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Vacantes récord y paro: la paradoja del empleo en España

Más de 155.000 puestos sin cubrir coexisten con 2,5 millones de parados por un desajuste estructural de cualificaciones.

Por Carlos García·miércoles, 15 de abril de 2026·6 min lectura
Ilustración: Vacantes récord y paro: la paradoja del empleo en España · El Diario Joven

España cerró 2025 con el mejor dato de empleo desde 2008: la tasa de paro cayó por primera vez en casi dos décadas por debajo del 10%, situándose en el 9,93%, con más de 22,4 millones de ocupados. Y sin embargo, el mercado laboral español convive con una contradicción que no deja de crecer: según los datos del Instituto Nacional de Estadística, al cierre de 2025 había 155.737 puestos de trabajo sin cubrir en la economía española. Dos realidades que deberían ser incompatibles, pero que en España llevan años coexistiendo sin solución a la vista.

La paradoja tiene nombre técnico: desajuste estructural entre oferta y demanda de empleo. No es que no haya gente dispuesta a trabajar. Es que las personas que buscan trabajo y los puestos que las empresas necesitan cubrir no encajan. Las vacantes piden un tipo de perfil —técnico, manual, con experiencia en oficios concretos— que escasea. Los parados, en cambio, acumulan perfiles que el mercado ya no absorbe con la misma intensidad o que nunca llegaron a formarse en lo que realmente se demanda.

Un mercado con exceso de titulados y déficit de oficios

El dato más revelador no está en las cifras de paro, sino en el modelo formativo. Según el informe Education and Training Monitor de la Comisión Europea, el 35% de los graduados españoles trabaja en empleos por debajo de su nivel formativo, frente a una media europea del 21,9%. España lidera la sobrecualificación en la UE: el 52,6% de los jóvenes tiene estudios superiores, ocho puntos por encima de la media comunitaria. Pero ese avance educativo no se traduce en una mejor adecuación al mercado. Al contrario: mientras crecen los titulados generalistas, los sectores técnicos y manuales acumulan una escasez creciente de profesionales.

El diagnóstico del Banco de España es contundente: la falta de trabajadores se ha consolidado como el segundo factor que más penaliza la actividad empresarial, solo por detrás de la incertidumbre política. En apenas cinco años, la proporción de empresas que identifica la disponibilidad de mano de obra como un problema ha escalado del 13,3% al 48%. Y los sectores donde la escasez duele más son precisamente los que mueven la economía real: el 63% de las empresas de construcción declara dificultades para contratar, seguidas de la hostelería (57%) y la agricultura (54%).

La construcción es el caso más extremo y más urgente. Según la Confederación Nacional de la Construcción, se estima que actualmente hacen falta unos 700.000 trabajadores para cubrir la demanda de obras y reformas en España. Las vacantes en el sector se han multiplicado por cuatro desde 2016, según el Observatorio Inmobiliario de BBVA Research. Más del 55% de los empleados de la construcción supera los 45 años y apenas el 9% es menor de 30. No hay relevo. Y los que se jubilen en los próximos años no tendrán sustitutos formados para tomar el relevo.

El problema de la FP industrial: pocos alumnos, mucha demanda

Detrás de este desajuste hay una crisis formativa silenciosa que lleva décadas gestándose. La Formación Profesional industrial —la que forma a soldadores, ferrallistas, encofradores, técnicos de maquinaria, operadores de planta o montadores mecánicos— apenas atrae alumnado. Solo el 12,7% del alumnado de FP cursa ciclos vinculados a la industria o la edificación. En la familia de Edificación y Obra Civil, el interés de los jóvenes en los programas formativos cayó un 45,6% entre el curso 2007-2008 y el 2021-2022, según datos del Observatorio Industrial de la Construcción.

El problema no es solo de oferta formativa. Es también cultural. Durante años, las familias españolas han transmitido a sus hijos que el éxito pasa por la universidad, y los ciclos formativos y los oficios técnicos han sido percibidos como opciones de segunda categoría. El resultado es una distorsión de manual: según un informe del SEPE sobre ajuste de la oferta y la demanda de empleo, los mayores desajustes del mercado laboral español se concentran precisamente en artesanos y trabajadores cualificados en industrias manufactureras y en construcción. Solo el 10% de los parados del sector constructivo dispone de alguna titulación específica de Edificación y Obra Civil. Apenas el 3,8% cuenta con FP de Grado Medio o Superior en la materia.

Las consecuencias de este desajuste son ya visibles en precios y plazos. La escasez de mano de obra cualificada en construcción ha elevado los salarios de fontaneros, electricistas y albañiles por encima del promedio nacional, según el informe de InfoJobs y Esade sobre el mercado laboral en 2025. El salario medio ofertado para un obrero de construcción alcanza los 28.567 euros anuales, por encima del salario medio de las vacantes publicadas en la plataforma. Pero no es solo una cuestión salarial: la falta de personal retrasa proyectos, encarece materiales y complica el ajuste entre oferta y demanda de vivienda, tensionando los precios finales en el mercado inmobiliario.

Inmigración laboral ordenada: la pieza que falta

Antes de que la FP industrial forme a suficientes técnicos para cubrir la demanda —un proceso que tarda años—, las empresas necesitan soluciones en el corto plazo. Y una de las más relevantes es la contratación internacional de trabajadores con experiencia en los oficios que escasean. No es una novedad: la historia económica española está llena de episodios en los que la inmigración laboral ha actuado como palanca de crecimiento. Lo nuevo es que ahora se necesita de forma estructural y no coyuntural, y que hacerlo bien requiere procesos de selección, verificación de competencias, gestión de permisos y acompañamiento en el proceso de llegada e integración.

Algunas plataformas especializadas están empezando a cubrir ese hueco. Es el caso de kontrata.es, que trabaja conectando empresas españolas con trabajadores internacionales en sectores con déficit de personal, especialmente en la construcción, la industria y otros oficios técnicos. Su modelo pone el foco en facilitar tanto la selección como los trámites necesarios para que la incorporación de estos trabajadores sea efectiva y ordenada, aliviando la presión sobre empresas que llevan meses sin poder cubrir vacantes básicas.

El desafío de fondo, sin embargo, va más allá de cualquier solución inmediata. Spain sigue siendo, según Eurostat, el segundo país de la UE con mayor tasa de desempleo. El desajuste entre lo que el sistema educativo produce y lo que el tejido productivo necesita es, según el Instituto de Estudios Económicos, un problema crónico que sitúa a España como el séptimo país de la OCDE con mayor desequilibrio entre vacantes y perfiles profesionales. Mientras ese modelo no cambie —más FP industrial, más dignificación de los oficios, mejor orientación vocacional temprana—, las empresas seguirán buscando soldadores en un país que fabrica demasiados licenciados y muy pocos encofradores.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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