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Microsoft y OpenAI redefinen su alianza en la IA

El gigante de Redmond renuncia a la exclusividad de venta de modelos de OpenAI a cambio de mejores condiciones económicas hasta 2030.

Por Carlos García·martes, 28 de abril de 2026Actualizado hace 2 h·4 min lectura·1 vistas
Ilustración: Microsoft y OpenAI redefinen su alianza en la IA · El Diario Joven

Microsoft y OpenAI han reescrito las reglas de una de las alianzas más influyentes del sector tecnológico. Según un comunicado conjunto publicado por ambas compañías, el gigante de Redmond renuncia a su derecho exclusivo de comercializar los modelos de inteligencia artificial desarrollados por la startup fundada por Sam Altman. A cambio, Microsoft deja de pagar a OpenAI una participación en los ingresos generados por los productos que revendía a través de su nube Azure. El nuevo marco busca equilibrar intereses que, con el paso del tiempo, habían empezado a tensionarse.

El acuerdo original, firmado cuando OpenAI todavía era una organización sin ánimo de lucro, otorgó a Microsoft una posición privilegiada para distribuir los modelos de la startup. Esa exclusividad fue clave para disparar las ventas de Azure durante los primeros años del boom de la inteligencia artificial generativa. Sin embargo, las necesidades de cómputo de OpenAI han crecido a una velocidad que ningún proveedor único puede satisfacer por sí solo. La compañía lleva meses negociando capacidad con Amazon Web Services y cuenta con el respaldo de gigantes como Nvidia y SoftBank en su última ronda de financiación.

Lo que cambia y lo que permanece

El nuevo acuerdo mantiene a Microsoft como socio preferente en la nube, de forma que los nuevos productos de OpenAI seguirán lanzándose primero en Azure, salvo que Redmond no pueda o decida no ofrecer las funcionalidades requeridas. Fuera de esa prioridad, OpenAI queda libre de distribuir todos sus productos con cualquier proveedor de infraestructura, lo que abre la puerta a una relación mucho más estrecha con Amazon y otros competidores.

En cuanto a la propiedad intelectual, Microsoft conserva hasta 2032 una licencia sobre los modelos y productos de OpenAI, aunque ese derecho pasa de ser exclusivo a no exclusivo. Los pagos de participación en ingresos que OpenAI realiza a Microsoft continuarán hasta 2030 con el mismo porcentaje pactado anteriormente, si bien se introduce un límite máximo que no se ha detallado en el comunicado. Ambas partes presentan los cambios como una simplificación necesaria de una relación que se había vuelto demasiado compleja para el ritmo al que evoluciona el sector.

Microsoft mantiene además una posición accionarial relevante: posee alrededor del 27% del capital de OpenAI y fue un actor determinante en la transformación de la startup desde entidad sin ánimo de lucro a empresa con ánimo de lucro, proceso que se completó a finales de 2024. Esa transformación fue, precisamente, uno de los episodios más convulsos de la historia reciente de la compañía, con la breve destitución y posterior reincorporación de Altman como consejero delegado.

La reacción del mercado y el contexto competitivo

Las acciones de Microsoft cedieron cerca de un 0,6% tras conocerse el acuerdo, una caída modesta pero que se suma a un contexto complicado para el valor. Desde enero, los títulos acumulan un descenso superior al 12%, penalizados por la incertidumbre que rodea al sector del software ante la irrupción de nuevos modelos de IA y la presión competitiva creciente.

El movimiento de Microsoft y OpenAI se produce mientras el resto de grandes actores tecnológicos reordenan también sus alianzas en inteligencia artificial. Alphabet, matriz de Google, ha llegado a un acuerdo para invertir inicialmente 10.000 millones de dólares en Anthropic —creadora del modelo Claude— con opción a elevar esa cifra hasta 40.000 millones si se cumplen determinados hitos. Amazon, por su parte, también ha reforzado su posición en Anthropic y aspira a convertirse en uno de los principales proveedores de infraestructura para OpenAI ahora que la exclusividad de Azure ha desaparecido.

Este reajuste de fuerzas refleja una industria que ha dejado de girar en torno a una única alianza dominante. Hace tres años, la relación entre Microsoft y OpenAI marcaba el ritmo del sector; hoy, varios frentes compiten en paralelo y ningún acuerdo bilateral puede monopolizar el desarrollo de la IA de vanguardia. La carrera por el cómputo, los modelos y los contratos empresariales se disputa ahora en múltiples tableros simultáneos.

Para OpenAI, la nueva estructura supone mayor libertad operativa y acceso a más recursos de infraestructura, algo imprescindible para seguir entrenando modelos de mayor escala. Para Microsoft, el coste de esa concesión queda compensado por la eliminación del pago de participación en ingresos y por mantener intacta su posición como primer escaparate de lanzamiento de los productos de la startup más influyente del mundo en inteligencia artificial.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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