Telefónica está en las fases finales para vender su histórica sede situada en la Gran Vía de Madrid al empresario murciano Tomás Olivo, una de las fortunas destacadas en España. La operación, cuyo valor supera los 200 millones de euros, está siendo cuidadosamente negociada, aunque aún no se ha cerrado oficialmente, según fuentes consultadas por EXPANSIÓN.
El edificio, finalizado en 1930 y obra de Ignacio de Cárdenas, es un ícono arquitectónico que se ubica en una ubicación privilegiada en pleno centro de Madrid. Con casi 90 metros de altura, sus instalaciones albergaban históricamente las oficinas centrales y la presidencia de Telefónica, además de un centro de conmutación telefónica que sustituyó la antigua central manual.
En las últimas décadas, el inmueble ha sufrido importantes reformas, especialmente entre 1987 y 1992, cuando se adaptó para convertirse en un edificio inteligente, incorporando la flagship de Movistar en la planta comercial baja. Sin embargo, cambiar el uso de este inmueble presenta dificultades significativas, ya que continúa con un uso dotacional marcado por el Ayuntamiento de Madrid desde una recalificación urbanística realizada en 2003.
Este cambio de uso es clave para el comprador, pues se espera que el consistorio exija mantener una parte importante del inmueble bajo ese uso actual, lo que podría limitar su transformación, por ejemplo, en un hotel de lujo u otro tipo de desarrollo comercial. Estas condiciones han desanimado en parte a los fondos internacionales, que inicialmente mostraron interés pero abandonaron o redujeron sus ofertas debido a estas complejidades.
Telefónica fichó al banco de inversión Rothschild para gestionar la venta, proceso iniciado a finales de 2022. En ese momento se manejaba una valoración del activo cercana a los 300 millones de euros, aunque la cifra final parece situarse por encima de los 200 millones. Entre los aspirantes finales también estuvieron la familia Ardid, Terralpa y Rafael Serrano, aunque parece que Olivo es el favorito para cerrar la operación.
Tomás Olivo es conocido por su fuerte presencia en el sector de grandes centros comerciales en España a través de la empresa General de Galerías Comerciales, que administra nueve complejos en distintas regiones como Andalucía, Cataluña, Canarias y Murcia. Entre los centros gestionados destacan Gran Plaza (Roquetas de Mar), La Cañada (Marbella) y Parque Comercial Nevada (Armilla). Además, Olivo es uno de los principales accionistas de Unicaja y planea expandir su actividad con un nuevo centro en Valdebebas (Madrid).
La operación representa un movimiento estratégico para Telefónica, que continúa en su proceso de concentración y transformación, priorizando la optimización de su cartera inmobiliaria para centrarse en sus activos tecnológicos y digitales, como el Distrito Telefónica en Las Tablas.
La venta del edificio en Gran Vía no solo tiene un impacto económico sino también simbólico, pues implica la despedida de Telefónica de uno de sus espacios más reconocibles y vinculados a su historia en España. El futuro del inmueble dependerá de las negociaciones con el Ayuntamiento y del plan que plantee Tomás Olivo, que deberá superar las restricciones urbanísticas para darle un nuevo uso acorde a las condiciones actuales del mercado inmobiliario en el centro de Madrid.
Este proceso es un reflejo de cómo las grandes compañías están transformando y diversificando sus activos inmobiliarios para adaptarse a nuevas estrategias de negocio y a los retos del mercado urbano y comercial en España.
Para más detalles sobre la venta y el perfil de Tomás Olivo, puede consultarse el artículo de El Nuevo Digital y el seguimiento de la operación en EXPANSIÓN.