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Netanyahu ordena atacar a Hizbulá pese a la tregua

Israel lanza nuevos ataques en el sur del Líbano tras reportar proyectiles y un dron lanzados desde territorio libanés.

Por Carlos García·domingo, 26 de abril de 2026Actualizado hace unos segundos·4 min lectura·2 vistas
Ilustración: Netanyahu ordena atacar a Hizbulá pese a la tregua · El Diario Joven

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ordenó este sábado al Ejército de Israel atacar con dureza al grupo chií Hizbulá en el Líbano. La orden llegó pocas horas después de que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaran de que dos proyectiles y un dron habían sido lanzados desde territorio libanés hacia Israel, un episodio que el Ejército calificó de "flagrante violación" del alto el fuego en vigor.

El anuncio de Netanyahu se produjo mediante un breve comunicado de su oficina, en el que se limitaba a confirmar la instrucción dada a las FDI. Poco antes, el propio Ejército israelí había publicado otra nota en la que aseguraba que continuaba atacando infraestructuras de Hizbulá en el sur del Líbano, entre ellas un depósito de armas. "Las FDI continuarán actuando con contundencia contra las amenazas dirigidas contra la población civil israelí", rezaba el texto.

El contexto en el que se produce esta escalada es especialmente tenso. Apenas unas horas antes, Estados Unidos había anunciado una tregua de tres semanas para intentar frenar los combates en la región. Sin embargo, la violencia no se detuvo: al menos cuatro personas fallecieron este sábado en dos ataques aéreos israelíes sobre un camión y una motocicleta en una localidad del sur del Líbano, según informaron fuentes sanitarias libanesas.

Una espiral que arranca en marzo

Para entender la magnitud de lo que ocurre hay que remontarse al 2 de marzo, cuando Hizbulá retomó el lanzamiento de proyectiles contra Israel. El grupo chií lo presentó como una respuesta a los ataques que Estados Unidos e Israel ejecutaron contra Irán a finales de febrero. Desde entonces, el conflicto ha ido escalando de forma constante, con intercambios de fuego casi diarios a pesar de los sucesivos intentos diplomáticos de contención.

Las cifras son elocuentes. Según las autoridades sanitarias del Líbano, desde el reinicio de las hostilidades han muerto al menos 2.491 personas en ese país, mientras que otras 7.719 han resultado heridas como consecuencia de los ataques israelíes. Son datos que reflejan el impacto devastador de semanas de bombardeos sobre infraestructuras, vehículos civiles y zonas residenciales.

Desplazados sin poder volver a casa

Más allá del balance de víctimas, el conflicto ha generado una crisis humanitaria de grandes proporciones en el sur del Líbano. Este sábado, el Ejército israelí advirtió a los civiles libaneses desplazados de aproximadamente sesenta localidades que no regresen a sus hogares, ya que sus tropas siguen posicionadas en esa franja del territorio. Israel mantiene una zona ocupada en el sur del país, desde la que opera de forma continuada.

Durante el fin de semana —que en Israel corresponde al viernes y al sábado—, las FDI informaron además de haber abatido a más de quince presuntos miembros de Hizbulá en esa área. Los combates terrestres, por tanto, no han cesado en paralelo a los ataques aéreos.

El patrón que se repite en este conflicto es el de una guerra de desgaste en la que cada lado justifica sus acciones como respuesta a las del contrario. Israel alega que actúa para proteger a su población civil frente a los lanzamientos de cohetes y drones. Hizbulá, respaldado por Irán, enmarca sus ataques como parte de un eje de resistencia regional. En medio, la población civil libanesa asume el coste más alto.

El papel de la diplomacia

La comunidad internacional observa con preocupación creciente la situación. El anuncio de tregua por parte de Estados Unidos el viernes evidencia que Washington sigue ejerciendo presión para evitar una escalada mayor, pero su capacidad de influencia sobre las decisiones tácticas de Israel sobre el terreno tiene límites evidentes. La orden de Netanyahu de este sábado, apenas horas después del anuncio estadounidense, lo ilustra con claridad.

En este escenario, la pregunta que sobrevuela el conflicto es si existe algún marco diplomático capaz de sostener un alto el fuego real. Los precedentes recientes no invitan al optimismo: cada tregua anunciada ha sido seguida de nuevos episodios de violencia, con acusaciones cruzadas sobre quién la incumplió primero. Mientras tanto, según recoge la agencia EFE, los ataques israelíes sobre infraestructuras de Hizbulá en el sur del Líbano continúan sin interrupción, y los desplazados siguen sin poder regresar a sus casas.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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