La incertidumbre geopolítica ha vuelto a poner a prueba la paciencia de los inversores. El conflicto en Oriente Próximo ha tensionado los precios energéticos, reabierto el debate sobre la inflación y complicado las expectativas de bajada de tipos por parte de los bancos centrales. En este escenario, tres firmas de asesoramiento patrimonial —Luna Sevilla Asesores, Arquia Banca Privada y Tressis— han trazado sus carteras recomendadas para dos perfiles de inversor: quien dispone de 30.000 euros y quien maneja 300.000.
El denominador común de las tres propuestas es la diversificación y el foco en el medio plazo. Ninguna apuesta por movimientos tácticos agresivos. Todas mantienen posiciones importantes en renta fija de corta duración y calidad crediticia alta, y reservan una parte para renta variable global, aunque con distintos matices según el perfil y el volumen de capital disponible.
Carteras para 30.000 euros: liquidez como primer escudo
José María Luna, socio de Luna Sevilla Asesores Patrimoniales, estructura su propuesta para 30.000 euros alrededor de la preservación del capital. Destina un 25% al DWS Euro Ultra Short Fixed, un fondo de deuda de muy corto plazo que actúa como amortiguador ante episodios de volatilidad. Lo complementa con el Dunas Valor Prudente, un fondo de retorno absoluto orientado a proteger el capital en momentos de tensión. El bloque de mixtos lo cubre el Olea Neutral, al que define como una solución flexible con vocación patrimonialista.
En renta variable, Luna divide la exposición entre dos filosofías opuestas pero complementarias. El Blue Whale Growth concentra la apuesta por el crecimiento —tecnología, salud, servicios digitales—, mientras que el DWS Top Dividende actúa como contrapeso, con empresas generadoras de caja y pagadoras de dividendos estables. La lógica es sencilla: cuando el mercado se vuelve errático, los títulos con dividendo suelen aguantar mejor la caída.
Arquia Banca, por su parte, opta por una postura más conservadora mientras el conflicto en Oriente Próximo no se resuelva. Propone destinar entre el 45% y el 50% de la cartera a renta fija de muy corta duración y alta calidad crediticia. Entre los fondos recomendados figuran el La Française Trésorerie, el Pictet Sovereign Short-Term MM y el WAM Duración 0-3. El resto, entre el 50% y el 55%, va a renta variable global, con preferencia por fondos de estilo blend o growth y evitando exposición elevada a sectores muy cíclicos como la banca industrial europea. En este bloque destaca el Jupiter Merian World Equity y el Groupama Global Disruption.
Tressis, por último, mantiene para 30.000 euros la misma asignación estratégica que para carteras más grandes, pero la simplifica en seis fondos. Tres de ellos cubren la renta fija de corto y medio plazo, con una duración media cercana a los cuatro años y una rentabilidad bruta estimada del 3,2% anual. En renta variable, el Groupama Global Active Equity aporta el núcleo global activo, el M&G European Strategic Value añade sesgo europeo y el Robeco QI Emerging Markets Active Equities amplía la diversificación geográfica.
Carteras para 300.000 euros: más capas, más matices
Cuando el capital disponible es mayor, la diversificación puede ser más granular. Luna propone para 300.000 euros hasta doce fondos, incorporando dos monetarios —Pictet Sovereign Short Term y DWS Euro Ultra Short— que suman cerca del 20% de la cartera. No los considera dinero inmovilizado, sino reserva táctica para aprovechar oportunidades cuando aparezcan. A la renta fija le añade el Ostrum Credit y el Buy & Hold Bond para capturar el diferencial de la deuda corporativa, y el Groupama Alpha Fixed Income para descorrelacionar sin depender de la dirección de los tipos. En renta variable amplía a siete fondos: un indexado global (Amundi MSCI World), dos de crecimiento tecnológico (Blue Whale y Polar Capital Global Tech), dos de valor y dividendo (DWS Top Dividende y SGVP Global Value), exposición europea a través del Goldman Sachs Europe Core Equity y crecimiento asiático con el Allianz Oriental Income.
Arquia Banca mantiene la misma estructura porcentual que para 30.000 euros, pero en carteras más grandes incorpora fondos regionales y temáticos. Destina hasta un 5% del patrimonio a cada uno de los siguientes: DNB European Defence, Goldman Sachs North America Energy & Energy Infrastructure Equity y DWS Invest Gold and Precious Metals Equities. Son apuestas direccionales sobre sectores que, a juicio de la gestora, pueden beneficiarse del entorno actual de tensión geopolítica y presión energética.
Tressis, para un perfil moderado con 300.000 euros, propone una distribución del 64% en renta fija —incluyendo un 4% en monetarios como reserva de liquidez— y un 36% en renta variable. En renta fija, combinan deuda soberana europea con crédito corporativo de alta calidad, alcanzando una duración media de cuatro años, que complementan con estrategias flexibles y globales. En renta variable, el foco está en empresas generadoras de flujos de caja estables a escala global, gestión activa en Europa y mercados emergentes, y un fondo indexado al S&P 500 para la exposición a Estados Unidos.
Más allá de los fondos concretos, el mensaje de fondo de los tres asesores coincide: los fundamentos macroeconómicos globales resisten razonablemente bien, según apuntan desde Tressis, pero la volatilidad geopolítica exige carteras construidas para el medio plazo, no para la especulación de corto. La economía estadounidense sigue creciendo apoyada en el impulso fiscal y en la inversión vinculada a la inteligencia artificial, mientras que Europa afronta más presión por su dependencia energética y la fortaleza del dólar. En ese contexto, diversificar, mantener liquidez y no perder el horizonte temporal son, según los expertos, las tres reglas de oro para navegar el resto del año.