En vivo

El debut de Ramones cumple 50 años: el punk visto desde Asturias

Siete músicos asturianos de distintas generaciones reflexionan sobre el legado de la banda que cambió la historia del rock

Por Carlos García·domingo, 12 de abril de 2026Actualizado hace 28 min·4 min lectura·2 vistas
Ilustración: El debut de Ramones cumple 50 años: el punk visto desde Astu · El Diario Joven

El 23 de abril de 1976, cuatro tipos de Nueva York publicaron un álbum de apenas 29 minutos que dinamitó las reglas del rock. Ramones, el disco debut de la banda del mismo nombre, cumple ahora medio siglo, y su legado sigue generando debate. Siete músicos asturianos de diferentes generaciones han compartido su visión sobre lo que queda hoy del punk y de un grupo cuyas camisetas son ya un fenómeno de moda global, pero cuya influencia real va mucho más allá del merchandising.

La canción como unidad básica del rock

Igor Paskual, guitarrista y cantante, define el punk como "energía, intensidad, un pensamiento de guerrilla, más guerrilla que ejército". Para él, la principal enseñanza de Ramones fue reivindicar el poder de una buena canción de dos o tres minutos. También desmonta un tópico habitual: aunque mucha gente creyó que podía replicar lo que hacían, en realidad eran una banda extremadamente engrasada y eficaz, con un sonido difícil de imitar pese a su aparente sencillez. Pablo "Senator", exmiembro de Desakato, coincide en esa lectura: "Supieron transmitir un montón de ideas a través del minimalismo. Canciones con dos acordes que se convirtieron en auténticos himnos".

Mar Álvarez, pionera del rock femenino en España con Undershakers y mitad de Pauline en la Playa, va un paso más allá y califica a la banda neoyorquina casi como un grupo de pop: "Pop con actitud, una cosa mágica que hizo que la historia de la música cambiara". Recuerda haberlos escuchado en La Foli, mítico local gijonés, donde alguien se quejó de que todas sus canciones sonaban igual, a lo que el batería de Doctor Explosión respondió: "Sí, pero es una canción buenísima".

El hazlo tú mismo, antes de internet

Xune Elipe, líder histórico de Dixebra, sitúa la aportación del punk en un terreno que trasciende la música. Según él, el movimiento introdujo un principio que hoy parece obvio en la cultura digital: la autogestión creativa. Mucho antes de que existieran plataformas de autopublicación o redes sociales, los punks ya producían sus propios contenidos. Elipe distingue además entre las tres grandes bandas fundacionales: Sex Pistols como paradigma del escándalo y la autodestrucción, The Clash como la rama más politizada, y Ramones como la versión más lúdica y festiva. Pablo Humo, promotor discográfico asturiano, comparte esa visión del punk como escuela de autogestión: "No haría lo que hago de no ser por haber sido un adolescente obsesionado con la idea de que ser punk era mejor que ser cualquier otra cosa".

La contradicción de la camiseta en Bershka

Elena del Frade, ganadora del concurso de maquetas del Instituto de la Juventud con solo veinte años, representa a la generación más joven de la escena asturiana. Descubrió a Ramones por rebeldía doméstica: en su casa no se escuchaba punk pese a que sus padres eran melómanos. Pero también aprendió pronto las contradicciones del legado: al ver a una compañera de instituto con una camiseta de la banda que no sabía quiénes eran, entendió que el punk había sido absorbido en parte por el marketing. "Ahí aprendí por primera vez las contradicciones que tienen las ideologías", reconoce.

Esa tensión entre icono cultural y producto comercial la comparte Maxi, de Fe de Ratas, otro clásico del punk asturiano. Aunque Ramones nunca fue su grupo favorito, admite su papel pionero e influyente. "Ahora veo sus camisetas en las tiendas de ropa y me da un poco de grima", confiesa, aunque reconoce que el punk, como vivencia personal, "me salvó la vida".

Medio siglo después, actitud y buenas canciones

Cincuenta años después de aquel "Hey ho, let's go", el consenso entre estos siete músicos asturianos es claro: lo que permanece del punk no es tanto un sonido concreto como una actitud. La idea de que no hace falta una formación académica ni grandes recursos para crear algo que conecte con la gente. Que la autenticidad importa más que la técnica. Y que, como recordó aquel álbum de 14 canciones en menos de media hora, a veces lo mejor que puedes hacer es ir directo al grano. El sistema ha encontrado la forma de absorber parte de ese espíritu y convertirlo en logotipos estampados, pero la huella del punk sigue siendo rastreable en la música, la cultura y la forma de entender la creación artística.

Compartir:XFacebookWhatsAppEmail

Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

También te puede interesar