La comunidad universitaria asturiana está de luto. María Rosa Fernández Pérez, profesora titular de Biología Molecular de la Universidad de Oviedo, falleció el lunes 14 de abril a los 79 años. Llevaba más de una década combatiendo el cáncer. Su muerte deja un hueco difícil de llenar tanto en el ámbito académico como en el personal para quienes la conocieron dentro y fuera de las aulas.
Fernández Pérez desarrolló toda su carrera en la Universidad de Oviedo, institución a la que dedicó décadas de trabajo en el área de la Biología Molecular, una disciplina clave para entender los mecanismos fundamentales de la vida a escala celular y genética. Su labor como docente e investigadora la convirtió en una figura de referencia dentro del departamento, reconocida por colegas y estudiantes que pasaron por sus clases a lo largo de los años.
Más allá de su trayectoria profesional, María Rosa Fernández era también conocida por su vínculo familiar con Vicente Gotor, quien ocupó el rectorado de la Universidad de Oviedo y es uno de los químicos españoles más reconocidos internacionalmente, especialmente en el campo de la biocatálisis y la química verde. Gotor fue rector de la institución asturiana entre 1996 y 2004 y ha recibido numerosos premios y reconocimientos por su contribución a la investigación científica en España.
La Biología Molecular, área en la que Fernández Pérez centró su actividad académica, es una de las ramas científicas que mayor impacto ha tenido en las últimas décadas. Desde el estudio del ADN y el ARN hasta el desarrollo de terapias génicas o vacunas de nueva generación, esta disciplina está en el corazón de algunos de los avances médicos más relevantes del siglo XXI. Que una investigadora de esta área haya dedicado su vida a formarla desde una universidad pública regional tiene un valor que trasciende lo estrictamente local.
La noticia del fallecimiento se conoció el martes 15 de abril y fue recogida por medios asturianos. La información disponible es limitada dado que parte del contenido original estaba reservado a suscriptores, pero los datos confirmados apuntan a una trayectoria dilatada y a una lucha personal prolongada contra la enfermedad que se extendió durante más de diez años. Ese período, lejos de apartarla del entorno que la definía, la mantuvo ligada a su familia y a la comunidad académica que había sido su mundo profesional.
El cáncer es, según los datos del Ministerio de Sanidad de España, la segunda causa de muerte en el país, y su impacto en personas vinculadas al mundo científico y académico no es ajeno a la sociedad española. La longevidad de la lucha de Fernández Pérez, más de una década, refleja tanto el avance de los tratamientos oncológicos como la resiliencia personal de quienes conviven con la enfermedad durante años sin que esta defina completamente su identidad pública.
La Universidad de Oviedo, fundada en 1608, es una de las instituciones académicas más antiguas de España y ha sido históricamente un centro relevante para la investigación científica en el norte del país. Su Facultad de Química y sus departamentos de ciencias naturales han dado lugar a investigadores de proyección nacional e internacional, entre los que se encuentran tanto Vicente Gotor como otros académicos formados en sus aulas a lo largo del siglo XX y lo que va del XXI.
Más allá de los títulos y los cargos, el fallecimiento de María Rosa Fernández Pérez es, ante todo, una pérdida humana. La de una mujer que eligió la ciencia como vocación en una época en que las mujeres tenían menos acceso a las carreras académicas, que construyó una trayectoria sólida en una disciplina exigente y que, según quienes la conocieron, dejó huella en generaciones de estudiantes de biología en Asturias. Su recuerdo permanece en la institución a la que entregó su carrera y en las personas que tuvieron la oportunidad de aprender a su lado.