Marc Murtra, presidente ejecutivo de Telefónica desde enero de 2025, reunió esta semana a cerca de 700 directivos de la operadora en el Movistar Arena de Madrid en la primera gran convención que organiza bajo su mandato. El resto de la plantilla pudo seguir el evento de forma telemática. El mensaje central fue claro y sin ambigüedades: la compañía tiene que dejar de hablar de transformación y empezar a ejecutarla de verdad.
El foco de la jornada fue el plan estratégico Transform & Grow, la hoja de ruta que Telefónica tiene sobre la mesa para reposicionarse en un mercado de telecomunicaciones cada vez más competitivo y presionado por la irrupción de la inteligencia artificial. Murtra reconoció que la empresa parte de una posición sólida —red propia, escala internacional, talento y músculo tecnológico—, pero advirtió que esos activos no son suficientes si la organización no es capaz de moverse con rapidez y asumir riesgos. La transformación, dejó claro, no se mide por la calidad de los planes, sino por las decisiones concretas que se toman cada día.
El presidente señaló tres palancas sobre las que trabajar de forma inmediata: simplificar la estructura interna, acelerar los tiempos de ejecución y eliminar las rigideces que frenan el cambio. También lanzó un reto directo a los directivos presentes: que hagan suyo el plan estratégico, que no lo vean como una iniciativa del comité de dirección, sino como algo que depende de cada equipo y de cada persona. "El crecimiento de la empresa depende del crecimiento de cada equipo", fue uno de los mensajes que más resonó en la sala.
Las cinco prioridades del plan
Murtra reiteró las cinco líneas estratégicas que vertebran Transform & Grow. La primera, y quizás la más ambiciosa en términos geopolíticos, es la consolidación del sector en Europa. El presidente defendió que las operadoras europeas necesitan ganar escala para competir con los grandes bloques tecnológicos de Estados Unidos y China. Sin fusiones y alianzas que den más músculo al sector, Europa corre el riesgo de quedarse atrás en la carrera por la infraestructura digital.
Las otras cuatro prioridades pasan por reforzar la innovación y la competitividad, mejorar la propuesta de servicios al cliente, aplicar una gestión más rigurosa de los recursos y fortalecer el papel institucional de Telefónica como infraestructura crítica del país. El objetivo final que dibujó Murtra es convertir a la operadora en la principal puerta de acceso a las tecnologías digitales para ciudadanos, empresas e instituciones, con fiabilidad y seguridad como señas de identidad.
La IA como acelerador y como exigencia
Otro de los ejes del encuentro fue el impacto de la inteligencia artificial en el negocio. Murtra subrayó que la IA está transformando el entorno a una velocidad que obliga a Telefónica a posicionarse de forma activa, no reactiva. En ese contexto, la compañía se ve a sí misma no solo como una red por la que circulan datos, sino como un socio tecnológico que puede garantizar un acceso seguro y de calidad a la digitalización.
Lutz Schüler, CEO de VMO2 —la filial británica en la que Telefónica tiene un 50% de participación—, incidió en que la clave está en integrar la IA desde las prioridades reales del negocio, no como una capa tecnológica añadida. Por su parte, el consejero delegado Emilio Gayo centró su intervención en cómo traducir la estrategia en resultados operativos tangibles en cada uno de los mercados donde opera la compañía.
Los responsables de los cuatro grandes mercados —España, Brasil, Alemania y Reino Unido— también tomaron la palabra y coincidieron en que el liderazgo ya no se puede entender como una posición estática. Borja de la Cierva, presidente de Telefónica España, defendió que liderar hoy significa sostener la excelencia en el tiempo, no solo ser el primero puntualmente. Christian Gebara, CEO de Telefónica Brasil, lo definió como una responsabilidad permanente de seguir avanzando. Y Santiago Argelich, al frente de Telefónica Deutschland, advirtió de que operar en un mercado grande no garantiza nada si el modelo de negocio no es sostenible.
Lo que deja esta convención es la imagen de una compañía que tiene claro hacia dónde quiere ir, pero que reconoce abiertamente que el mayor reto no es la estrategia, sino la ejecución. Murtra lleva apenas seis meses al frente de una de las mayores telecomunicaciones de Europa y ya ha marcado el tono: menos reuniones, más resultados. La presión, a partir de ahora, recae sobre los directivos que escucharon ese mensaje en primera fila.