Los principales gestores de fondos de capital privado como Blackstone, Partners Group o Cliffwater han comenzado a limitar los reembolsos de sus fondos de crédito privado debido a una oleada de solicitudes de retirada que supera la capacidad habitual de liquidez de estos vehículos.
Blackstone restringió el acceso a su Blackstone Private Credit Fund, uno de los fondos más grandes con 79.000 millones de dólares en activos, tras recibir reembolsos por 4.500 millones solo en el primer trimestre. La firma ha impuesto un límite del 5% de patrimonio en las retiradas trimestrales, una medida que también adoptaron recientemente Partners Group y Cliffwater con vehículos similares.
Este fenómeno se explica por dos motivos principales: el incremento del miedo de los inversores a la posible insolvencia de las compañías a las que se financia, especialmente en sectores como el tecnológico, afectados por la transformación que introduce la inteligencia artificial, y una falta de claridad en la adecuada explicación a inversores minoristas, quienes a menudo desconocen la iliquidez inherente de estos productos.
Los fondos afectados se centran principalmente en crédito privado evergreen, es decir, fondos sin fecha fija de vencimiento que invierten en deuda de empresas no cotizadas. Ante la presión de demandas de rescate que supera la capacidad del fondo, las gestoras aplican clausulas contractuales que limitan las retiradas para proteger la viabilidad del vehículo y evitar ventas forzadas que puedan deteriorar aún más sus activos.
Aunque la reacción de estos gigantes del capital privado genera alarma, expertos advierten que estas restricciones son conocidas y forman parte del funcionamiento previsto en estos fondos. Félix López, socio director de atl Capital, destaca que estas medidas están diseñadas para proteger a los inversores que permanecen y no indican problemas de solvencia inmediata.
El contexto actual se ha complicado con la irrupción de la inteligencia artificial, que está desafiando el modelo de negocio de muchas compañías tecnológicas financiadas durante años anteriores con bajos tipos de interés. Víctor Alvargonzález, director de estrategia de Nextep, subraya que la competencia derivada de la IA puede depreciar el valor de estas empresas y, por ende, la calidad de los créditos dentro de los fondos, aunque considera que no hay una crisis sistémica, sino un escenario de cambio y recalibración de riesgos.
En contraste, los fondos tradicionales de inversión no muestran señales similares, ya que su liquidez y capacidad de venta en mercados regulados permite a los gestores responder con mayor flexibilidad ante reembolsos. La normativa también prevé restricciones temporales o avisos previos en casos excepcionales de elevada volatilidad o cantidades extraordinarias de solicitud de rescates.
En definitiva, el test de liquidez al que se enfrentan ahora los fondos de capital privado pone de manifiesto los retos de invertir en activos ilíquidos en un entorno económico y tecnológico en transformación. La transparencia y la gestión del riesgo serán claves para mantener la confianza de los inversores en un segmento que sigue atrayendo capital pese a sus complejidades.
Para profundizar sobre las características y riesgos de estos fondos, es recomendable consultar informes como los de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) o análisis sectoriales de gestoras como Blackstone y Partners Group.