Durante décadas, publicaciones como The Sun o Daily Mail fueron algo así como el entretenimiento total antes de que existiera internet: política, deportes, cotilleos, opinión contundente y exclusivas de primera página, todo en un mismo lugar. Hoy, ese modelo que definió la prensa popular británica se tambalea con fuerza. Los números hablan por sí solos: según documentos presentados ante Companies House, la empresa matriz de The Sun registró pérdidas antes de impuestos de 53 millones de libras en el ejercicio cerrado en junio de 2025, frente a los 18 millones del año anterior. Los ingresos bajaron de 296 a 273 millones de libras.
No todo ese deterioro responde a la transformación digital. Parte del agujero financiero procede de los 36,7 millones de libras desembolsados en litigios vinculados al escándalo de escuchas telefónicas que salpicó a The Sun y al ya desaparecido News of the World. Pero incluso al margen de esos costes extraordinarios, la tendencia estructural es preocupante: el alcance combinado impreso y digital de The Sun cayó de 26,6 millones a 22,2 millones de lectores en un año, según datos de Publishers Audience Measurement Company. La división de consumo de DMGT, que engloba a Daily Mail y New Scientist, también reportó una caída de ingresos del 2%, hasta los 600 millones de libras, con su audiencia retrocediendo de 25,3 a 21,7 millones en apenas un semestre.
La competencia que no para de crecer
La analista de medios Claire Enders lo resume con claridad: quien quiere saber de una celebridad hoy la sigue directamente en Instagram o TikTok, sin necesidad de que ningún periódico haga de intermediario. Los influencers han colonizado el nicho que antes ocupaban los tabloides: el cotilleo rápido, la opinión exagerada, el drama en tiempo real. Y lo hacen gratis, sin anuncios molestos y con una cercanía que ningún redactor de Fleet Street puede replicar.
El exeditor de The Sun, David Yelland, apunta a una paradoja difícil de resolver: resulta casi imposible ser disruptivo en el sector de la prensa sensacionalista cuando toda la sociedad ya funciona de forma sensacionalista. Las redes son, por definición, el nuevo tabloides global. Un informe de Enders Analysis publicado en abril de 2025 señalaba que plataformas como TikTok y WhatsApp se han consolidado como espacios centrales para el consumo de información, análisis y debate, especialmente entre los menores de 40 años.
A eso se suma el golpe de la inteligencia artificial. Google ya ofrece resúmenes automáticos de noticias en sus resultados de búsqueda, lo que reduce drásticamente los clics hacia los medios originales. Los chatbots reproducen contenido en segundos, haciendo que una exclusiva deje de serlo casi antes de publicarse. DMGT reconoció explícitamente que sus ingresos publicitarios digitales cayeron el año pasado precisamente por la implantación de estos resúmenes de IA en los motores de búsqueda. The Sun, por su parte, cifró en casi cinco millones el descenso de lectores digitales mensuales atribuido en parte a los cambios en cómo las redes sociales distribuyen contenido informativo.
Las apuestas para no quedarse fuera
Los grupos editores no se quedan de brazos cruzados, aunque las soluciones no son sencillas. La principal vía que están explorando es la conversión de lectores en suscriptores de pago, siguiendo el camino que ya consolidaron medios como The Times o The Atlantic. The Sun, Daily Mail y The Express han lanzado o reforzado sus modelos de suscripción digital, prometiendo menos publicidad y contenido exclusivo. Reach, la editora del Daily Mirror y otros títulos regionales, aspira a superar los 75.000 suscriptores en 2026. Daily Mail tiene una meta más ambiciosa: llegar al millón de suscriptores en octubre de 2028, partiendo de los aproximadamente 400.000 actuales.
Otra apuesta clara es el vídeo. The Sun ha invertido en su plataforma Sun Originals y asegura haber superado los 1.000 millones de reproducciones mensuales desde diciembre de 2024, argumentando que el potencial de monetización de este formato es "significativo". La lógica es competir en YouTube y otras plataformas en lugar de intentar atraer tráfico a webs que los algoritmos cada vez penalizan más.
Goordie Greig, director de The Independent —medio que hace años apostó por el modelo exclusivamente digital—, señala que también hay espacio para el periodismo de calidad difícil de replicar por la IA: investigaciones en profundidad, reportajes de largo aliento, análisis que requieren criterio humano. Aunque también lanza una advertencia que resume bien el momento: hoy, prácticamente nadie menor de 40 años compra un periódico en papel.
El problema de fondo es que los tabloides han sabido construir audiencias digitales enormes, pero no han logrado convertirlas en negocio. La publicidad online se la llevan Google y Meta. Los lectores esperan el contenido gratis. Y las suscripciones todavía están lejos de compensar la caída del papel. La industria tiene claro el diagnóstico; lo que aún no tiene es la receta definitiva.