P 500 frente a una cartera global: el debate que sigue vigente
Uno de los debates más habituales entre inversores indexados es si tiene sentido invertir directamente en el S&P 500 o en el MSCI World en lugar de en una cartera más diversificada. Koh Maier reconoce que la tentación es comprensible, dado el excelente comportamiento de la bolsa estadounidense en los últimos 15 años, pero advierte del riesgo de extrapolar el pasado reciente al futuro.
Concentrar todo el patrimonio en un único mercado implica ignorar la naturaleza cíclica de los mercados y apostar a que lo que ha funcionado en una década seguirá funcionando en la siguiente, algo que la historia desmiente sistemáticamente. Incluso índices más amplios como el MSCI World presentan una limitación estructural: Estados Unidos pesa cerca del 70% del índice, por lo que la diversificación aparente es menor de lo que parece. Según los datos internos de Finizens, una cartera 100% renta variable global bien diversificada ha ofrecido históricamente retornos anualizados en torno al 8% en el largo plazo, similares a los de Estados Unidos, pero sin depender de un único mercado.
Bonos y oro como amortiguadores del riesgo
En un entorno de mayor incertidumbre geopolítica y volatilidad, la función de los activos diversificadores cobra más peso. Los bonos no solo generan cupones sino que históricamente su precio sube cuando el capital huye de la renta variable hacia la renta fija en momentos de aversión al riesgo, como ocurrió durante la crisis de las puntocom o la financiera de 2008. Tras el duro año de 2022, cuando los bonos sufrieron pérdidas históricas por el giro abrupto de los bancos centrales, las valoraciones actuales son bastante más razonables, con rentabilidades esperadas cercanas al 4% anual en renta fija internacional según estimaciones de mercado recogidas por organismos como el Banco Central Europeo.
Esta combinación de renta variable global, oro y renta fija es la base de la filosofía de Finizens: no reaccionar al ruido de corto plazo con cambios bruscos en cartera, sino mantener una estructura diseñada para capturar el crecimiento global con el menor nivel de concentración posible. El mensaje de Koh Maier es consistente a lo largo de todas sus respuestas: las decisiones tácticas basadas en anticipar regiones ganadoras, suelos de cotización o momentos de entrada exactos suelen salir caras. La disciplina y la diversificación siguen siendo la ventaja más duradera del inversor de largo plazo.