El Real Madrid cayó eliminado de la Champions League tras perder 4-3 en el Allianz Arena ante el Bayern de Múnich. El conjunto blanco plantó cara hasta el final —con dos goles de Arda Güler incluidos— pero la expulsión del francés Eduardo Camavinga en los minutos finales, cuando el partido enfilaba la prórroga empatado a tres, dejó al equipo con diez hombres y sin opciones de resistir.
El partido fue de los que no se olvidan. Álvaro Arbeloa apostó por un once marcadamente ofensivo, con Güler, Brahim Díaz, Jude Bellingham y Fede Valverde conformando un centro del campo sin concesiones defensivas. Una apuesta arriesgada frente a un Bayern que acumula más de cien goles esta temporada, pero que estuvo a punto de funcionar. El Madrid jugó de tú a tú en el Allianz, propuso fútbol en lugar de especular y durante largos tramos del encuentro fue el mejor equipo sobre el césped.
Arda Güler firmó la actuación de su carrera. El turco marcó a los 34 segundos aprovechando un error de Manuel Neuer desde casi 35 metros, el gol más rápido del Madrid en Champions en mucho tiempo. Su segundo tanto llegó en forma de falta directa que se coló por la escuadra. Entre medias, el joven centrocampista robó balones, asoció juego con Vinícius, Bellingham y Mbappé, y se metió entre los centrales rivales con una valentía impropia de su edad. Al final, una protesta excesiva tras la expulsión de su compañero le costó también la tarjeta roja, cerrando una noche agridulce para él.
Harry Kane, como de costumbre, no perdonó. El delantero inglés llegó al partido con números estratosféricos y alcanzó los 50 goles en la temporada con su tanto en el Allianz. Kane lidera la tabla de goleadores de la Bundesliga con una regularidad que lo convierte en candidato a romper registros históricos antes de que acabe el curso. Aprovechó un descuido de Trent Alexander-Arnold para batir a Lunin con una definición limpia, el tipo de acción que diferencia a los grandes delanteros del resto.
El momento que torció el partido llegó cuando el colegiado esloveno Slavko Vincić mostró la segunda amarilla a Camavinga. El francés cometió una falta y tardó en devolver el balón, pero el castigo generó polémica inmediata. Con diez jugadores y el marcador igualado a tres, el Madrid no pudo sostener la presión bávara y encajó el gol definitivo. La actuación del árbitro eclipsó parcialmente un partido que merecía decidirse en el campo sin ese tipo de interferencias.
Brahim Díaz fue la gran sorpresa en el once inicial y respondió con una actuación notable durante la primera hora. Actuó como enlace entre líneas, replegó tanto por la derecha como por la izquierda y fue el socio que necesitaban los delanteros para progresar. Cuando Arbeloa lo retiró en el minuto 60 visiblemente agotado, el equipo comenzó a perder entidad. Una de las lecturas del partido es que, en los grandes escenarios, el Madrid necesita a sus mejores hombres el mayor tiempo posible.
En portería, la noche tampoco fue redonda. Andriy Lunin tuvo una participación irregular: concedió el empate del Bayern en la primera mitad con una salida deficiente y en el 3-3 de Luis Díaz hubo dudas sobre si pudo hacer más. El debate sobre si Thibaut Courtois, que no ha podido disputar la eliminatoria, habría marcado la diferencia es inevitable en estos momentos.
Arbeloa se va de la Champions con la cabeza alta. El técnico madridista tomó el equipo en una situación complicada y a lo largo de estos meses ha mostrado convicción en sus decisiones: apostar por los jóvenes, recuperar el mejor nivel de jugadores como Vinícius o Valverde, e insistir con Güler cuando todo indicaba que había que protegerle. En Liga los resultados han sido más irregulares y el equipo ha rendido por debajo de sus posibilidades en demasiadas jornadas. Pero en Múnich, ante el Bayern, con todo en juego, el Madrid de Arbeloa compitió, atacó y no se escondió. Según la información de UEFA sobre el partido, el conjunto blanco terminó con más ocasiones de gol que su rival en los primeros 70 minutos. Eso dice algo del planteamiento. La derrota duele, la eliminación también, pero la manera importa.