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EY lanza un campus de 33.500 m² y elimina el puesto fijo

La consultora pone en marcha EY Campus en Madrid y el modelo FLOW, que reorganiza espacios y equipos sin asientos asignados.

Por Carlos García·miércoles, 15 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: EY lanza un campus de 33.500 m² y elimina el puesto fijo · El Diario Joven

EY ha puesto en marcha en Madrid el proyecto EY Campus, un complejo de 33.500 metros cuadrados repartido entre dos edificios en el corazón financiero de la capital: las nuevas oficinas de la calle Orense —antigua sede de Generali— y Torre Azca, donde la consultora lleva instalada desde 2016. Junto con este movimiento inmobiliario, la firma anuncia FLOW, un nuevo modelo de trabajo que elimina el puesto fijo y reorganiza equipos, espacios y formas de colaboración. Es, según la propia compañía, el primer campus de este tipo de una firma de servicios profesionales en España.

El arranque ya ha comenzado. En los próximos días, los primeros equipos se trasladarán al edificio de Orense, con capacidad para 1.200 profesionales distribuidos en 13.500 metros cuadrados y 11 plantas. A continuación arrancará la reforma de Torre Azca —propiedad de El Corte Inglés—, donde EY ocupa otras 11 plantas y 20.000 metros cuadrados. El objetivo es que ambos edificios compartan la misma identidad, servicios y experiencia antes de que acabe 2026, momento en que el campus podrá albergar a más de 5.000 profesionales.

Pero la piedra angular del proyecto no es el ladrillo, sino el cambio cultural que lo acompaña. FLOW —acrónimo de Flexibility, Learning, Openness y Wellbeing— introduce cuatro transformaciones en paralelo. La primera es espacial: desaparecen las mesas asignadas y se implantan sistemas rotatorios en los que los equipos cambian periódicamente de ubicación dentro del campus. La segunda es organizativa: la oficina deja de ser un sitio de presencia y pasa a funcionar como herramienta para mezclar equipos y reforzar la especialización sectorial. La tercera es cultural: el modelo pone el foco en el aprendizaje continuo, la creatividad y el contacto entre profesionales de distintas áreas. Y la cuarta afecta directamente al cliente: EY sostiene que esta nueva distribución permitirá un servicio más ágil y alineado con las necesidades del mercado.

Qué hay detrás del modelo FLOW

El concepto no es completamente nuevo en el panorama corporativo internacional. FLOW tiene puntos de contacto con el llamado activity-based working (ABW), un modelo en el que los empleados se mueven por distintos tipos de espacios —concentración, reuniones, llamadas, trabajo colaborativo— según lo que necesitan en cada momento. También comparte elementos con el hot desking, la práctica de compartir escritorios sin asignación fija. Sin embargo, EY insiste en que FLOW va más lejos: no se limita a eliminar la territorialidad, sino que vincula la rotación a objetivos concretos de aprendizaje, especialización y relación con clientes.

Otro referente útil es el concepto de office as destination, que ha ganado peso tras la pandemia. En ese enfoque, la oficina compite con el teletrabajo ofreciendo algo que el hogar no puede dar: encuentro, colaboración espontánea, acceso a recursos y sensación de pertenencia. EY apuesta exactamente por esa lógica: convertir el campus en un destino con valor propio, no en un lugar al que ir por obligación.

La implantación de FLOW será gradual. Tras adaptar las dos sedes durante 2025 y 2026, el modelo empezará a funcionar en 2027 y alcanzará su forma definitiva en 2028. Eso da margen para afinar detalles, escuchar a los equipos y corregir fricciones antes de que el sistema quede consolidado.

El reto real: flexibilidad sin perder referencia

El modelo tiene una apuesta clara a favor de la movilidad y la interacción frente a la rutina individual, pero también implica riesgos que la firma tendrá que gestionar. Eliminar el puesto fijo puede dificultar la concentración en tareas que requieren aislamiento, reducir la privacidad en conversaciones sensibles o generar en algunos profesionales una sensación de falta de anclaje dentro de la organización. La sensación de pertenencia no siempre se construye con espacios compartidos: también necesita referentes estables.

Federico Linares, presidente de EY España, ha subrayado que EY Campus no es una operación inmobiliaria sino un cambio cultural que se extenderá a todas las oficinas de la firma en el país. El objetivo declarado es reforzar la atracción y retención de talento, un factor crítico en el sector de los servicios profesionales, donde la competencia por los perfiles más cualificados es intensa y constante.

EY encuadra todo esto dentro de su Plan Estratégico EY Revolution, una hoja de ruta más amplia que busca transformar la forma en que la firma se organiza, aprende y da servicio. El campus de Madrid es la primera gran prueba visible de ese plan y, si los plazos se cumplen, para 2028 EY habrá rediseñado por completo la experiencia laboral de más de 5.000 profesionales en la capital. Si funciona, el modelo podría exportarse al resto de sus sedes en España.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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