Durante años, la ciencia aplicada al ciclismo ha estado reservada casi exclusivamente para profesionales y grandes equipos, mientras que los aficionados se guiaban por la intuición o consejos informales.
El Cycling Research Center (CRC), localizado en Granada y liderado por Mikel Zabala Díaz, catedrático de la Universidad de Granada y exdirector de rendimiento del Movistar Team, plantea cambiar esta realidad. Su objetivo es acercar métodos científicos y tecnológicos avanzados a ciclistas amateurs que carecen del respaldo profesional.
El proyecto plantea una formación inicial para que el aficionado entienda su cuerpo, el entrenamiento y las herramientas disponibles antes de introducir soluciones basadas en inteligencia artificial. Zabala explica que la iniciativa "busca formar un pensamiento crítico".
El concepto denominado ciclismo 3.0 prevé integrar distintas áreas como entrenamiento, nutrición, psicología, técnica y táctica dentro de un sistema común, que estará supervisado por criterios científicos claros y éticos. La idea es evitar que el usuario se pierda entre la abrumadora cantidad de datos y aplicaciones disponibles.
Actualmente, muchos ciclistas disponen de potenciómetros, medidores de pulso y aplicaciones de seguimiento, aunque a menudo desconocen cómo interpretar esos datos para mejorar su rendimiento. El CRC quiere ofrecer un ecosistema cerrado y controlado para garantizar la calidad, seguridad y utilidad de la información generada.
La primera fase se centrará en impartir formación mediante cursos presenciales y online, además de manuales didácticos. Posteriormente, se lanzará una inteligencia artificial especializada en entrenamiento, diseñada para prescribir planes personalizados sin dejar al usuario a merced de mezclas arbitrarias de datos.
Además, el CRC desarrolla módulos avanzados de telemetría para evaluar la técnica ciclista y herramientas de inteligencia táctica con el fin de analizar la toma de decisiones durante la competición, algo fundamental más allá de la mera potencia física.
En el equipo multidisciplinar que sustenta el proyecto participan especialistas en psicología deportiva, antropometría, biomecánica, nutrición, informática, inteligencia artificial y ciberseguridad, procedentes principalmente de la Universidad de Granada y la Universidad Miguel Hernández de Elche.
Paralelamente, una empresa actúa como vínculo para convertir las investigaciones científicas en productos y servicios accesibles al mercado. Esta alianza busca que los avances tecnológicos y científicos no queden en el laboratorio sino que lleguen a los ciclistas de a pie.
El CRC también ha despertado interés en el más alto nivel competitivo. Mikel Zabala confirma que un equipo World Tour ha encargado un módulo personalizado de análisis, sin revelar su identidad, lo que apunta a la capacidad de adaptación del proyecto desde usuarios amateurs hasta profesionales.
España cuenta con millones de ciclistas aficionados que en muchos casos replican rutinas de élite sin tener en cuenta sus características físicas o limitaciones, lo que puede llevar a sobrecargas o lesiones. El laboratorio pretende acercar a estos usuarios un entrenamiento más seguro, eficiente y con respaldo científico.
Granada se establece así como un centro de referencia para un ciclismo más inteligente y accesible. La iniciativa representa un puente entre la experiencia tradicional y las nuevas tecnologías, fomentando el conocimiento crítico para mejorar el rendimiento y el disfrute de todos los que montan en bicicleta.
Para más información, se puede consultar la entrevista completa con Mikel Zabala en Marca.
Este nuevo enfoque científica y tecnológico abre un camino para que el ciclismo deje de ser solo un deporte de élite y se transforme en una actividad donde cualquier aficionado pueda optimizar su rendimiento y salud.