El pasado junio, España registró una ratio de 2,37 cotizantes por cada pensionista, según los datos de la Seguridad Social. Esto supone un aumento respecto a 2016, cuando había 2,08 trabajadores por cada perceptor de pensión.
Según las cifras oficiales, en junio de 2025 la afiliación a la Seguridad Social alcanzó los 22,46 millones de personas, frente a casi 9,49 millones de pensionistas. Este aumento se explica por un crecimiento del 26,5 % en el número de afiliados en la última década, que dobla el incremento del 11,1 % de los pensionistas.
Esta evolución favorable en la ratio cotizantes-pensionistas refleja la fortaleza del mercado laboral español tras años complejos. Sin embargo, en los últimos tiempos se observa una desaceleración en el crecimiento de afiliados, mientras que el aumento de pensionistas se acelera ligeramente.
Las diferencias territoriales son significativas. Por ejemplo, Baleares presenta la cifra más alta, con 3,48 trabajadores por pensionista, seguida de Madrid (3,31) y Almería (3,06). En cambio, provincias como Orense, Lugo y León tienen la tasa más baja, con apenas alrededor de uno y medio cotizantes por pensionista, lo que evidencia un mayor envejecimiento en esas zonas.
El impacto del "baby boom" en la tasa de dependencia
El avance en la ratio cotizantes-pensionistas no durará indefinidamente. La jubilación masiva de la generación del "baby boom", nacida entre finales de los años 50 y mediados de los 70, elevará el número de pensionistas a cerca de 16 millones, según las proyecciones de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF). Esto ocurrirá mientras la población en edad laboral se mantendría estable en aproximadamente 36 millones.
Este cambio demográfico introducirá mayores desafíos para el sistema de pensiones, que ya está en proceso de reformas pactadas entre el Gobierno y los agentes sociales para garantizar su sostenibilidad financiera ante el aumento del gasto.
Actualmente, la Seguridad Social señala un crecimiento anual promedio del 2,77 % en la afiliación media mientras que las pensiones aumentan al 1,5 % anualmente. De los 9,5 millones de pensionistas, la mayoría son jubilados (6,6 millones), seguidos por viudos (1,5 millones), incapacitados permanentes (1 millón), huérfanos (317.000) y familiares (46.000).
Regionalismo y sostenibilidad futura del sistema
Las regiones españolas reflejan realidades muy distintas en cuanto a empleo y envejecimiento, que condicionan su capacidad para sostener el sistema público de pensiones. Por ejemplo, en Baleares y Madrid la alta tasa de trabajadores por pensionista impulsa la solvencia contributiva, mientras que en provincias como Orense la proporcionalidad preocupa debido a la baja tasa de cotizantes.
Desde los años 90, la tasa de dependencia se ha mantenido alrededor del 2 % con fluctuaciones, alcanzando su máximo cercano al 3 % en 2007. Desde entonces, esta cifra ha ido descendiendo, aunque con altibajos, hasta la actualidad.
Para más información, se puede consultar el informe de la Seguridad Social o las proyecciones demográficas de la AIReF. La agencia Efe ha recogido los recientes datos que marcan la evolución del sistema.
El futuro del equilibrio entre cotizantes y pensionistas está condicionado por diferentes factores, desde el envejecimiento poblacional hasta la evolución del empleo y las reformas legislativas, que intentan adaptar el sistema público a las nuevas realidades demográficas y económicas.