Durante la última década, España ha logrado reducir su tasa de desempleo hasta acercarla a la de Finlandia, situándose ambas alrededor del 10% en 2026. Este fenómeno plantea un análisis sobre cómo las políticas migratorias y laborales, junto con circunstancias económicas externas, han afectado de forma diferente a cada país.
España, tradicionalmente con un desempleo alto y persistente, ha experimentado un aumento en la inmigración principalmente desde Latinoamérica. Esta coincidencia con la recuperación postpandemia, especialmente en sectores como el turismo y servicios, y el apoyo de fondos europeos, ha impulsado la demanda laboral. Según el FMI, la inmigración fue responsable de cerca del 75% del crecimiento del empleo entre 2022 y 2025 en España. Además, el impacto social ha sido positivo, ya que muchas mujeres inmigrantes han cubierto empleos de cuidado que han facilitado la participación laboral femenina local, algo destacado por Claudia Ramírez de la OCDE.
En contraste, Finlandia ha recibido inmigrantes y refugiados, pero con mayores dificultades para su incorporación al mercado laboral. El idioma complejo, una economía que demanda alta cualificación y condiciones laborales reguladas mediante un modelo nórdico riguroso, limitan el acceso inmediato. Además, Finlandia enfrenta un contexto económico debilitado por la guerra en Ucrania, ajustes fiscales y subidas del BCE que afectan los hogares con hipotecas variables. David Haugh de la OCDE también subraya que las reformas recientes para flexibilizar la contratación han generado mayor incertidumbre y estímulos al ahorro en lugar del consumo, según Patrizio Lainà, líder sindical finlandés.
España, por su parte, ha implementado reformas destinadas a reducir la temporalidad y mejorar la seguridad en el empleo, lo que ha contribuido a la reducción del desempleo en un periodo de crecimiento económico favorable. El momento oportuno ha sido fundamental para que estas políticas tengan efecto, tal como apuntó la experta de la OCDE.
Aunque la convergencia es un dato alentador, España todavía enfrenta retos significativos. Su tasa de desempleo es el doble del promedio en la OCDE y prevalece un empleo de baja productividad y remuneración. Finlandia mantiene mejor posición en tasas de empleo y calidad laboral. Además, la presión sobre el mercado de vivienda en España ha aumentado los alquileres, generando tensión social.
Las experiencias de ambos países ofrecen dos grandes lecciones. Primero, la integración migratoria es más sencilla para países que comparten idioma y similitudes culturales con los inmigrantes, una ventaja clara para España frente a Finlandia. Segundo, el éxito de las reformas laborales depende en gran medida de su momento en el ciclo económico, más que solo del diseño o consulta institucional.
Este análisis muestra que las políticas públicas interactúan con factores estructurales y coyunturales difíciles de controlar, evidenciando que la convergencia en empleo entre España y Finlandia es resultado tanto de decisiones internas como de circunstancias externas. Para ambos países, el desafío seguirá siendo cómo mantener y mejorar esta tendencia bajo nuevas condiciones económicas y sociales.
Para profundizar en datos económicos oficiales se pueden consultar informes recientes del FMI y la OCDE, así como análisis sobre empleo europeo en el Banco Central Europeo.