Mercedes Ortega llegó a Londres con apenas 18 años para aprender inglés, pero sin dominio del idioma se encontró vendiendo ropa con sólo una frase escrita en la mano: "Can I help you?". Esa experiencia inicial fue el punto de partida para un emprendimiento que 40 años después se ha convertido en una marca internacional de moda femenina con 130 tiendas en todo el mundo, 80 de ellas en España.
A su regreso a Barcelona, Ortega comenzó su propio negocio de moda y, en 2005, junto a su marido Juan Morera, fundó Brownie, que rápidamente destacó en el sector textil español. A pesar de la muerte de su marido hace una década, Mercedes ha mantenido el liderazgo y el control estratégico de la empresa, ahora acompañada por sus tres hijos, quienes ocupan cargos relevantes dentro de Brownie.
La historia de Brownie está marcada por la combinación de esfuerzo, visión empresarial y un modelo de gestión familiar. Juan, el hijo mayor, es el consejero delegado; Lucas dirige el departamento corporativo, y Mar, dedicada a su propia marca, colabora en tendencias. Con dos nueras también dentro de la empresa, Brownie es un claro ejemplo de empresa familiar consolidada que apuesta por la profesionalización.
El aprendizaje de Mercedes sobre negocios viene desde niña, observando a sus padres gestionar un hotel-restaurante y a sus tías en el arte de la costura. La experiencia familiar de haber lidiado con problemas empresariales le ha marcado para evitar riesgos innecesarios y apostar por un control férreo del negocio, especialmente tras perder a su marido, quien tenía extensa experiencia en el sector textil.
Brownie se distingue por su estilo espontáneo y juvenil, con prendas naturales y accesibles que conectan tanto con chicas jóvenes como con madres, consolidando un nicho específico dentro de la moda española. La marca supo reconocer una oportunidad en un mercado donde las tiendas para jóvenes eran escasas, y ha logrado crecer constantemente gracias a una imagen fresca y el apoyo mutuo entre sus miembros.
Mercedes confiesa que la clave del éxito ha sido la bicefalia en la gestión con su marido, una confianza mutua que aportó seguridad y un equilibrio entre visión empresarial y ejecución práctica. Esta dinámica familiar continúa siendo un pilar esencial para mantener la identidad y cultura de la empresa, que Ortega sigue liderando con pasión y sin planes de jubilarse, ya que considera que trabajar en algo que uno disfruta es fundamental.
La expansión internacional de Brownie incluye presencia en Portugal, Andorra, Francia, México, Chile y Uruguay. Sin embargo, la empresa descarta por ahora entrar en Estados Unidos, prefiriendo consolidar mercados donde el nombre y la imagen de la marca tengan mayor relevancia. Ortega remarca que, pese al crecimiento, la prioridad es mantener la calidad y la conexión con el cliente.
Por último, el origen del nombre tiene una anécdota familiar entrañable: bautizaron Brownie al caniche toy marrón que le regalaron a su hija Mar. Ese nombre, sencillo y cercano, se ha convertido en símbolo de una empresa que refleja la cohesión familiar y el cariño que Mercedes Ortega infunde cada día al proyecto.
Más allá del trabajo, Ortega tiene diversas aficiones como el ballet, el bridge y recientemente está aprendiendo piano, demostrando que el espíritu de aprendizaje y la constancia son constantes tanto en su vida personal como profesional. Brownie, con ella al frente, continúa siendo un referente de empresa familiar sólida y una historia inspiradora para el sector de la moda en España.
Puedes consultar más detalles sobre Brownie y su historia en El País y la página oficial de Brownie.
Además, un análisis sobre las empresas familiares en España destaca la importancia de la profesionalización dentro del negocio, un paso que Brownie ha cumplido con éxito según Forbes España.
El impulso y la resiliencia de Mercedes Ortega muestran cómo la experiencia personal y una visión clara pueden convertir una idea pequeña en una marca internacional destacada.