Sandra Alonso se subió al podio en la contrarreloj élite femenina del Campeonato de España celebrado en Sabiñánigo, donde conquistó la medalla de bronce. Este resultado adquiere un valor especial porque llega después de una temporada marcada por la maternidad y la pérdida de su equipo profesional.
La corredora oriunda de Torrevieja logró concluir tercera en una prueba de 18,6 kilómetros, solo detrás de Mireia Benito, vencedora por cuarto año consecutivo, y Sara Martín, plata. Este éxito no solo supone una medalla más, sino que representa la afirmación de que Sandra continúa siendo competitiva a pesar de los desafíos personales y profesionales recientes.
Tras el embarazo, la contrarreloj fue la disciplina en la que pudo mantener su forma y competir. Para ella, esta competición nacional estaba marcada como un objetivo principal y una oportunidad para demostrar que su regreso no era solo una historia emotiva, sino un retorno real a la élite del ciclismo femenino. "Estoy contenta y satisfecha, aunque un poco corta con el bronce, pero dadas las circunstancias, lo valoro mucho", declaró tras la carrera.
Sandra insiste en que ha vuelto más fuerte que antes de ser madre. Comenzó a competir tres meses después de dar a luz y rápidamente empezó a conseguir podios. "No era mentira, hoy lo he demostrado", comenta con seguridad. El bronce nacional confirma esa sensación y desafía los prejuicios que todavía existen en el pelotón femenino sobre la relación entre maternidad y rendimiento deportivo.
Uno de los mayores retos a los que se ha enfrentado ha sido la desaparición de su equipo profesional justo en el año de su maternidad. Esta circunstancia agravó un mercado de fichajes complicado, que impidió que encontrara rápidamente un nuevo contrato. "Si el equipo no hubiera desaparecido, las cosas habrían sido distintas, pero así fue", explica. Actualmente trabaja para reincorporarse al profesionalismo y recuperar su lugar en el pelotón.
Alonso también aborda un tema delicado en el ciclismo femenino: el miedo de algunas corredoras a ser madres por las posibles consecuencias en sus carreras. Ella reconoce que, aunque en su caso no lo vivió directamente, conoce corredoras que postergan la maternidad por temor a que afecte su futuro deportivo. Esta realidad muestra que, pese a los avances, la maternidad sigue siendo un tabú en algunos ámbitos del ciclismo.
En su regreso, Sandra destaca el importante apoyo recibido por parte de su pareja y de sus familias, lo que le ha permitido afrontar la complicada logística de combinar el cuidado de su hija con los entrenamientos y las competiciones. Este soporte ha sido clave para su recuperación y para mantener la ilusión de seguir creciendo profesionalmente.
El próximo objetivo para Alonso es el Campeonato de España en línea, donde también espera mostrar un buen nivel, y mantener la continuidad en la competición para convertir este bronce en una oportunidad real de volver a la máxima categoría. De momento, sigue esperando la confirmación de un lugar en alguna estructura profesional o en la selección nacional.
El podio en Sabiñánigo deja clara una cosa: Sandra Alonso ha regresado no solo para competir, sino para reivindicar que ser madre y ciclista profesional son caminos compatibles. Su ejemplo puede inspirar a otras corredoras a superar los miedos y prejuicios en el deporte femenino.
Para más detalles sobre el campeonato y el ciclismo femenino, puedes consultar la información oficial en la web de la Federación Española de Ciclismo, así como las últimas noticias en Marca y AS, referentes en cobertura deportiva.