La consultora tecnológica Capgemini ha abierto formalmente un expediente de regulación de empleo (ERE) en España que puede afectar a un máximo de 748 trabajadores, según fuentes cercanas a la negociación. La cifra representa el 6,8% de los más de 11.000 profesionales que la filial española de la firma francesa tiene en el país. La primera reunión entre la empresa y los representantes sindicales tuvo lugar este jueves, confirmando un proceso que la dirección había anunciado a la representación laboral el pasado 10 de abril.
La mayoría de los afectados son empleados que en este momento no tienen proyecto asignado, lo que en la jerga del sector se conoce como bench o banquillo. El ERE se aplicará en siete de los más de veinte centros de trabajo que Capgemini tiene distribuidos por 14 provincias: Madrid, Barcelona, Asturias, Valencia, Sevilla, Málaga y Cádiz. La empresa, que lleva operando en España desde 1975, ofrece servicios de consultoría estratégica, tecnologías de la información, ciberseguridad, inteligencia artificial, gestión empresarial y soluciones cloud.
Desde el pasado 1 de febrero, la filial española está dirigida por Laurent Perea como consejero delegado, en sustitución de Luis Abad. Fue bajo su mandato cuando la compañía comunicó a los sindicatos la intención de lanzar un "proceso de restructuración", que ahora se materializa con este ERE. En un comunicado, la consultora explica que la medida responde a "la aceleración del cambio tecnológico, la evolución de las necesidades de los clientes y la necesidad de adaptar las capacidades organizativas para garantizar la sostenibilidad económica y operativa de la compañía a medio y largo plazo".
La IA como detonante del ajuste
Capgemini no oculta que la inteligencia artificial es uno de los principales motores de esta reestructuración. La automatización de tareas que antes requerían equipos humanos numerosos está obligando a muchas consultoras tecnológicas a replantear sus estructuras de personal. En este caso, la empresa señala que las necesidades de sus clientes "evolucionan rápidamente" y que el objetivo es contar con equipos dotados de las competencias adecuadas para el futuro, lo que implica prescindir de perfiles cuyas habilidades han quedado menos demandadas.
Esta dinámica no es exclusiva de España. Capgemini ya anunció en enero un proceso similar en Francia, donde el "proyecto de adaptación" puede eliminar hasta 2.400 puestos de trabajo, aproximadamente el 7% de la plantilla en ese país. El anuncio en España llegó casi tres meses después, siguiendo una estrategia de ajuste global que el grupo ha ido desplegando país por país.
Las cuentas globales, entre el crecimiento y los recortes
Los números del grupo a nivel internacional ofrecen una imagen algo paradójica. En el ejercicio de 2025, Capgemini registró ingresos globales de 22.465 millones de euros, un 1,7% más que el año anterior. Sin embargo, el beneficio neto cayó un 4,2%, situándose en 1.601 millones de euros. El consejero delegado del grupo, Aiman Ezzat, destacó en la presentación de resultados la "notable aceleración del crecimiento" y un margen operativo del 13,3%, pero también advirtió que la compañía estaba acelerando la alineación de sus capacidades con su estrategia de expansión.
Ezzat fue explícito al señalar que ese proceso de adaptación "generará costes de reestructuración acumulados de aproximadamente 700 millones de euros en los próximos dos años". Una cifra que deja claro que los recortes en España y Francia no son casos aislados, sino parte de un plan de transformación estructural diseñado desde la cúpula de París.
Un sector en plena transformación
El caso de Capgemini refleja una tendencia más amplia en el sector de las grandes consultoras tecnológicas. Empresas de este tipo, que durante años crecieron captando talento para gestionar proyectos de digitalización, se enfrentan ahora a un escenario en el que la IA reduce los tiempos de desarrollo, automatiza la gestión de código y optimiza procesos que antes exigían equipos de decenas de personas. El resultado es una presión estructural sobre el empleo en el segmento de perfiles técnicos de perfil medio.
El período de consultas entre Capgemini y los sindicatos acaba de comenzar. Según la legislación española, este proceso tiene una duración máxima de 30 días naturales en empresas de más de 50 trabajadores, plazo durante el cual ambas partes deben negociar para intentar reducir el número de afectados o mejorar las condiciones de salida. El desenlace de esa negociación determinará el impacto final sobre los casi 750 empleados que, de momento, están en el foco del expediente.