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España firma 10 acuerdos comerciales con China

Sánchez cierra su cuarta visita a Pekín con pactos en agricultura, tecnología e infraestructuras para reducir el déficit de 42.000 millones.

Por Carlos García·miércoles, 15 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: España firma 10 acuerdos comerciales con China · El Diario Joven

Pedro Sánchez cerró su cuarta visita oficial a China con la firma de 19 acuerdos bilaterales, de los cuales diez tienen un componente económico directo. Los pactos abarcan sectores tan distintos como la agricultura, la tecnología, el transporte o la energía, y tienen como objetivo común reducir el déficit comercial entre ambos países, que supera los 42.000 millones de euros. El presidente del Gobierno selló los acuerdos junto al primer ministro chino, Li Qiang, en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín.

El bloque agroalimentario concentra cinco de los diez acuerdos económicos. Según detalló el propio Sánchez ante la prensa, estos protocolos amplían el catálogo de productos españoles autorizados para exportar al mercado chino: pistachos, higos secos, proteínas de porcino y determinados fertilizantes entran ahora en la lista. También se refuerza la protección de las indicaciones geográficas españolas —lo que supone una garantía para denominaciones de origen— y se establecen mecanismos de cooperación sanitaria frente a la gripe aviar, un factor que históricamente ha bloqueado exportaciones de carne.

Tres memorandos para impulsar el comercio bilateral

El Ministerio de Economía, Comercio y Empresa firmó tres Memorandos de Entendimiento (MoU) con sus homólogos chinos. El primero busca crear un marco de alianzas entre empresas de ambos países para desarrollar proyectos conjuntos, apoyar tecnologías de descarbonización y facilitar la transferencia de conocimiento. El segundo establece un canal de intercambio de información sobre desarrollo económico. El tercero, más orientado al corto plazo, se centra en mejorar el acceso de productos y servicios españoles al mercado chino y en reforzar la cooperación institucional.

Para implementar todo esto, España y China han acordado además crear un mecanismo gubernamental conjunto que identifique sectores con potencial exportador, organice misiones empresariales y mejore la presencia española en las grandes ferias comerciales chinas. El objetivo declarado es reequilibrar una balanza que, en palabras del propio Sánchez, resulta "excesiva" y que, según aseguró, encontró "comprensión y voluntad de trabajo" por parte de Xi Jinping para corregirla.

Un canal diplomático al nivel de Francia y Alemania

Más allá de los acuerdos estrictamente comerciales, uno de los elementos más destacados de la visita fue la creación del Mecanismo de Diálogo Estratégico Diplomático, un nuevo canal de comunicación bilateral pilotado por los ministros de Asuntos Exteriores de ambos países. Según el Gobierno español, este mecanismo equipara el nivel de acceso de España al que ya tienen Francia o Alemania con Pekín. Sánchez lo presentó como "la mayor elevación de la interlocución política con China en los últimos cincuenta y tres años".

La jornada también incluyó un encuentro con representantes de 36 grandes empresas chinas con interés inversor en España en sectores como el vehículo eléctrico, el desarrollo de baterías, la energía eólica, los drones y la inteligencia artificial. El mensaje del presidente fue claro: las inversiones deben generar empleo local, transferir conocimiento y reforzar las cadenas de valor españolas, no limitarse a la mera presencia financiera.

El contexto geopolítico, inevitable telón de fondo

La visita no pudo desvincularse del momento geopolítico global. Sánchez planteó a Xi Jinping el papel que China podría jugar para resolver conflictos activos como los de Gaza, Líbano, Irán o Ucrania, y subrayó la importancia del gigante asiático para estabilizar la situación en el estrecho de Ormuz. En paralelo, el presidente español defendió ante su anfitrión que el aliado de Pekín, Vladímir Putin, no solo ha vulnerado la integridad territorial de Ucrania, sino que persigue "socavar el proyecto europeo".

Las declaraciones de Sánchez sobre Oriente Próximo —en las que cargó contra la "administración estadounidense y la israelí" y contra el "régimen iraní"— generaron expectativas sobre una posible respuesta de Washington. El presidente español descartó cualquier lectura hostil, argumentando que defender el derecho internacional no debería ofender a nadie. Este posicionamiento se enmarca en la estrategia más amplia que defiende la Unión Europea de mantener canales abiertos con China pese a las tensiones comerciales y los diferendos sobre subsidios industriales.

En conjunto, la visita refleja el intento español de aprovechar su posición como puerta de entrada a Europa para atraer inversión china en sectores estratégicos, al tiempo que presiona por un acceso más equilibrado al mercado asiático. Los acuerdos firmados son, en su mayoría, marcos y protocolos: su impacto real dependerá de la implementación concreta en los próximos meses.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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