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CATL presenta una batería que carga en 6 minutos

El mayor fabricante de baterías del mundo lanza su nueva Shenxing de tercera generación y una celda con 1.500 km de autonomía.

Por Carlos García·miércoles, 22 de abril de 2026Actualizado hace 1 h·4 min lectura·4 vistas
Ilustración: CATL presenta una batería que carga en 6 minutos · El Diario Joven

El mayor fabricante de baterías del planeta acaba de mover ficha. En su evento anual Tech Day, CATL ha presentado dos tecnologías que aspiran a eliminar los dos argumentos más repetidos contra el coche eléctrico: el tiempo de carga y la distancia que puede recorrer con una sola carga. La compañía china, que cerró 2024 con el 39,2% del mercado global según datos de SNE Research, sitúa el listón en un punto que parecía ciencia ficción hace apenas tres años.

La nueva Shenxing de tercera generación es la gran protagonista del anuncio. Esta batería de química LFP —litio-ferrofosfato, la más segura y duradera del mercado— logra pasar del 10% al 98% de carga en 6 minutos y 27 segundos. Para quienes solo necesitan recuperar margen en una parada rápida, el 80% se alcanza en 3 minutos y 44 segundos. La compañía también detalla su comportamiento en frío extremo: incluso a -30 °C, la batería completa una carga del 20% al 98% en apenas 9 minutos. La clave técnica está en la resistencia interna, que CATL cifra en 0,25 miliohmios, la mitad de la media del sector y el valor más bajo registrado para un sistema de carga ultrarrápida.

La segunda gran novedad es una versión renovada de la batería condensada Qilin, diseñada para vehículos de largo recorrido. Esta celda alcanza los 1.500 kilómetros de autonomía con una sola carga, frente a los 1.000 km de la generación anterior. Para contextualizar: esa distancia equivale aproximadamente a la que separa Madrid de París, con margen de sobra. Es un salto del 50% en autonomía en una única generación de producto.

La guerra con BYD acelera la innovación

El principal rival de CATL en el mercado global es BYD, y la competencia entre ambas está empujando el ritmo de desarrollo a velocidades inusuales incluso para el sector tecnológico. Hace apenas unos días, BYD presentó en Europa su Blade Battery 2.0 con capacidad para cargar del 10% al 97% en 9 minutos. La nueva Shenxing mejora ese registro en torno a dos minutos y medio, y también supera a su rival en condiciones de frío: 9 minutos frente a los 12 que necesita el sistema de BYD para una carga comparable a -30 °C. Juntas, ambas empresas controlan más de la mitad del mercado mundial de baterías para vehículos eléctricos, con CATL en el 39,2% y BYD en el 16,4%.

Más allá de las dos tecnologías principales, CATL ha presentado la segunda generación de su batería híbrida Freevoy, pensada para vehículos híbridos de autonomía extendida. Esta celda combina química LFP y NCM a nivel de polvo y ofrece hasta 600 kilómetros de autonomía eléctrica pura con carga ultrarrápida incluida de serie. También ha confirmado que iniciará la producción en masa de baterías de iones de sodio antes de que acabe este año, una tecnología que reduce la dependencia del litio, el cobalto y el níquel, tres materiales con cadenas de suministro especialmente sensibles.

El cuello de botella sigue siendo la infraestructura

El problema real no es ya la batería: es el enchufe donde conectarla. CATL ha anunciado la construcción de 100.000 puntos de carga y cambio de batería en China antes de finales de 2028, en colaboración con varios fabricantes locales. En Europa, y especialmente en España, el panorama es muy distinto. Según el último barómetro de Anfac, solo el 4% de los puntos de recarga disponibles en el país alcanzan los 250 kW de potencia o más, el umbral mínimo para aprovechar la carga ultrarrápida. La batería de BYD, por comparar, necesita 1.500 kW para funcionar a pleno rendimiento, y la compañía planea desplegar unos 3.000 puntos en Europa para 2026.

Dicho de otra manera: las baterías están avanzando a un ritmo que la red de recarga no puede seguir todavía. Que CATL sea capaz de cargar un vehículo en menos de siete minutos tiene poco valor práctico para el conductor español si los cargadores compatibles son una excepción en la red. La tecnología ya ha resuelto, al menos sobre el papel, el problema de la velocidad de carga. El siguiente reto, más lento y más caro de solucionar, es construir la infraestructura que permita aprovecharlo.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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