Carlos Alcaraz volvió a protagonizar un momento de inquietud en el Barcelona Open Banc Sabadell durante su partido de segunda ronda ante el finlandés Otto Virtanen. A los 41 minutos de juego, en el noveno juego del encuentro, el tenista de El Palmar notó una molestia en su muñeca derecha y solicitó la presencia del fisioterapeuta del torneo. El especialista le aplicó un vendaje que Alcaraz cubrió después con su muñequera habitual para continuar el partido.
El propio Alcaraz quiso restar importancia al incidente una vez que terminó el choque y se clasificó para los octavos de final. "Siempre salen pequeños detalles, pequeñas molestias, no juego mañana y espero que no sea nada", declaró el campeón. Pese a la cautela en sus palabras, el episodio no pasó desapercibido en la pista Rafa Nadal ni entre los aficionados que siguen de cerca el historial físico del número tres del mundo.
El contexto es determinante para entender la magnitud de la preocupación. Antes de comenzar la gira de tierra batida de esta temporada, el propio Alcaraz había anunciado que iba a escuchar a su cuerpo más que nunca. El motivo es claro: durante las últimas cuatro primaveras, los problemas físicos le han impedido encadenar participaciones en los torneos más importantes de la arcilla europea, el circuito de Montecarlo, el Godó, el Mutua Madrid Open y el Masters de Roma.
El fantasma de la muñeca ya apareció hace dos años
El precedente más inquietante es el de hace dos temporadas, cuando un edema en la misma muñeca derecha arruinó por completo su campaña de tierra. La lesión se produjo en el primer entrenamiento en el Montecarlo Country Club y las consecuencias fueron devastadoras en términos de calendario: Alcaraz tuvo que retirarse del Masters 1000 de Montecarlo, del propio Barcelona Open y del torneo de Roma. Solo pudo competir en el Mutua Madrid Open, y lo hizo soportando un dolor considerable a lo largo de toda la semana en la Caja Mágica.
Ese episodio marcó profundamente al equipo del tenista y explica la especial sensibilidad con la que se aborda cualquier señal de alarma en esa zona del cuerpo. La muñeca es una articulación especialmente vulnerable para los tenistas por la tensión repetitiva que genera cada golpe, y una lesión mal gestionada puede derivar en ausencias prolongadas que afectan al ranking y a la preparación de cara a Roland Garros, el gran objetivo de esta parte del año.
La pasada temporada, el isquiotibial truncó el Madrid
La temporada pasada el problema fue diferente pero igualmente costoso. En la final del Open 500 barcelonés ante el danés Holger Rune, Alcaraz sufrió una lesión en el isquiotibial de su pierna izquierda que le impidió competir en el Mutua Madrid Open. De nuevo, una lesión en tierra batida le privaba de uno de los torneos más importantes del calendario previo al segundo Grand Slam de la temporada.
Este patrón de lesiones recurrentes en primavera ha convertido la gestión física de Alcaraz en uno de los asuntos más vigilados del circuito ATP. Su equipo técnico y médico trabaja cada año para llegar a la arcilla en las mejores condiciones posibles, pero las lesiones han aparecido de forma casi sistemática durante este periodo. La estadística es llamativa: en cuatro años consecutivos, algún contratiempo físico ha condicionado su participación en al menos uno de los grandes torneos de tierra.
Clasificado para octavos, pero con incertidumbre
Pese a las molestias, Alcaraz completó el partido ante Virtanen y logró el pase a los octavos de final del torneo barcelonés. La jornada de descanso que tiene por delante antes de su próximo compromiso en el Godó puede ser determinante para evaluar el estado real de la muñeca y decidir si es necesario aplicar algún tratamiento adicional o modificar su preparación.
El Barcelona Open, que se disputa en el Real Club de Tenis de Barcelona, es uno de los torneos que el tenista murciano tiene en mayor estima dentro del circuito. Ha levantado el título en el Godó en dos ocasiones y considera esta cita como una de las más importantes de la temporada de tierra. Perder la oportunidad de competir aquí, como le ocurrió hace dos años por el mismo problema en la muñeca, es un escenario que todos en su entorno quieren evitar a toda costa.
Las próximas horas serán claves para conocer el alcance real de la molestia. Por el momento, las declaraciones de Alcaraz apuntan a que confía en que se trate de algo menor, pero la historia reciente obliga a no bajar la guardia hasta tener más información sobre su estado.