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La batalla bancaria por tu ahorro en 2025

Los bancos compiten con depósitos, cuentas remuneradas y regalos de hasta 1.200 euros para atraer nuevos clientes.

Por Carlos García·sábado, 18 de abril de 2026·4 min lectura·1 vistas
Ilustración: La batalla bancaria por tu ahorro en 2025 · El Diario Joven

La banca española ha arrancado 2025 con una ofensiva clara: captar dinero nuevo. Cuentas remuneradas, depósitos a plazo fijo y regalos en metálico por domiciliar la nómina centran la estrategia de las principales entidades financieras del país. El objetivo no es tanto premiar la fidelidad como atraer clientes que vengan de la competencia y, una vez dentro, ofrecerles productos más rentables para el banco.

Según el comparador financiero HelpMyCash, más de ocho bancos ofrecen actualmente 500 euros o más simplemente por domiciliar la nómina, y algunos alcanzan los 1.200 euros en función de las condiciones cumplidas. Las exigencias de ingresos mínimos varían según la entidad: ING los fija en 700 euros mensuales, BBVA en 800 y Abanca en 1.200. Incluso BBVA permite abrir su cuenta online sin necesidad de acreditar una nómina convencional, aunque el regalo en ese caso se reduce a la mitad. Algunas entidades también aceptan como ingreso recurrente pensiones, prestaciones por desempleo o los cobros de trabajadores autónomos.

Los periodos de permanencia asociados a estas ofertas suelen ser de dos años, aunque hay bancos que los extienden hasta tres o cuatro. Desde HelpMyCash recomiendan aprovecharlas si al usuario no le incomoda el cambio de entidad, con una advertencia importante: estos ingresos tributan en el IRPF con una retención del 19%, por lo que deben declararse a Hacienda como cualquier otro rendimiento del capital.

Depósitos: rentabilidad contenida con condiciones

En el terreno de los depósitos a plazo fijo, la oferta más competitiva del mercado ronda actualmente el 2,5% de rentabilidad anual, según HelpMyCash. Banca March comercializa un depósito a 12 meses con esa rentabilidad a través de su gestora digital Avantio, aunque exige depositar un mínimo de 30.000 euros. A cambio, ofrece una característica poco habitual: el cliente puede recuperar el dinero antes del vencimiento, aunque en ese caso la rentabilidad cae al 1,5%. La cuenta asociada es gratuita para quienes mantengan un saldo de al menos 10.000 euros y tengan ingresos mensuales de 1.500 euros.

Deutsche Bank y Self Bank presentan productos que llegan al 3%, pero con una condición relevante: parte del capital debe invertirse en fondos de inversión. Son los llamados depósitos combinados, cuya rentabilidad final depende en parte de la evolución de activos con mayor riesgo, lo que los aleja del perfil de ahorro estrictamente conservador.

ING, por su parte, ha renovado su catálogo con un depósito de bienvenida a tres meses al 3% para nuevos clientes, y ha ampliado su oferta a plazos de 12, 18 y 24 meses con rentabilidades de entre el 2% y el 2,15%, sin límite de importe ni comisiones. La entidad holandesa abonó el año pasado 500 millones de euros en intereses a sus clientes, de los cuales 160 millones correspondieron a depósitos.

El contexto: inflación alta y tipos sin dirección clara

Detrás de toda esta actividad hay un dato relevante: la inflación en España se mantiene por encima del 3%, lo que significa que, incluso con el mejor depósito disponible, el ahorrador pierde poder adquisitivo en términos reales. Este argumento, paradójicamente, es el mismo que utilizan algunos bancos para redirigir a sus clientes hacia productos con mayor rentabilidad potencial, pero también con mayor riesgo.

El entorno de tipos de interés añade incertidumbre adicional. Tras el ciclo de subidas del Banco Central Europeo y las posteriores bajadas de 2024, el mercado no anticipa con claridad si los tipos seguirán cayendo o podrían repuntar, especialmente en un contexto marcado por tensiones geopolíticas y presiones inflacionistas renovadas. En ese escenario, los depósitos ofrecen una ventaja clara: garantizan la rentabilidad pactada desde el primer día, algo que no ocurre con las cuentas remuneradas, cuyo interés puede variar en cualquier momento.

La contrapartida es la liquidez. Un depósito tradicional inmoviliza el capital durante el plazo acordado, o penaliza la cancelación anticipada. Las cuentas remuneradas, en cambio, permiten disponer del dinero cuando se necesite, aunque no aseguran el tipo de interés a largo plazo.

Un último elemento que conviene tener en cuenta es la vigencia de estas promociones. Las ofertas de captación tienen fecha de caducidad: los bancos las renuevan o sustituyen con frecuencia, en algunos casos cada dos meses, para mantener el atractivo comercial. Quien quiera aprovecharlas debe actuar con rapidez y comparar bien las condiciones antes de comprometerse, prestando especial atención al importe mínimo exigido, el plazo de permanencia y la fiscalidad asociada.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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