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Trump cancela el viaje de sus negociadores a Pakistán

Washington frena la segunda ronda de contactos indirectos con Irán alegando que EEUU "tiene todas las cartas"

Por Carlos García·sábado, 25 de abril de 2026Actualizado hace 51 min·4 min lectura·2 vistas
Ilustración: Trump cancela el viaje de sus negociadores a Pakistán · El Diario Joven

Donald Trump frenó este sábado el viaje de sus principales negociadores a Pakistán, donde estaba prevista una segunda ronda de contactos indirectos con Irán. El presidente estadounidense anunció la decisión en una intervención en Fox News, explicando que había dado la orden cuando sus enviados ya se preparaban para embarcar. Los afectados son Steve Witkoff y Jared Kushner, dos de los hombres de mayor confianza del mandatario en materia diplomática.

La justificación de Trump fue tan directa como llamativa: según el presidente, Estados Unidos no necesita hacer vuelos de dieciocho horas sin garantías de resultados concretos. "Tenemos todas las cartas. Ellos pueden llamarnos cuando quieran", dijo Trump, según recogió la agencia EFE. El mensaje transmite una postura de fuerza negociadora, pero también marca un punto de inflexión en un proceso diplomático que hasta ahora había avanzado con discreción y a través de intermediarios.

La decisión llega en un momento delicado. El ministro de Exteriores iraní, Abbás Araqchí, había viajado a Islamabad para mantener reuniones con autoridades civiles y militares pakistaníes, en un contexto en el que Pakistán actuaba como interlocutor entre las dos partes. Fuentes diplomáticas pakistaníes confirmaron que Araqchí abandonó la capital con destino a Omán antes incluso de que la delegación estadounidense hubiera despegado. El canciller iraní nunca había ocultado que no tenía intención de reunirse directamente con los enviados de Washington.

Pakistán, por su parte, valoró las conversaciones mantenidas con Araqchí como "productivas" y expresó su esperanza de que los contactos permitieran avanzar hacia una nueva ronda de negociación bilateral en los próximos días. Islamabad lleva semanas ejerciendo un papel de mediación que le otorga cierto protagonismo regional en un conflicto que va mucho más allá de sus fronteras. El Ministerio de Exteriores pakistaní no ha confirmado oficialmente si ese proceso continúa tras los últimos movimientos.

Por qué importa este giro diplomático

La cancelación no es un hecho aislado. Forma parte de una dinámica en la que las negociaciones entre Washington y Teherán llevan meses avanzando a golpe de señales contradictorias. Irán ha mantenido desde el principio que cualquier acuerdo debe respetar su derecho a enriquecer uranio, mientras que la administración Trump ha insistido en que ese punto es innegociable para levantar las sanciones. El programa nuclear iraní sigue siendo el nudo central de cualquier posible entendimiento.

En este escenario, la decisión de Trump de no enviar a sus negociadores puede interpretarse de varias maneras. Una lectura es la que ofrece el propio mandatario: que Washington no está dispuesto a hacer concesiones logísticas ni simbólicas si Teherán no da señales claras de avance. Otra lectura posible es que la diplomacia entre bastidores atraviesa un momento de bloqueo real, y que el anuncio público sirve para presionar a Irán de cara a la opinión pública internacional.

Lo que sí es claro es que Omán sigue siendo el canal más directo entre ambas partes. El hecho de que Araqchí viajara desde Islamabad hacia Mascate sugiere que el sultanato mantiene su papel como facilitador discreto, un rol que Omán ha desempeñado históricamente en la relación entre Teherán y Occidente. Si hay un próximo movimiento, es probable que pase por esa vía antes que por cualquier escenario de negociación directa.

Qué puede pasar ahora

Las fuentes pakistaníes hablaban de una nueva ronda posible "en un día o dos", lo que indica que el proceso no se da por roto. Pero el gesto de Trump añade presión y ruido a unas negociaciones que ya de por sí eran frágiles. El hecho de que el presidente de EEUU haga declaraciones públicas sobre los movimientos de sus propios negociadores —antes incluso de que se hayan producido— complica la discreción que suele requerir este tipo de diplomacia.

Para Irán, la cancelación puede ser interpretada como una señal de impaciencia estadounidense o, por el contrario, como una muestra de debilidad negociadora disfrazada de posición de fuerza. Para los aliados regionales de ambas partes, el episodio subraya la volatilidad del proceso y la dificultad de construir confianza cuando cualquier movimiento puede convertirse en noticia antes de producir resultados. El próximo capítulo de esta historia dependerá, en gran medida, de si Teherán decide marcar el número de Washington.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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