En vivo
Buscar

TotalEnergies alerta: Ormuz bloqueado amenaza el suministro europeo

El CEO de la petrolera francesa advierte de escasez energética en Europa si el cierre del estrecho se prolonga dos o tres meses más.

Por Carlos García·sábado, 25 de abril de 2026·4 min lectura·1 vistas
Ilustración: TotalEnergies alerta: Ormuz bloqueado amenaza el suministro · El Diario Joven

El director ejecutivo de TotalEnergies, Patrick Pouyanné, ha lanzado una advertencia seria sobre el impacto energético del bloqueo del estrecho de Ormuz. En declaraciones al canal francés BFMTV este sábado, el responsable de una de las mayores petroleras del mundo afirmó que si la situación se mantiene durante dos o tres meses más, Europa entrará en una fase de escasez energética similar a la que ya viven algunos países asiáticos.

El mensaje es claro: los mercados europeos han logrado absorber los excedentes de reservas almacenados, pero ese colchón tiene un límite. Cuando se agote, la dependencia del crudo y el gas procedentes del Golfo Pérsico se hará notar de manera directa en el suministro de carburantes, con consecuencias que pueden ir desde el encarecimiento de los precios hasta cortes en el abastecimiento.

Por qué Ormuz es tan crítico para la energía mundial

El estrecho de Ormuz es, sin exageración, el punto más importante del comercio energético global. Por ese canal de apenas 33 kilómetros de anchura en su punto más estrecho transita aproximadamente el 20% del petróleo y una parte significativa del gas natural licuado que se consume en el planeta. Irán, que controla la orilla norte del estrecho, ha procedido a un cierre prácticamente total de este paso marítimo como respuesta al conflicto armado lanzado por Estados Unidos e Israel en la región.

Pouyanné fue directo al señalar que no se puede prescindir del petróleo del Golfo Pérsico porque es "muy barato" y está integrado de forma estructural en las cadenas de suministro globales. La pregunta, por tanto, no es si Europa necesita ese crudo, sino cómo puede llegar a los mercados de consumo sorteando el bloqueo.

Las alternativas existen, pero no son suficientes

Frente a la imposibilidad de usar Ormuz, una parte del petróleo del Golfo ya está siendo desviada por oleoductos terrestres alternativos. Arabia Saudí dispone de una infraestructura que conecta sus pozos con el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. Los Emiratos Árabes Unidos también cuentan con un conducto que evita el estrecho. Y desde Irak, parte del crudo viaja por un oleoducto que nace en Kirkuk, en el Kurdistán iraquí, y llega hasta el puerto turco de Ceyhan, en el Mediterráneo, mucho más cerca de los mercados europeos.

El problema es la capacidad. Estas infraestructuras, que llevaban años operando a un ritmo secundario, no están dimensionadas para absorber el volumen que antes circulaba por el estrecho. Pouyanné propuso de forma explícita la construcción de nuevos oleoductos que amplíen esas vías de escape, aunque reconoció implícitamente que ese tipo de proyectos requieren tiempo e inversión que no pueden materializarse de un día para otro.

Para entender la magnitud del reto, basta con consultar los datos de la Agencia Internacional de la Energía, que llevan meses monitorizando el impacto del conflicto sobre los flujos de crudo a escala global y han advertido en repetidas ocasiones sobre la fragilidad del equilibrio entre oferta y demanda.

Europa, más expuesta de lo que parece

Europa lleva varios años intentando diversificar sus fuentes de energía, especialmente desde que la guerra de Ucrania obligó a reducir drásticamente la dependencia del gas ruso. Sin embargo, la dependencia del petróleo del Golfo Pérsico sigue siendo elevada, y el mercado de gas natural licuado, donde Qatar juega un papel central, está geográficamente condicionado también por el paso de Ormuz.

El Consejo Europeo y la Comisión Europea han lanzado en los últimos años iniciativas para reforzar la seguridad energética del bloque, pero las medidas estructurales tardan en dar resultados. Mientras tanto, la Comisión Europea tendrá que evaluar si activa mecanismos de emergencia para garantizar el suministro en caso de que el escenario que describe Pouyanné se materialice.

El ejecutivo de TotalEnergies no se limitó a diagnosticar el problema: también señaló que la resolución del conflicto que originó el bloqueo es la única solución real y urgente. Sin un acuerdo político o militar que devuelva la normalidad al estrecho, cualquier solución alternativa es un parche a corto plazo.

Lo que está en juego no es solo el precio de la gasolina en las estaciones de servicio europeas. Una crisis de abastecimiento energético tendría efectos en cascada sobre la industria, el transporte y la inflación general, justo cuando las economías del continente intentan consolidar una recuperación todavía frágil. La advertencia de Pouyanné no es alarmismo: es la lectura de un directivo con acceso a datos de producción y logística que el ciudadano medio no puede ver.

Compartir:XFacebookWhatsAppEmail

Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

También te puede interesar