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Coinbase libra una guerra en varios frentes que hunde su cotización un 60%

El mayor exchange cripto de EE.UU. se enfrenta a la gran banca y divide a su propia industria por su rechazo a la regulación de stablecoins

Por Carlos García·domingo, 12 de abril de 2026·4 min lectura·1 vistas
Ilustración: Coinbase libra una guerra en varios frentes que hunde su cot · El Diario Joven

La mayor plataforma de intercambio de criptomonedas en Estados Unidos atraviesa un momento complicado. Coinbase, dirigida por Brian Armstrong, acumula una caída superior al 60% desde los máximos que alcanzó en julio, con sus acciones rondando los 175 dólares. Su enfrentamiento abierto con la banca tradicional por el pago de intereses sobre stablecoins y la fractura que ha generado dentro del propio ecosistema cripto la sitúan en una posición delicada.

El origen del conflicto: el Clarity Act y las stablecoins

El detonante se remonta a mediados de enero, cuando el Senado se disponía a debatir el borrador del Clarity Act, la normativa que aspira a regular el sector cripto en el país. Pocas horas antes de la sesión, Armstrong rechazó públicamente el texto, lo que provocó que los legisladores frenaran su tramitación. El punto central de la disputa gira en torno a una cuestión económica muy concreta: quién puede pagar intereses a los usuarios que mantienen stablecoins. Actualmente los emisores de monedas estables no pueden hacerlo, pero sí los intermediarios como los exchanges. La gran banca presionó para que esa restricción se extendiera también a plataformas como Coinbase, por miedo a una posible fuga de depósitos.

Para la compañía, ceder ahí supondría un golpe directo a sus cuentas. En 2025, los ingresos vinculados a stablecoins superaron los 1.300 millones de dólares, cerca del 19% de su facturación total. Según estimaciones de Bloomberg Intelligence, esa cifra podría multiplicarse hasta por siete si el mercado de stablecoins sigue creciendo. Si la prohibición se ampliara, Coinbase perdería una de sus principales vías de diversificación justo cuando necesita reducir su dependencia de las comisiones de trading, un negocio que ya mostró debilidad en el cuarto trimestre de 2025 con una caída del 20% en ingresos.

Choque frontal con Wall Street

La respuesta de Armstrong fue atacar directamente a la banca. Acusó a las entidades financieras de sabotear la regulación cripto para proteger sus propios intereses y señaló que los lobistas bancarios buscan frenar cualquier competencia potencial. Esas declaraciones no sentaron bien. Según el Wall Street Journal, en el foro de Davos en enero se produjo un tenso encontronazo entre Armstrong y Jamie Dimon, consejero delegado de JP Morgan, en el que el banquero le pidió abiertamente que dejara de mentir. Citi apenas le dedicó un minuto de reunión y Wells Fargo directamente rechazó cualquier conversación.

Una industria dividida

El problema no se limita al enfrentamiento con los bancos. La famosa publicación de Armstrong en X, donde afirmó que prefería no tener ninguna ley antes que aceptar una mala, generó una fractura significativa dentro del propio sector. Firmas de peso como a16z, Galaxy Digital, Ripple, Kraken y Paradigm apoyaban el texto legislativo. Consideraban que la normativa era mejorable, pero que resultaba prioritario contar con un marco regulatorio cuanto antes. Arjun Sethi, consejero delegado de Kraken, advirtió en su momento de que retirarse consolidaría la incertidumbre mientras el resto del mundo avanza.

Más de dos meses después, el texto no ha vuelto al Senado. Según fuentes del sector, un nuevo borrador del Clarity Act se presentará en las próximas semanas con una fórmula intermedia: mantendría la prohibición general del pago de intereses pero permitiría recompensas vinculadas a la actividad del usuario. Los rumores apuntan a que Armstrong habría rechazado también esta versión, lo que ha disparado la frustración incluso entre usuarios y traders, que en redes sociales piden abiertamente boicotear la plataforma.

Un espaldarazo insuficiente

Curiosamente, un informe de la Casa Blanca respalda la posición de Coinbase. El documento señala que prohibir el pago de intereses en exchanges apenas impulsaría los préstamos bancarios tradicionales en un 0,02% y privaría a los consumidores de beneficios reales. Sin embargo, ese apoyo político no ha logrado frenar el deterioro bursátil. Firmas como Bernstein han recortado su precio objetivo de 440 a 330 dólares, mientras que Goldman Sachs lo ha rebajado de 270 a 235.

Coinbase, fundada en 2012 y con cerca de 100 millones de usuarios, fue la primera empresa cripto en salir a bolsa y lleva años intentando posicionarse en el corazón de Wall Street. Armstrong invirtió decenas de millones en comités de acción política procripto durante 2024, apostando por un cambio regulatorio favorable con el regreso de Donald Trump a la presidencia. Ahora, sin embargo, su estrategia de máxima presión enfrenta el riesgo de aislar a la compañía tanto de los reguladores como de sus propios aliados en la industria.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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