Vis Raghavan fue despedido de JPMorgan tras años de quejas sobre su comportamiento, solo tres días antes de anunciar su fichaje por Citi con un salario de 52 millones de dólares. Este movimiento, presentado públicamente por la CEO de Citi, Jane Fraser, como un triunfo para atraer talento de primer nivel, no reveló en ese momento que Raghavan estaba a punto de abandonar JPMorgan debido a problemas internos.
Según fuentes cercanas a su entorno, Raghavan gestionó su transición de manera rápida y discreta, evitando la firma encargada del reclutamiento para minimizar la difusión de la información. Su incorporación a Citi se produjo tras apenas un fin de semana desde su despido. En Citi, se le nombró jefe de banca de inversión y, desde entonces, ha llevado a la división a registrar ingresos récord y a atraer a destacados banqueros de grandes firmas como JPMorgan y Goldman Sachs.
Su carrera en JPMorgan fue larga y exitosa en términos financieros. Durante 23 años, Raghavan escaló posiciones hasta convertirse en el principal ejecutivo de banca de inversión global del banco. Sin embargo, a lo largo de ese tiempo acumuló denuncias por acoso y un estilo de liderazgo agresivo. Varias investigaciones internas abordaron su conducta, y fue sancionado con reducciones salariales. Además, infringió las políticas del banco al contratar a un familiar directo, algo normalmente prohibido para su rango.
Estas cuestiones se convirtieron en motivo de diálogo en los más altos niveles de JPMorgan. Ejecutivos como Jamie Dimon, CEO, recibieron alertas sobre su comportamiento, aunque no se tomaron medidas contundentes hasta 2024, cuando se reorganizó la cúpula directiva y se decidió que Raghavan debía dejar el banco. Pese a ello, él adelantó su salida al anunciar su acuerdo con Citi antes de la publicación oficial de su despido en JPMorgan.
En Citi, la llegada de Raghavan encajó en un plan estratégico para revitalizar la banca de inversión, que había quedado rezagada frente a otros bancos. La elección de Raghavan fue criticada por algunos, dada su reputación, pero él ha logrado mejorar los resultados y fortalecer el equipo. La división alcanzó máximos de ingresos y la cotización del banco marcó valores históricos gracias en parte a su liderazgo.
No obstante, sus críticos señalan que, aunque su comportamiento parece más moderado en Citi, su estilo podría revertirse con el tiempo. Su futuro en la entidad es prometedor, con posibilidades reales de aspirar a la sucesión de Jane Fraser.
Este caso también cobra especial importancia ante las recientes discusiones sobre otro ejecutivo de Citi, Andy Sieg, investigado por comportamientos similares, lo que plantea cuestionamientos sobre la cultura interna del banco y sus procesos de selección.
El relato que reconstruye esta contratación se basa en más de 15 entrevistas con personas cercanas a Raghavan y conocedoras del proceso. Citi, por su parte, insiste en que el proceso fue riguroso y supervisado por toda la alta dirección y el consejo, negando las acusaciones de mala conducta como "difamaciones anónimas". JPMorgan declinó hacer comentarios.
Para ampliar, puede revisarse la información original en Financial Times y el comunicado oficial de Citi.