El mundo del coleccionismo deportivo volvió a mover cifras llamativas. La edición de primavera de The Tennis Auction - Prestige Memorabilia, una plataforma especializada en objetos históricos del tenis, cerró el pasado 12 de abril con varias piezas icónicas cambiando de manos. Entre ellas, el trofeo que Boris Becker levantó en el US Open de 1989, raquetas de Rafael Nadal y Novak Djokovic, y otros artículos de colección que dejaron cifras de seis dígitos sobre la mesa.
La subasta arrancó el 25 de marzo con un precio de salida de 25.000 dólares para el trofeo del tenista alemán. El martillo cayó con el objeto valorado en 303.027 euros, una cifra que convierte esta pieza en una de las más caras de la historia reciente del coleccionismo tenístico. El organizador de la puja destacó que se trata del único trofeo de campeón individual masculino del US Open de la Era Abierta que ha llegado al mercado en una subasta pública, lo que explica en parte la escalada del precio.
El trofeo tiene una historia particular antes de llegar a manos privadas. Estuvo expuesto en el Museo del Salón de la Fama del Tenis Internacional en Newport, Rhode Island, donde Becker lo cedió en préstamo durante años. Más tarde, el objeto salió de su poder como consecuencia del proceso de insolvencia que el propio tenista atravesó: en 2017, Becker fue declarado en quiebra en el Reino Unido, y parte de sus bienes fueron liquidados para satisfacer deudas. Esa es la vía por la que la copa llegó al mercado.
El momento histórico que representa el trofeo
Becker conquistó aquel US Open de 1989 venciendo en la final a Ivan Lendl por 7-6, 1-6, 6-3 y 7-6. Fue su cuarto Grand Slam y el único que logró en el torneo de Nueva York. En aquel momento, el alemán tenía 21 años y ya era uno de los tenistas más mediáticos del mundo. Su trayectoria incluía tres títulos de Wimbledon y un Abierto de Australia, lo que le colocaba entre los grandes del tenis de finales de los ochenta. El trofeo subastado es, por tanto, un objeto que condensa un capítulo relevante de la historia del tenis masculino.
Las raquetas de Nadal y Djokovic, también disputadas
Junto al trofeo de Becker, la subasta incluyó dos raquetas que pertenecieron a los dos tenistas más laureados de la Era Abierta. La primera fue la raqueta con la que Rafael Nadal disputó su último partido ganado en un Grand Slam: la primera ronda del Open de Australia 2023, donde el español venció a Jack Draper por 7-5, 2-6, 6-4 y 6-1. La pieza se vendió por 13.191 euros. Según la plataforma, la autenticidad del objeto fue verificada mediante fotografías que permiten relacionarla directamente con aquella jornada en Melbourne Park, la última vez que Nadal ganó un partido en un major antes de su retirada.
La segunda raqueta perteneció a Novak Djokovic y tiene detrás una historia igualmente singular. Se trata del modelo que el serbio empuñó durante la final del US Open de 2018, en la que derrotó a Juan Martín del Potro por 6-3, 7-6 y 6-3 para conquistar su decimocuarto Grand Slam. Esa victoria marcó un punto de inflexión en la carrera de Djokovic, que por aquel entonces había pasado por un período de lesiones y dudas. La raqueta, según la plataforma organizadora, fue entregada por el propio Djokovic a un amigo personal justo después de la ceremonia de entrega del trofeo. Se vendió por 17.558 euros, algo más cara que la de Nadal, aunque muy por debajo del trofeo de Becker.
El mercado del memorabilia deportivo, en alza
Las cifras de esta subasta no son una excepción. El mercado global de memorabilia deportiva lleva varios años registrando precios al alza, impulsado por compradores privados con alto poder adquisitivo y por la creciente digitalización de las plataformas de subasta, que amplían el alcance geográfico de los pujadores. Objetos vinculados a figuras históricas del deporte, especialmente si su autenticidad está documentada, han pasado a ser activos de inversión además de piezas de colección.
En el caso del tenis, la combinación de la retirada reciente de Nadal y la dilatada trayectoria de Djokovic convierte cualquier objeto relacionado con sus carreras en material codiciado. El trofeo de Becker, por su parte, añade el componente de la rareza absoluta: no existe otro igual en el mercado, lo que lo convierte en una pieza prácticamente irrepetible para cualquier coleccionista del deporte de la raqueta.