Santander ha dejado atrás la fase de incorporaciones masivas en su división de banca de inversión y ahora se centra en demostrar que esa estrategia ha dado frutos. Desde 2023, la entidad española ha reclutado a más de cien banqueros de renombre, principalmente desde Credit Suisse y otras firmas internacionales, para fortalecer su presencia en Estados Unidos y Europa.
El banco ha comunicado a los responsables de Corporate & Investment Banking (CIB) que la prioridad será lograr resultados concretos, enfocándose en la rentabilidad y la eficiencia en costes, en línea con su plan trianual hasta 2028. Esto implica que, aunque se seguirán realizando contrataciones puntuales, serán de naturaleza táctica y no un crecimiento masivo como hasta ahora.
Esta transformación responde a la intención de Santander de competir con los grandes actores de Wall Street, elevando su posición en mercados clave como Londres y Nueva York. La estrategia se ha focalizado en potenciar líneas de negocio con alto potencial de generación de comisiones, especialmente fusiones y adquisiciones (M&A), salidas a bolsa y financiación apalancada.
El banco busca rentabilizar el esfuerzo de los últimos años, y un indicador claro de ello ha sido su participación en la histórica salida a Bolsa de SpaceX, catalogada como la mayor OPV de la historia. Santander también pretende mejorar su posición en ránkings internacionales y aumentar el número de mandatos obtenidos en banca de inversión.
En este nuevo contexto, la división de CIB no contará con un trato privilegiado en términos de gasto ni de asignación de capital. Santander ha fijado un objetivo claro: incrementar la rentabilidad sobre recursos propios tangibles del 18% proyectado para 2025 hasta el 20% en 2028. Para lograrlo, el crecimiento de capital será contenido, sin superar un consumo del 20% de capital a partir de ahora.
Este enfoque incluye un giro hacia modelos de negocio que generan comisiones sin requerir un uso elevado de capital, como el asesoramiento en operaciones corporativas y la banca transaccional. De esta forma, se reduce la dependencia de préstamos, tradicionalmente consumidores de solvencia, que ya no serán el principal motor del crecimiento.
Santander confía en varias palancas para alcanzar estas metas. La primera es la especialización sectorial que ha reforzado con los nuevos banqueros incorporados, que aportan experiencia global y conocimiento profundo de sus áreas. Otra palanca clave es el incremento de operaciones transfronterizas, especialmente triangulando negocios entre Europa, Estados Unidos y Latinoamérica para aprovechar la red global del banco.
Estas operaciones internacionales suelen ser las que generan mayores comisiones y atraen a grandes clientes corporativos, un segmento que Santander busca ampliar constantemente. Además, desde CIB, se impulsa la colaboración con otras áreas del banco, como la banca comercial y la privada, para realizar ventas cruzadas y aprovechar sinergias que refuercen el negocio global del grupo.
Sin embargo, hay una condición estricta: no aumentar el perfil de riesgo. Los mandatos claros de la presidenta Ana Botín y el consejero delegado Héctor Grisi son avanzar en la rentabilidad y crecimiento del negocio sin asumir riesgos desproporcionados que puedan comprometer la estabilidad del grupo.
El plan final prevé un crecimiento anual sostenido en banca de inversión entre un 5% y un 10% hasta 2028, impulsado por la mejora de la rentabilidad y la optimización de costes. La etapa de expansión cuantitativa queda atrás; ahora es momento de consolidar y rentabilizar ese esfuerzo para integrarlo como parte sólida del negocio global de Santander.
Este ajuste estratégico se enmarca en un contexto sectorial donde la competencia por talento y mandatos en banca de inversión se intensifica, mientras las entidades financieras buscan equilibrar crecimiento y control de riesgos a largo plazo. Santander apuesta por un modelo más sostenible y rentable que le permita afianzar su posición en mercados clave.
Para más detalles, Santander ofrece información transparente sobre su estrategia en sus informes corporativos, donde fija objetivos claros, y su evolución puede seguirse en fuentes como Bloomberg o Financial Times.