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Cuerpo vuela a Boston con un fondo de 200M$ para biotech

El vicepresidente económico refuerza lazos con EEUU mientras Sánchez cierra su cuarta visita a China en cuatro años.

Por Carlos García·miércoles, 15 de abril de 2026Actualizado hace 17 h·4 min lectura·2 vistas
Ilustración: Cuerpo vuela a Boston con un fondo de 200M$ para biotech · El Diario Joven

Carlos Cuerpo lleva solo dos años como ministro de Economía y ya acumula cuatro viajes a Estados Unidos. El vicepresidente primero del Gobierno aterrizó este martes en Boston con una misión clara: tender puentes comerciales con Washington en un momento en el que las tensiones arancelarias y los roces diplomáticos complican las relaciones entre España y la Administración Trump. El timing no es casual: mientras Cuerpo vuela hacia el este de EEUU, Pedro Sánchez concluye en Pekín su cuarta visita a China en otros tantos años. Dos frentes, un mismo objetivo: que España no quede descolgada del nuevo orden económico global.

El primer movimiento de Cuerpo fue incluso antes de aterrizar. El lunes participó por videoconferencia en un acto empresarial organizado por el ICEX en Massachusetts que reunió a 40 empresas españolas y 200 estadounidenses. En ese foro anunció la creación de un fondo de capital de riesgo dotado con 200 millones de dólares destinado a impulsar la cooperación transatlántica en innovación y, en particular, a escalar internacionalmente a empresas españolas del sector biotecnológico dentro del ecosistema emprendedor de Boston, uno de los centros mundiales de referencia en ciencias de la vida.

Un fondo con sello español y respaldo público

El vehículo estará liderado por Richi Foundation y Dreavent, dos firmas fundadas y dirigidas por emprendedores españoles. El Gobierno de España entra como socio institucional con un compromiso de inversión de 57 millones de dólares, el equivalente a algo menos de la tercera parte del total. El resto provendrá de capital privado. La iniciativa supone un paso inusual: no es habitual que el Ejecutivo español participe directamente como coinversor en un fondo de venture capital orientado a mercados extranjeros, lo que refleja la apuesta por el llamado "capitalismo de misión" que defiende el propio Cuerpo.

El ministro presentó el fondo como una señal de buena voluntad hacia Washington. En un contexto en el que el presidente Donald Trump ha amenazado con represalias económicas a España por no alcanzar el objetivo del 2% del PIB en gasto de Defensa —y también por negarse a ceder bases militares para posibles operaciones sobre Irán—, Cuerpo describió el fondo como "una prueba tangible del compromiso de España y Estados Unidos para fortalecer nuestra relación" y un paso para "reforzar el vínculo transatlántico y seguir promoviendo la prosperidad de ambos países". El lenguaje es diplomático, pero el mensaje subyacente es directo: España quiere estar del lado correcto de los aranceles.

Agenda densa: del MIT al FMI

La agenda de Cuerpo en Boston es intensa. Este martes se reunió presencialmente con inversores de sectores considerados estratégicos —industria química, robótica y neurotecnología— y con la gobernadora de Massachusetts, Maura Healey, figura relevante en el ecosistema de innovación del estado. Por la tarde ofreció una charla en el MIT junto a Daron Acemoglu, el economista de origen turco galardonado con el Premio Nobel de Economía en 2024, sobre los desafíos económicos que afrontan Europa y el mundo en un contexto de desglobalización y reshoring industrial.

El miércoles, Cuerpo se traslada a Washington para representar a España en las Asambleas de Primavera del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, el encuentro semestral donde los ministros de Finanzas y los gobernadores de los bancos centrales de todo el mundo hacen balance de la situación macroeconómica global. En las últimas ediciones, estas asambleas han estado marcadas por la incertidumbre arancelaria, la inflación residual y las divergencias sobre política monetaria entre la Fed y el BCE.

El juego de equilibrios de la diplomacia económica española

Lo que hace singular este viaje es el contexto en el que se produce. España, como el resto de socios europeos, navega en aguas turbulentas: por un lado, necesita mantener una relación fluida con Washington para proteger sus exportaciones —especialmente en sectores como el agroalimentario, el automovilístico o el turístico— y evitar que Trump cumpla sus amenazas arancelarias. Por otro, Sánchez ha apostado por profundizar lazos con China en un momento en que Bruselas trata de reducir dependencias estratégicas de Pekín.

Este doble juego no pasa desapercibido. Mientras algunos socios europeos critican la ambigüedad española, Madrid defiende que diversificar relaciones no es incoherencia sino pragmatismo. El fondo de biotecnología en Boston es, en este sentido, más que una apuesta inversora: es también un mensaje político. España quiere demostrar que puede ser un socio fiable para EEUU sin renunciar a sus propios intereses económicos ni a su política exterior independiente. Si esa ecuación funciona, Cuerpo habrá convertido un viaje de relaciones públicas en un activo diplomático real.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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