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700.000 trabajadores: el agujero que frena la construcción

La escasez de mano de obra cualificada retrasa obras, dispara costes y amenaza el acceso a la vivienda en España.

Por Redacción El Diario Joven·sábado, 6 de junio de 2026Actualizado hace unos segundos·7 min lectura·3 vistas
Ilustración: 700.000 trabajadores: el agujero que frena la construcción · El Diario Joven

El sector de la construcción en España vive una paradoja difícil de explicar a primera vista: hay trabajo, hay inversión, hay demanda. Lo que no hay son manos para ejecutarlo. La Confederación Nacional de la Construcción (CNC) lleva meses advirtiendo de que el sector necesita incorporar al menos 700.000 nuevos trabajadores para cubrir la demanda actual y los compromisos adquiridos con los fondos europeos. No es una cifra simbólica: es el tamaño real de un problema estructural que ya afecta a plazos de entrega, costes de construcción y, en última instancia, al precio de la vivienda que pagan los ciudadanos.

Los datos son contundentes. Según un análisis de Randstad con datos del SEPE, el sector cerró 2025 con 1,56 millones de trabajadores, casi el 7% del empleo total en España. El volumen de contratación creció un 1,4% respecto al año anterior. Pero ese crecimiento no alcanza para cubrir el hueco que deja el envejecimiento de la plantilla y la falta de relevo generacional. El resultado es un mercado laboral en ebullición donde los perfiles escasean y los que existen tienen cada vez más poder de negociación salarial.

Un sector que envejece sin relevo

La radiografía demográfica del sector es alarmante. Según datos recogidos por BBVA Research en su informe sobre escasez de mano de obra en construcción, el 65% de los albañiles en activo tenía más de 45 años en 2024, diez puntos porcentuales por encima de la media del sector y quince puntos más que en el resto de la economía. La edad media del conjunto del sector se aproxima ya a los 45 años, y solo el 9% de los empleados son jóvenes. Esto significa que en los próximos años el sector perderá a una generación entera de profesionales experimentados sin que haya suficientes trabajadores formados para sustituirlos.

Detrás de este envejecimiento hay un problema de percepción social que las patronales llevan años señalando. Los jóvenes, a la hora de elegir su trayectoria profesional, tienden a optar por sectores de servicios o tecnología, atraídos por entornos laborales que perciben como menos exigentes físicamente o con mayor estatus. La construcción carga con una imagen de dureza y precariedad que, aunque en muchos casos ya no se corresponde con la realidad salarial actual, sigue ahuyentando a las nuevas generaciones. El resultado es una brecha generacional que se agranda cada año y que es muy difícil de cerrar en el corto plazo.

Esta escasez no afecta solo a los perfiles más básicos. Según el análisis de Randstad citado por Infobae, los puestos más demandados incluyen albañiles, electricistas, fontaneros, pintores, montadores, encofradores y ferrallistas, pero también oficiales de primera y encargados de obra. En el ámbito de la ingeniería civil, la demanda de ingenieros de caminos con experiencia en gestión de obra y operadores de maquinaria especializada supera con creces la oferta disponible.

Proyectos parados, costes disparados

Las consecuencias de este déficit se hacen notar en toda la cadena productiva. Los costes directos de construcción en edificación residencial cerraron 2025 con una subida del 5,46%, según el Índice de Costes Directos de Construcción de ACR, que se situó en 185,42 puntos. La presión salarial derivada de la escasez de profesionales es uno de los factores clave que explica esa tendencia alcista, que viene repitiéndose de forma sostenida desde 2024.

Más allá de los costes, el impacto más visible es el retraso en los plazos. Empresas de reformas en toda España reconocen que sus agendas están saturadas: algunos negocios pequeños del sector ya dan citas para 2027. El sector de las reformas registra demoras que alcanzan hasta cuatro meses en proyectos residenciales, según datos recogidos por Infoconstrucción. Las grandes promotoras tampoco escapan al problema: muchas tienen maquinaria, suelo y financiación, pero no pueden arrancar nuevas promociones porque no encuentran los equipos humanos necesarios para ejecutarlas.

Esto tiene una derivada directa sobre el mercado de la vivienda. El gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, cifró en septiembre de 2025 en 700.000 viviendas el desajuste entre oferta y demanda en el mercado residencial español, una brecha que seguirá creciendo si la capacidad constructora no aumenta. La escasez de mano de obra es, junto con las trabas administrativas y el precio de los materiales, uno de los principales cuellos de botella que impiden aumentar el ritmo de producción de vivienda nueva. Las vacantes sin cubrir en el conjunto de la economía española rondaban las 152.000 posiciones según datos del INE, y la construcción es uno de los sectores donde más se acusa ese desajuste.

La inmigración laboral, parte de la solución

Ante un problema de esta magnitud, el mercado ha empezado a buscar respuestas. Una de las más evidentes es la incorporación de trabajadores extranjeros. Según el propio informe de BBVA Research, el peso de los trabajadores de nacionalidad extranjera ha crecido en todas las principales ocupaciones del sector, incluyendo albañiles, peones, electricistas, fontaneros y pintores. Entre 2022 y 2024, la población extranjera en el sector creció un 19%, y su incorporación está contribuyendo a rejuvenecer parcialmente una plantilla que de otro modo seguiría envejeciendo sin freno.

El marco regulatorio también ha evolucionado. El catálogo de ocupaciones de difícil cobertura, que durante años solo incluía deportistas y marineros, ha incorporado perfiles del sector de la construcción, lo que permite a las empresas españolas iniciar procesos de contratación directamente en origen sin necesidad de acreditar previamente que no existe oferta local disponible. Varios gremios empresariales llevan tiempo reclamando una mayor flexibilización de los permisos laborales para trabajadores extranjeros con experiencia acreditada en oficios técnicos.

En este contexto han aparecido nuevos actores en el mercado de la selección y la intermediación laboral internacional. Plataformas como kontrata.es trabajan específicamente en conectar empresas españolas del sector de la construcción, la energía y el transporte con trabajadores cualificados procedentes de países latinoamericanos como Chile, Perú, Paraguay o Ecuador, facilitando tanto el proceso de selección como los trámites asociados a la llegada y regularización del trabajador. Este tipo de soluciones refleja una tendencia más amplia: la profesionalización de los canales de captación de talento internacional para sectores que el mercado local ya no puede abastecer por sí solo.

Formación y tecnología, los otros pilares

La inmigración laboral ordenada es una respuesta necesaria, pero no suficiente por sí sola. Los expertos del sector coinciden en que el problema tiene raíces más profundas que requieren respuestas igualmente estructurales. La formación profesional especializada en oficios manuales lleva años siendo la gran asignatura pendiente del sistema educativo español. El porcentaje de trabajadores de la construcción con formación inferior a la secundaria superior es mayor en España que en otros países europeos comparables, lo que limita la capacidad del sector para absorber innovaciones tecnológicas y metodológicas.

La industrialización de la construcción es otra de las vías que los analistas señalan como parte de la solución. Según ACR, las técnicas constructivas industrializadas pueden reducir entre un 25% y un 30% el plazo de ejecución de una obra, lo que permitiría a las empresas abarcar más proyectos con los mismos equipos humanos. Pero incluso esta transición requiere trabajadores con nuevas competencias, lo que vuelve a poner el foco en la formación como palanca imprescindible.

El sector de la construcción en España está creciendo, tiene proyectos en cartera y cuenta con financiación europea disponible. El problema es que no tiene suficiente gente para ejecutar todo lo que hay sobre la mesa. Hasta que no se aborde de forma decidida la combinación de formación, atracción de talento internacional y mejora de la percepción social de los oficios manuales, el cuello de botella seguirá lastrando uno de los motores más importantes de la economía española.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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