El baloncesto femenino español vivió en la madrugada del 14 de abril una de sus noches más importantes. Por primera vez en la historia, tres jugadoras nacionales fueron elegidas en el mismo Draft de la WNBA: Awa Fam como número 3, Iyana Martín como número 7 y Marta Suárez como primera selección de la segunda ronda, en el puesto 16. Un hito sin precedentes que iguala el número 3 de Awa Fam con el mejor registro histórico del baloncesto español, compartido hasta ahora solo con Pau Gasol.
Elisa Aguilar, presidenta de la Federación Española de Baloncesto (FEB), reconoció que la noche fue corta en horas de sueño pero larga en emociones. Pocas horas después, y en plena forma, compareció en un acto institucional en Madrid donde la FEB y HM Hospitales formalizaron la renovación de su acuerdo de colaboración hasta 2029. En ese contexto, Aguilar no escondió el orgullo por lo ocurrido: tener un número 3, un número 7 y un número 16 en el mismo año refleja la solidez de un sistema que funciona, desde los clubes hasta los cuerpos técnicos, pasando por el trabajo diario de las propias jugadoras.
Para la presidenta de la FEB, el valor de este momento va más allá de las cifras del draft. Los referentes importan, y mucho. Que tres jóvenes deportistas españolas lleguen a la liga femenina de baloncesto más importante del mundo envía un mensaje claro a las generaciones que vienen. No es un discurso vacío: el acceso a modelos reales, tangibles y cercanos ha demostrado históricamente ser uno de los motores más eficaces para el crecimiento del deporte base femenino. La WNBA, con su visibilidad global y su creciente impacto mediático en los últimos años, amplifica ese efecto.
Aun así, Aguilar pidió prudencia. Reconoció que la euforia va con el carácter español, pero advirtió de la necesidad de dar tiempo a las jugadoras para desarrollarse en su nueva competición. El salto a la WNBA es enorme, y los primeros años suelen ser de adaptación. La paciencia, dijo, es parte del proceso. El talento está ahí, pero los resultados sostenidos requieren tiempo y trabajo.
La FEB renueva con HM Hospitales hasta 2029
El acto en el que Aguilar hizo estas declaraciones no fue casual. La FEB y HM Hospitales firmaron la renovación de su acuerdo de patrocinio y colaboración, que se extiende ahora hasta 2029 y que tiene como horizonte estratégico el EuroBásket femenino de Madrid, previsto para ese año. La alianza, que arrancó en 2023, convierte al grupo hospitalario en el responsable de los reconocimientos médicos, la cobertura sanitaria y la atención integral de jugadores, jugadoras y cuerpos técnicos de todas las selecciones nacionales.
Al acto acudieron figuras históricas del baloncesto español como Fernando Romay y Amaya Valdemoro, embajadores de la FEB, junto al seleccionador masculino Chus Mateo y varios directivos de la federación. Por parte de HM Hospitales, el doctor Juan Abarca, presidente del grupo, destacó el orgullo de seguir vinculado a las selecciones nacionales. Además del ámbito sanitario, el acuerdo contempla un programa de becas para apoyar el desarrollo académico de los internacionales.
Un verano cargado de ambición
El baloncesto femenino español afronta los próximos meses con una agenda exigente y con grandes expectativas. El Mundial femenino se disputará en Berlín entre el 4 y el 13 de septiembre, y desde la FEB se manejan objetivos ambiciosos para la selección. En los mentideros del baloncesto nacional se habla de una cita que podría ser para las mujeres lo que el Mundial de Saitama 2006 fue para los hombres, el punto de inflexión que lo cambió todo.
El contexto es favorable. El nivel de la liga española, la presencia creciente de jugadoras nacionales en competiciones internacionales de primer nivel y ahora este draft histórico configuran un ecosistema más maduro y competitivo que el de hace una década. El trabajo de los clubes, la apuesta por la cantera y la mejora de las infraestructuras han ido construyendo, ladrillo a ladrillo, una estructura que ahora da sus frutos más visibles. Awa Fam, Iyana Martín y Marta Suárez son la cara más llamativa de ese proceso, pero detrás hay un trabajo colectivo que la presidenta de la FEB no dudó en reivindicar.