El próximo 1 de julio se espera un notable incremento en el precio de la gasolina y el gasóleo en España, tras la finalización del decreto anticrisis que ha congelado parcialmente los costes desde meses atrás. Este aumento se derivará principalmente de la recuperación del IVA del 10% al 21% y la retirada de los subsidios que han mantenido temporalmente las tarifas más bajas para el consumidor.
Durante junio, los precios medios con descuentos se han situado en torno a 1,57 euros por litro para la gasolina sin plomo 95 y 1,69 euros por litro en el caso del diésel. Al concluir el plazo de las ayudas, se prevé una subida de entre 20 y 30 céntimos por litro, que podría empujar el diésel más allá de los 2 euros por litro y la gasolina hasta los 1,80 o 1,85 euros según distintas estimaciones.
Esta medida ha sido prorrogada hasta finales de junio para contener el impacto económico ante la inestabilidad que continúa en Oriente Próximo. La guerra entre Irán e Israel mantiene elevado el precio del crudo, afectando especialmente al paso estratégico del Estrecho de Ormuz, lo que presiona al alza el barril de Brent, que podría sobrepasar los 100 dólares. Estas circunstancias justificaron la implantación del escudo social con una rebaja temporal del IVA del 21% al 10% en los carburantes para mitigar la inflación sobre el consumidor final.
El ejecutivo también ha autorizado que el subsidio persistente al diésel para conductores profesionales, embarcaciones pesqueras y actividades agrarias continúe con una ayuda de 20 céntimos por litro durante las jornadas laborales. Esta medida busca evitar que el coste del transporte y la producción agrícola se encarezcan, lo que se traduciría en un aumento generalizado de los precios de otros bienes consumidos por la población.
La alerta sobre el inminente aumento ha generado previsiones de aglomeraciones en las estaciones de servicio durante los últimos días de junio, con conductores llenando los depósitos para aprovechar los precios bonificados. Se estima que esta demanda excepcional podría provocar largas colas y problemas de tráfico locales, aumentando la presión sobre la logística de suministro.
Cabe destacar que el incremento en los combustibles tendrá un efecto directo en el presupuesto habitual de los conductores, especialmente en trayectos largos. Por ejemplo, un viaje desde Madrid a Valencia con un vehículo que consume 6,5 litros por cada 100 kilómetros puede encarecerse entre 4,7 y 7 euros dependiendo del combustible y la variación final de precios ese día.
El contexto global y regional sigue siendo clave para la evolución futura de los precios del petróleo y, por tanto, de los carburantes. Factores geopolíticos, junto con las políticas energéticas y fiscales nacionales, continuarán marcando el escenario en el que se moverán los precios y las medidas de apoyo estatales.
Para consultar el seguimiento de los precios actualizados y las novedades legislativas, se puede acceder a informes oficiales como los del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico o la información publicada por Repsol y otras compañías energéticas. Mantenerse informado será fundamental para anticipar el impacto en el consumo y la movilidad de los ciudadanos.