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Los fondos del Atlético: 'Del vestuario no sabemos, pero sí de marcas'

Apollo, Quantum Pacific y MARI Group explican su papel en el club rojiblanco y su ambición de convertirlo en el mejor de Europa.

Por Carlos García·viernes, 24 de abril de 2026·4 min lectura·2 vistas
Ilustración: Los fondos del Atlético: 'Del vestuario no sabemos, pero sí · El Diario Joven

Los fondos de inversión que respaldan al Atlético de Madrid salieron este miércoles a explicar públicamente qué esperan del club y, sobre todo, qué no van a hacer. Rob Givone, de Apollo Sports Capital, Antoine Bonnier, de Quantum Pacific, y Ben Enowitz, de MARI Group, participaron en los coloquios The Forum celebrados en el estadio El Metropolitano. El debate giró en torno al papel de los grandes capitales privados en el fútbol moderno y a la estrategia concreta que estos inversores plantean para la entidad rojiblanca.

Givone fue el más directo a la hora de trazar la línea que separa la gestión financiera de la deportiva. Según explicó, su conocimiento no pasa por el vestuario ni por las decisiones técnicas, sino por la construcción de marcas y la generación de influencia. Aseguró que desafía a cualquiera a encontrar un equipo gestor mejor que el actual para ese cometido. También dejó ver que su vinculación con el club va más allá de la inversión: confesó que no es capaz de ver los partidos por los nervios que le generan, y que esa pasión es la que considera una verdadera diferencia respecto a otros activos en su cartera.

Ambición de llegar a lo más alto de Europa

Antoine Bonnier, consejero delegado de Quantum Pacific, fue más explícito sobre el horizonte que manejan. En su intervención, argumentó que el deporte tiene una permanencia que no tienen otros sectores: las grandes empresas de hace un siglo han desaparecido del imaginario colectivo, pero los clubes de fútbol siguen llenando estadios generación tras generación. Ese argumento sustenta, según explicó, la decisión de apostar por el Atlético de Madrid como vehículo de inversión a largo plazo.

Bonnier fue contundente al señalar que cuando analizaron el club vieron que contaba con los fundamentos necesarios para competir al más alto nivel. Su pronóstico fue claro: aspiran a que el Atlético se convierta en el mejor club de España y, más adelante, de Europa. Una declaración de intenciones que, en el contexto del fútbol continental, sitúa al club rojiblanco en una carrera directa con el Real Madrid, el FC Barcelona y los grandes del continente.

Este tipo de proyección no es nueva en el mundo de los fondos que entran en el fútbol. En los últimos años, inversores privados han transformado clubes como el Manchester City —bajo la propiedad del City Football Group— o el Paris Saint-Germain, respaldado por Qatar Sports Investments, en potencias globales a través de una combinación de inversión sostenida, gestión de marca y expansión de ingresos comerciales. El Atlético parece querer seguir ese camino con un modelo propio.

MARI Group, el fondo más joven de los tres

Ben Enowitz, director financiero de MARI Group, aportó la perspectiva del actor más reciente. Su fondo tiene apenas siete meses de vida, lo que lo convierte en el más joven de los tres presentes en el debate. Pese a ello, Enowitz fue claro sobre el tipo de activos que buscan: compañías que generen pasión entre las personas. El deporte, en su visión, ocupa una posición privilegiada en ese universo, y el fútbol en particular representa el activo más potente a escala global.

La presencia de tres fondos distintos en la estructura accionarial del Atlético refleja una tendencia creciente en el fútbol europeo: la entrada de capital institucional y privado en clubes que históricamente dependían de un único propietario o de estructuras asociativas. Según datos del sector, más del 60% de los clubes de las cinco grandes ligas europeas han recibido algún tipo de inversión externa en la última década, un fenómeno que ha acelerado la profesionalización de la gestión pero también ha abierto debates sobre la identidad y el control de las instituciones deportivas.

El Atlético de Madrid cerró la temporada pasada con unos ingresos que lo sitúan entre los diez clubes con mayor facturación del continente, según el informe anual de Deloitte sobre el fútbol europeo. La entrada de estos fondos busca, entre otros objetivos, ampliar las fuentes de ingresos más allá de los derechos televisivos y el matchday, apostando por el crecimiento de la marca en mercados internacionales como Estados Unidos y Asia.

Lo que quedó claro en El Metropolitano es que estos inversores entienden su rol como el de gestores de un activo con alto componente emocional, no como directores deportivos. La pelota, en sentido literal, sigue siendo cosa del cuerpo técnico y de la dirección deportiva encabezada por el club. Los fondos, de momento, van a jugar su partido en otro campo.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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