La fábrica de chocolate Plin y la Herminia, un referente en la historia industrial y cultural de Gijón, regresa al recuerdo colectivo con la presentación de un libro que recopila su legado. Bajo el título "Yo crecí comiendo chocolate Plin y la Herminia", esta obra, firmada por Gracia Suárez Botas y Jaime Pire Suárez, se presentó el 21 de mayo de 2026 en el Muséu del Pueblu d'Asturies, un espacio dedicado a preservar la identidad asturiana.
Este volumen no solo recaba la historia de una empresa emblemática, sino que también funciona como un catálogo gráfico que recoge las campañas publicitarias, las etiquetas y las imágenes de la fábrica, elementos que formaron parte del día a día de muchas familias gijonesas y asturianas. La imagen del cocinero bonachón que tantas veces acompañó las meriendas de quienes crecieron en la región se convierte así en símbolo de una época y de una cultura local profundamente arraigada.
La industria del chocolate en Asturias tiene su particular protagonismo en la ciudad de Gijón, donde empresas como Plin y la Herminia supusieron un motor económico y social hasta su declive en el siglo XX. Estos productos no solo ofrecían un dulce delicioso, sino que también consolidaron una identidad regional y acompañaron a varias generaciones con sus sabores únicos.
Durante el auge industrial, la fábrica fue un punto neurálgico en el barrio de Porceyo, uno de los núcleos donde se concentró la actividad productiva de la ciudad. La industria chocolatera gijonesa destacó por la calidad y la tradición, cosechando un reconocimiento que trascendió las fronteras de Asturias. Además, su publicidad y producto llegaron a convertirse en elementos culturales que identificaban a la zona, tal como refleja el libro presentado en el museo.
El Muséu del Pueblu d'Asturies, ubicado en Gijón, ha sido el escenario ideal para la presentación. Este museo tiene como objetivo difundir y proteger los valores culturales, históricos y socioeconómicos de Asturias, lo que convierte la llegada del libro en un acto de relevancia para la memoria colectiva regional. Se trata de un compromiso por preservar y difundir el patrimonio material e inmaterial de la comunidad.
El debate sobre la conservación del legado industrial en Asturias cobra fuerza en un momento en el que la región busca revalorizar su pasado, especialmente el ligado a la industria y la economía tradicional. Libros como este funcionan como herramientas para fortalecer la identidad local y promover el turismo cultural. Además, aportan una perspectiva sobre las transformaciones sociales que ha vivido Asturias en las últimas décadas.
Por otro lado, el recorrido visual por la publicidad y el diseño del producto chocolates Plin y la Herminia es una muestra de cómo la comunicación gráfica de aquel tiempo transmitía valores y emociones que hoy forman parte del imaginario popular. La iconografía del cocinero de la taza de chocolate invita a un viaje nostálgico que conecta generaciones y rememora la importancia de estos productos en la sociedad gijonesa.
Estos recuerdos, reflejados en el libro, son también testigos del cambio en la industria alimentaria y en el modelo de consumo. La sustitución progresiva de estos productos artesanales y locales por grandes multinacionales o por otros tipos de oferta ha cambiado el panorama que durante décadas dominó la ciudad y la región.
En conclusión, la presentación de "Yo crecí comiendo chocolate Plin y la Herminia" en el Muséu del Pueblu d'Asturies es un homenaje a la memoria de Gijón y Asturias, que invita a redescubrir una parte de su identidad a través de la historia de una fábrica de chocolate que fue mucho más que un negocio: fue un símbolo que marcó el pulso de varias generaciones.
Para conocer más sobre la historia industrial de Asturias se puede consultar información en el Instituto de Estadística de Asturias o visitar el Muséu del Pueblu d'Asturies, espacios que conservan y difunden este patrimonio cultural y social.