El presidente ruso Vladímir Putin recibió este lunes en San Petersburgo al ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, y le transmitió un respaldo sin matices: "Rusia hará todo lo que esté en los deseos de Irán y otros países de la región". La reunión, a la que también asistieron el canciller ruso Serguéi Lavrov, el asesor de exteriores del Kremlin Yuri Ushakov y el jefe de la inteligencia militar GRU, Ígor Kostiukov, consolida lo que el Kremlin describe como una "alianza estratégica" entre Moscú y Teherán en medio del conflicto armado que Irán mantiene con Estados Unidos e Israel.
El simbolismo de la visita fue deliberado. El avión que transportó a Araghchi llevaba inscrita la leyenda "Minab, 168", en referencia a una localidad del sur de Irán donde, según Teherán, 168 menores —la mayoría niñas— murieron en un bombardeo estadounidense sobre una escuela el primer día de los ataques. El mensaje que Irán proyecta desde el inicio del conflicto, el pasado 28 de febrero, es que actúa como país agredido y no tiene intención de ceder su posición soberana.
Las negociaciones, bloqueadas por la cuestión nuclear
Mientras Putin y Araghchi se reunían en Rusia, las negociaciones de paz entre Washington y Teherán seguían bloqueadas. El nudo central es el programa nuclear iraní: Estados Unidos exige que se aborde desde el primer momento de cualquier acuerdo, mientras Irán ha propuesto un plan de tres fases que relega esa cuestión al tramo final de la negociación. Un funcionario estadounidense señaló que el presidente Donald Trump "no le gusta la propuesta" iraní precisamente por ese motivo.
El canal de mediación paquistaní, que había sido el más activo en las últimas semanas, sufrió un golpe importante cuando Trump canceló la visita a Islamabad de sus enviados Steve Witkoff y Jared Kushner. El mandatario estadounidense afirmó que Irán podía llamar por teléfono si quería negociar. Araghchi respondió ante la prensa en Rusia que Teherán está "evaluando" esa solicitud, pero subrayó que Trump ha pedido negociaciones porque Washington no ha logrado ninguno de sus objetivos militares.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, añadió matices contradictorios al afirmar que Trump "valora" dejar fuera la cuestión nuclear de las conversaciones, aunque aclaró que las líneas rojas del presidente "han sido muy claras". La ambigüedad de Washington complica cualquier avance diplomático a corto plazo.
Bloqueo naval y presión económica sobre Irán
En paralelo a la vía diplomática, el secretario de Estado Marco Rubio defendió este lunes el bloqueo naval que el Comando Central estadounidense mantiene desde hace más de quince días contra los puertos iraníes. "No puede ser que ellos sean los únicos beneficiarios de un sistema ilegal e injustificado de peaje y control en el estrecho de Ormuz", argumentó Rubio en una entrevista con Fox News. El estrecho de Ormuz concentraba, antes del conflicto, el tránsito del 20% del petróleo mundial.
Por su parte, el secretario del Tesoro Scott Bessent advirtió al Wall Street Journal que las empresas que operan con aerolíneas iraníes sancionadas se exponen a represalias económicas de Washington, instando a los gobiernos extranjeros a impedir que sus empresas suministren combustible, catering o mantenimiento a esas aeronaves.
El presidente francés Emmanuel Macron intentó mediar en la cuestión de Ormuz. A su llegada a Andorra, donde realiza una visita oficial, confirmó que había hablado con Trump el día anterior para tratar de convencerle de reabrir el estrecho, y anunció que contactará con Teherán a partir del martes con el mismo fin. Macron recordó que Francia y el Reino Unido impulsan una coalición internacional para garantizar la seguridad marítima en la zona y permitir el paso de materias estratégicas como gas, petróleo y fertilizantes.
El alto el fuego en Líbano se desmorona
Mientras la diplomacia busca salidas, en Líbano la situación sobre el terreno se deteriora. Las autoridades libanesas elevaron este lunes a 2.521 las víctimas mortales y a más de 7.800 los heridos desde el 2 de marzo, según el Ministerio de Sanidad libanés. El alto el fuego acordado el 16 de abril se asemeja cada vez más a una guerra abierta: este lunes el ejército israelí bombardeó por primera vez el valle de la Becá, en el este del país, causando más de 20 muertos desde el domingo.
El Gobierno de Brasil confirmó la muerte de una niña de 11 años y su madre, ambas de nacionalidad brasileña, en un ataque atribuido a las Fuerzas de Defensa de Israel en el distrito de Bint Jbeil el sábado. El padre de la familia, de nacionalidad libanesa, también falleció en el mismo bombardeo, mientras que otro hijo permanece hospitalizado. Brasilia calificó el ataque de "inaceptable violación" del alto el fuego.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió a la enviada de la ONU para Líbano que si el Gobierno libanés "continúa amparándose en Hezbolá, se desatará un incendio que arrasará Líbano". El canciller israelí Gideon Saar, por su parte, acusó a Hezbolá de desplegar tropas y vehículos junto a posiciones de la misión de paz de la ONU (Unifil) para utilizarlos como escudo. La milicia chií, por su boca, prometió seguir respondiendo "a la agresión".