Iberostar ha anunciado que cesará la operación y comercialización de una docena de hoteles en Cuba desde el 1 de junio de 2026, en un movimiento vinculado a las presiones regulatorias internacionales y sanciones impuestas por Estados Unidos. La cadena española se desvincula de establecimientos relacionados con Gaviota, la empresa hotelera propiedad del Grupo de Administración Empresarial (Gaesa), controlado por las Fuerzas Armadas cubanas.
Esta decisión surge tras la inclusión de Gaesa en la lista negra de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos, que fijó el 5 de junio como fecha límite para que las compañías extranjeras rompan toda relación comercial con esta entidad, bajo amenaza de sanciones. Iberostar pretende con esta medida mantener estándares de calidad y cumplimiento en su gestión, adaptándose a un entorno regulatorio cada vez más restrictivo.
Desde la página oficial de Iberostar Cuba, sólo es posible reservar hoteles no vinculados a Gaesa, como el hotel Inglaterra, Iberostar Selection Parque Central en La Habana, Iberostar Origin Daiquiri en Cayo Guillermo, e Iberostar Origin Taínos en Varadero. La cadena mallorquina no ha ofrecido declaraciones oficiales, pese a varios intentos de contacto por parte de medios españoles.
Esta no es la única cadena que se ve afectada por el endurecimiento de las sanciones estadounidenses contra Cuba. Meliá Hotels International, con una presencia destacada en la isla al operar 35 establecimientos, ha expresado la complicada situación que atraviesa el país, especialmente por la crisis energética y la caída en la conectividad aérea, factores que impactan directamente en las reservas hoteleras. Sin embargo, Meliá no ha detallado aún sus planes para adaptarse a esta nueva realidad.
En un contexto similar, Minor Europa & Americas, la antigua NH, abandonó a principios de 2024 su gestión de dos hoteles en La Habana ante la perspectiva de un entorno de negocio complejo. También, la cadena canadiense Blue Diamond, tercera mayor operadora extranjera de hoteles en Cuba, se prepara para cesar totalmente sus operaciones, aunque no ha hecho un anuncio oficial al respecto.
El sector turístico cubano experimenta una clara aceleración de cambios derivados de las sanciones y la presión económica estadounidense, antiguamente más indirecta y ahora más explícita. Este escenario pone en tensión tanto la presencia de empresas extranjeras como la dinámica económica y social interna de la isla.
En las últimas décadas, el turismo ha representado un pilar fundamental para la economía cubana y las inversiones extranjeras, particularmente españolas, han tenido un papel relevante. La salida de operadores significativos como Iberostar marca un punto de inflexión que podría afectar el desarrollo del sector en un momento en que Cuba busca atraer visitantes internacionales y reactivar su economía post-pandemia.
Para profundizar en las implicaciones de las sanciones, se puede consultar la evolución de las medidas de la OFAC de Estados Unidos o el análisis del sector hotelero en medios especializados como Expansión.
Además, los movimientos de las cadenas hoteleras extranjeras reflejan cómo las tensiones políticas internacionales impactan directamente en la industria turística, obligando a las compañías a reconfigurar sus estrategias en mercados sensibles y geopolíticamente conflictivos.