El partido opositor Tisza, liderado por el conservador Péter Magyar, se perfila como claro vencedor de las elecciones celebradas este domingo en Hungría, según una encuesta del Centro de Investigaciones 21 realizada en los últimos tres días. Los sondeos otorgan a Tisza un 55 % de los votos, frente al 38 % del Fidesz, la formación del primer ministro Viktor Orbán, que lleva 16 años en el poder.
La jornada electoral ha sido calificada como la más relevante en el país desde la caída del comunismo en 1989. Media hora antes del cierre de los colegios electorales, a las 18:30 hora local, la participación alcanzaba ya el 78,8 % del censo, superando con creces el anterior récord histórico del 73,5 % registrado en los comicios de 2002, según los datos oficiales de la Comisión Electoral de Hungría.
Una posible mayoría de dos tercios para Magyar
Si los resultados confirman las cifras de las encuestas, Péter Magyar estaría muy cerca de obtener una mayoría de dos tercios en el Parlamento, de acuerdo con los modelos de simulación de escaños del propio centro demoscópico. Una supermayoría de ese calibre permitiría al líder opositor reformar la Constitución y revertir muchas de las políticas implementadas durante la era Orbán.
No obstante, conviene matizar que estos datos proceden de sondeos previos a la votación y no de resultados reales del escrutinio. Los primeros datos oficiales relevantes se esperaban a partir de las 22:00 hora local.
El sistema electoral húngaro, un factor clave
El sistema de elección parlamentaria en Hungría combina circunscripciones uninominales con listas proporcionales, lo que genera un efecto de distorsión entre el voto popular y la distribución real de escaños. Esto implica que, incluso con un porcentaje de votos inferior, Orbán podría teóricamente conservar una mayoría parlamentaria si su partido mantiene su fortaleza en las circunscripciones uninominales, donde históricamente Fidesz ha tenido ventaja gracias a su implantación rural.
Por otro lado, la formación de extrema derecha Nuestra Patria habría obtenido un 5 % de los votos según las mismas encuestas, justo en el umbral mínimo para acceder al Parlamento. Su entrada en la Cámara podría complicar las negociaciones para formar gobierno si los resultados son más ajustados de lo previsto.
Un punto de inflexión para la política europea
El posible fin del largo mandato de Orbán tendría repercusiones que van mucho más allá de las fronteras húngaras. El primer ministro se ha convertido en una figura polarizante dentro de la Unión Europea, con frecuentes choques con Bruselas por cuestiones de estado de derecho, política migratoria y su postura ante la guerra en Ucrania. Un cambio de gobierno en Budapest podría alterar los equilibrios dentro del Consejo Europeo y facilitar consensos que Hungría ha venido bloqueando.
Con la participación más alta en más de tres décadas y unas encuestas que apuntan a un vuelco político de gran magnitud, Hungría afronta una noche electoral que podría marcar el inicio de una nueva etapa en su historia democrática reciente.