La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) ha revisado a la baja sus proyecciones económicas para 2026, en un contexto marcado por la inestabilidad geopolítica derivada del conflicto en Oriente Próximo y su impacto directo sobre los precios energéticos. El organismo presentó este miércoles su informe sobre los presupuestos iniciales de las Administraciones Públicas, con un diagnóstico que apunta a menos crecimiento, más inflación y un déficit público que vuelve a ampliar su brecha.
En concreto, la Airef sitúa el avance del producto interior bruto (PIB) en el 2,3% para este año, una décima por debajo de su estimación anterior. La cifra podría parecer marginal, pero el organismo advierte de que el deterioro del entorno energético podría restar en torno a dos décimas adicionales al crecimiento previsto, aunque las medidas de contención pública amortigüen algo más de una décima de ese impacto. La economía española mantiene ciertos factores de resiliencia interna —dinamismo laboral, llegada de población migrante y despliegue de fondos europeos—, pero la presión exterior empieza a pesar más en el cuadro macroeconómico.
Inflación disparada y déficit en ascenso
El cambio más llamativo del nuevo cuadro es el de los precios. La Airef eleva en 1,2 puntos su previsión de inflación, que quedaría en el 3,2% para el conjunto de 2026. Esta revisión al alza refleja fundamentalmente el encarecimiento del petróleo y el gas en los mercados internacionales, directamente vinculado a la tensión en Oriente Próximo. Una inflación en ese nivel afecta al poder adquisitivo de los hogares y complica la política fiscal, ya que encarece el coste real de las medidas de gasto público.
En cuanto al déficit, el organismo lo sitúa en el 2,6% del PIB, dos décimas por encima del cierre de 2025 —cuando se registró un 2,4%— y seis décimas más de lo que la propia Airef proyectaba hace apenas unos meses. La explicación principal está en el paquete de medidas extraordinarias que el Gobierno ha activado para responder a la crisis geopolítica y a los daños provocados por las borrascas que afectaron a Andalucía y Extremadura. El coste de esas actuaciones asciende a 5.305 millones de euros, según los cálculos del organismo, y recae mayoritariamente sobre la Administración central.
Ese mayor gasto tiene una consecuencia directa sobre la deuda pública: el ritmo de reducción se frenaría, y la ratio terminaría el año rozando el 100% del PIB. Inés Olóndriz, nueva presidenta de la Airef desde el pasado 1 de abril, fue clara al respecto: "El margen fiscal que tiene España no es muy elevado". Un aviso que, en términos prácticos, significa que no hay mucho espacio para ampliar el gasto sin comprometer la estabilidad financiera a medio plazo.
Riesgo de incumplimiento en las reglas fiscales europeas
Más allá de los números, la Airef lanza una advertencia con implicaciones políticas relevantes: España incumplirá en 2026 tanto la regla de gasto nacional como los compromisos adquiridos en el marco fiscal europeo. Para ajustarse a la regla doméstica, el país tendría que aplicar medidas de ahorro equivalentes a seis décimas del PIB, lo que equivale a unos 10.000 millones de euros. Un ajuste de esa magnitud resulta políticamente complejo en el contexto actual.
En el plano europeo, el organismo advierte de que el crecimiento del gasto primario neto —la variable central del nuevo marco fiscal comunitario— superará en 2026 el compromiso asumido por España en su Plan Fiscal Estructural de Medio Plazo (PFEMP). La Airef estima un avance del gasto neto del 5,9% frente al 3,5% comprometido, lo que supera el límite anual permitido. En el cómputo acumulado de los últimos tres años, la desviación también rebasa el margen de seis décimas de PIB que permite la normativa europea.
La nueva presidenta, bajo escrutinio
El informe llega en el estreno oficial de Inés Olóndriz al frente de la institución, cuyo nombramiento generó controversia por su trayectoria previa como secretaria general de Financiación Autonómica y Local en el Ministerio de Hacienda. La Comisión de Hacienda del Congreso aprobó su candidatura en marzo con 19 votos a favor y 17 en contra —PP y Vox votaron en contra, Junts se abstuvo—. Olóndriz ha reconocido que le habría gustado un respaldo más amplio, pero ha subrayado que eso no compromete la independencia del organismo: "Soy una profesional técnica y es en ese ámbito donde me siento plenamente cómoda".
La Airef nació precisamente para ofrecer una lectura independiente de las cuentas públicas españolas, y sus informes tienen peso tanto en Bruselas como en los mercados. En este contexto, su primera evaluación bajo la nueva presidencia llega con un mensaje claro: la bonanza fiscal de los últimos años empieza a tener límites, y la geopolítica ya no es un riesgo abstracto sino una variable que aparece directamente en los modelos de previsión.