Los responsables de Cogersa han anunciado una recalibración de la planta de tratamiento de residuos conocida como la 'plantona', con el objetivo de incrementar su capacidad de reciclaje en 40.000 toneladas anuales. Esta decisión llega después de una cadena de problemas que han generado un intenso debate público y político sobre la gestión de los residuos en Asturias.
Desde abril de 2024, cuando un incendio afectó gravemente la 'plantona', la gestión de Cogersa ha vivido momentos complejos. A esto se sumó en octubre de ese mismo año la polémica por la falta de seguros en sus instalaciones, un aspecto básico para una operación segura y responsable. Más recientemente, en febrero de 2026, se produjo un problema con la contratación de contenedores, ya que el contrato licitado requería un tamaño específico que coincidía de manera exclusiva con el patentado por un único suministrador, lo cual levantó sospechas sobre el proceso de licitación.
Además, en mayo de 2026 se ha puesto en riesgo la recepción de importantes ayudas de la Unión Europea, destinadas a financiar proyectos de mejora en la gestión y tratamiento de residuos. Estas ayudas, vitales para actualizar infraestructuras y optimizar procesos, podrían perderse si no se cumplen ciertos requisitos relacionados con la operación y la planificación estratégica del reciclaje en la región.
El plan autonómico de residuos, que era el marco normativo que guiaba estas acciones, expiró en 2024 y a día de hoy no se ha aprobado un nuevo plan que dé continuidad y seguridad jurídica al trabajo que desarrolla Cogersa y otros actores del sector. Esta situación añade incertidumbre en torno a la gestión y la estrategia de Asturias en materia de economía circular y sostenibilidad ambiental.
Una cuestión especialmente preocupante es la producción de Combustible Sólido Recuperado (CSR) que prevé Cogersa. Este tipo de combustible, obtenido del tratamiento de residuos, es clave para reducir la dependencia de combustibles fósiles y contribuir a la transición energética. Sin embargo, falta claridad sobre el destino final de este material, un elemento crucial para garantizar la sostenibilidad ambiental y económica del proceso.
La recalibración de la 'plantona' busca precisamente mejorar la eficiencia de la planta y aumentar su capacidad para procesar y reciclar más residuos. Según explican fuentes oficiales, se instalarán nuevos equipos y se optimizarán procesos, lo que podría suponer un salto cualitativo en la gestión de residuos en Asturias y cumplir con los objetivos marcados por la Unión Europea en materia de recuperación y aprovechamiento de materiales.
Desde el punto de vista económico, esta mejora es clave para atraer y asegurar las ayudas europeas que suman millones de euros, dirigidas a financiar infraestructuras verdes y proyectos de innovación. Estas financiaciones forman parte de la apuesta europea por la economía circular y la lucha contra el cambio climático, que exigen un compromiso claro y demostrable por parte de las regiones beneficiarias.
Asturias afronta así un momento decisivo para mejorar su gestión de residuos con una planta recalibrada que podría transformar la cantidad de residuos reciclados. La ‘plantona’ no solo elevará su capacidad hasta en 40.000 toneladas más al año, sino que también se situará en línea con los estándares europeos y responderá a las críticas recibidas por errores anteriores.
Este impulso técnico debe ir acompañado de un nuevo marco normativo actualizado que permita a la región avanzar con seguridad y planificación. Asimismo, la resolución sobre el uso del Combustible Sólido Recuperado será clave para cerrar el círculo de la gestión de residuos.
La gestión sostenible y eficiente de residuos es un desafío que Asturias debe superar para cumplir tanto sus compromisos ambientales como económicos, y la actualización de Cogersa es un paso relevante en esta dirección.
Para más información sobre la gestión de residuos en Asturias y la economía circular, consultar los informes oficiales disponibles en Cogersa y documentos de la Unión Europea.