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ACS, Acciona y Ferrovial pugnan por el AVE polaco

Las tres grandes constructoras españolas lideran consorcios para el primer tramo del tren de alta velocidad de Polonia, ligado al macroaeropuerto CPK.

Por Carlos García·jueves, 16 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: ACS, Acciona y Ferrovial pugnan por el AVE polaco · El Diario Joven

Polonia está a punto de dar el pistoletazo de salida a uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos de Europa, y la ingeniería y construcción española quiere estar en el centro de la acción. Las filiales polacas de ACS, Acciona y Ferrovial encabezan tres de los seis consorcios que compiten por adjudicarse el primer tramo de la red de alta velocidad del país, un proyecto vinculado al nuevo aeropuerto internacional CPK de Varsovia que tiene un presupuesto global superior a los 30.000 millones de euros.

El proyecto ferroviario en sí supone una inversión de cerca de 18.000 millones de euros para construir más de 400 kilómetros de vías por las que los trenes circularán a hasta 350 kilómetros por hora. La licitación que acaba de arrancar corresponde al primer gran lote: un tramo de 13 kilómetros que unirá el aeropuerto CPK con la localidad de Kotowice. Aunque la distancia pueda parecer corta, se trata del punto de partida de una red en forma de Y de 480 kilómetros que conectará Varsovia, Lodz, Poznan y Breslavia.

Quién es quién en la pugna española

La presencia española en la licitación es llamativa. ACS participa a través de su filial polaca Polaqua, que ha formado un consorcio junto a las empresas Zue y Duna. Ferrovial apuesta por Budimex, su subsidiaria local, que en esta ocasión concurre en solitario sin socios. Acciona, por su parte, entra en la carrera mediante Mostostal Warszawa, aliada con los grupos NDI e Intercor. Los otros tres consorcios que completan el grupo de seis son la alianza entre Torpol, Mirbud y Kobylarnia; la multinacional Porr; y la agrupación formada por Gülermak, Track Tec, Unibep, Pomeranian Mechanical y Track Company.

La selección del contratista se realizará tomando como criterios principales el precio ofertado y el alcance de la garantía. Según el calendario oficial, el resultado del proceso de diálogo competitivo, la elección del adjudicatario y la firma del contrato están previstos para el cuarto trimestre de 2027, con inicio de las obras a partir de ese mismo año.

Un calendario que mira al futuro de Europa del Este

El proyecto tiene fechas concretas sobre la mesa. El tramo que une Varsovia con Lodz debe estar operativo en 2032, coincidiendo con la apertura del nuevo aeropuerto CPK, que aspira a convertirse en el gran hub de Europa central. En 2035, la línea Y debería estar completamente activa, permitiendo a los viajeros desplazarse también hacia Poznan y Breslavia. Se trata de un salto cualitativo enorme para un país cuya red ferroviaria de alta velocidad es prácticamente inexistente hasta ahora.

El interés de las constructoras españolas no es casual. Polonia representa uno de los mayores mercados de obra pública de la Unión Europea, impulsado en buena medida por los fondos estructurales y de cohesión europeos que el país sigue recibiendo en cantidades significativas. Eso convierte a este mercado en un destino prioritario para empresas que buscan crecimiento internacional en un entorno jurídico estable y con demanda sostenida.

La huella española va más allá de la construcción

Lo que revela esta historia no es solo la capacidad de ACS, Acciona y Ferrovial para competir a escala continental. Es que el ecosistema de infraestructuras español ha construido en Polonia un posicionamiento estratégico que va bastante más allá del hormigón y el acero. El pasado septiembre, CPK ya anunció que ACS y Ferrovial lideraban dos de los cinco consorcios que pujan por construir la nueva terminal aeroportuaria internacional, con un presupuesto de más de 1.100 millones de euros. En ese caso, Ferrovial se ha aliado con Strabag, mientras que ACS opera a través de Hochtief junto a Polimex, la mayor constructora local.

A eso se suman varias ingenierías españolas con roles técnicos clave. Ayesa supervisa un tramo de 17 kilómetros de la nueva línea ferroviaria entre Lodz y Breslavia. Idom asume los servicios de diseño e integración de sistemas TIC y aeroportuarios. E Ineco, junto a Adif, colabora en el diseño técnico de la alta velocidad, trasladando a Polonia décadas de experiencia acumulada en la red española.

Esta acumulación de contratos y roles técnicos dibuja un patrón claro: las empresas españolas han sabido aprovechar su ventaja competitiva en infraestructuras —construida durante los años del boom de obra pública en España— para exportar ese conocimiento a mercados emergentes con grandes necesidades de modernización. Polonia, con su ambición de convertirse en el nodo logístico y de movilidad de Europa central, ofrece el escenario perfecto para esa estrategia. La adjudicación del primer tramo del AVE polaco será, en cualquier caso, solo el primer capítulo de una historia que promete extenderse durante la próxima década.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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