La mayor empresa de baterías del mundo acaba de publicar unos resultados que han dejado en evidencia a buena parte del mercado. CATL cerró el primer trimestre de 2026 con ingresos de 129.100 millones de yuanes, equivalentes a unos 18.900 millones de dólares, lo que supone un avance del 52,5% respecto al mismo periodo del año anterior. El beneficio neto creció un 48,5%, hasta los 20.700 millones de yuanes. Las cifras no solo son buenas: doblan las expectativas de los analistas, que esperaban un crecimiento de ingresos del 35,7% y una subida del beneficio del 20,9%.
El desfase entre las estimaciones y la realidad no es un error puntual. Es la señal de que el mercado lleva tiempo mirando a CATL con un marco equivocado. La empresa china lleva años dejando de ser únicamente un proveedor de celdas para vehículos eléctricos, y los números del primer trimestre lo confirman de manera contundente. Según recoge Reuters, el crecimiento de ingresos de este trimestre se apoya en dos pilares que los analistas habían subestimado: el almacenamiento estacionario de energía y la internacionalización.
El almacenamiento energético, el motor que nadie vio
El segmento de almacenamiento estacionario, es decir, sistemas de baterías para guardar energía renovable en redes eléctricas, industrias y centros de datos, representaba alrededor de una cuarta parte de los envíos de CATL a comienzos de año. Pero el crecimiento ha sido tan acelerado que, según datos de producción recogidos por Hello China Tech, en abril este segmento ya alcanzaba el 41,3% de la producción total de celdas, frente a menos del 20% registrado un año antes.
Detrás de este salto hay un factor geopolítico relevante: la inestabilidad en Oriente Próximo ha presionado al alza los precios energéticos globales y ha acelerado la transición hacia las renovables en muchos países. El resultado es una demanda creciente de infraestructura para almacenar esa energía. CATL, que ya era líder mundial en este segmento con una cuota global del 30,4% en 2025, según SNE Research, llegó al momento con la capacidad instalada para responder. Sus envíos de baterías para almacenamiento crecieron un 80% interanual durante 2025.
La compañía tiene desplegados sistemas de almacenamiento en cerca de 2.300 proyectos en todo el mundo. Entre sus clientes figuran centros de datos de inteligencia artificial, como el de SenseTime en Shanghái. También opera más de 1.000 estaciones de intercambio de batería para turismos y más de 300 para camiones pesados, y trabaja en sectores como la aviación eléctrica y el transporte marítimo cero emisiones.
Europa y la apuesta por fabricar donde se vende
El otro gran cambio estructural es geográfico. Aproximadamente un tercio de los ingresos de CATL procede ya de mercados fuera de China, una proporción que hace apenas unos años era marginal. La empresa no ha apostado por exportar celdas desde Asia, sino por instalar capacidad productiva en los mercados a los que quiere servir.
El ejemplo más visible es la planta de Debrecen, en Hungría, que entró en producción en masa durante el primer trimestre de 2026. La inversión asciende a 7.300 millones de euros y la fábrica tiene una capacidad planificada de 100 gigavatios-hora anuales, con una plantilla prevista de 9.000 trabajadores. Sus principales clientes son Mercedes-Benz, BMW, Stellantis y Volkswagen, fabricantes que no pueden permitirse depender exclusivamente de suministros procedentes de China en un contexto de creciente tensión comercial entre la Unión Europea y Pekín.
La planta húngara de CATL es la materialización de una estrategia que busca convertir a la empresa en un fabricante con arraigo industrial en los mercados donde compite, no en un exportador a distancia.
Dominando también en casa
Mientras expande su presencia internacional, CATL ha alcanzado en el mercado doméstico chino su cuota más alta en cinco años. Según datos de la Asociación China del Automóvil de Pasajeros recogidos por CarNewsChina, la empresa superó el 50% de cuota en producción de baterías para vehículos eléctricos en China durante el primer trimestre de 2026. En el segmento de baterías NMC (níquel-manganeso-cobalto), esa cifra asciende al 81,6%. Incluso en el segmento LFP (litio-hierro-fosfato), donde la competencia es más intensa, CATL alcanzó el 41%, su nivel más alto en cuatro años.
En ese mismo periodo, BYD, el segundo fabricante mundial de baterías, vio cómo su cuota global caía del 16% al 13,4%. La distancia entre ambas empresas se amplía.
Lo que puede frenar a CATL
No todo apunta en la misma dirección. Vincent Sun, analista de Morningstar, advierte de que los grandes fabricantes de automóviles tienen incentivos claros para diversificar proveedores y reducir su dependencia de un solo suministrador, lo que podría erosionar el poder de fijación de precios de CATL y presionar sus márgenes por unidad vendida. Cuando una empresa controla más del 50% del mercado doméstico y lidera el mundial, sus clientes buscan alternativas para no quedar expuestos.
La pregunta es si la diversificación hacia almacenamiento, servicios energéticos e internacionalización construye una barrera suficiente. Los resultados del primer trimestre sugieren que sí, al menos por ahora. En su informe anual de 2025, la propia compañía describe su ambición de convertirse en "una empresa tecnológica de cero emisiones de carbono líder a nivel global". Los datos, por el momento, van en esa dirección.