En vivo
Buscar

A'ja Wilson firma el mayor contrato de la historia WNBA

La pívot de Las Vegas Aces rubrica un acuerdo de 4,7 millones en tres años bajo el nuevo convenio colectivo de la liga.

Por Carlos García·jueves, 16 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: A'ja Wilson firma el mayor contrato de la historia WNBA · El Diario Joven

A'ja Wilson ha firmado el contrato más lucrativo en la historia de la WNBA. La pívot de Las Vegas Aces rubricó un acuerdo de tres años valorado en cerca de 4,7 millones de dólares en total, el primero de su categoría amparado por el nuevo convenio colectivo que la liga y el sindicato de jugadoras cerraron en marzo de 2026 tras casi dos años de negociaciones. El primer año del contrato le reportará 1,4 millones de dólares, el salario máximo que contempla el nuevo marco laboral.

La cifra contrasta de forma llamativa con lo que Wilson cobró en 2025: 200.000 dólares. En un solo verano, su salario se multiplica por siete. El dato ilustra mejor que cualquier argumento el cambio de era que supone el nuevo convenio para el baloncesto femenino profesional en Estados Unidos. Wilson no es solo la cara más visible de este hito; es también la única jugadora que ha conseguido un contrato máximo con vigencia de más de una temporada.

Otras estrellas como Kelsey Mitchell, base de las Indiana Fever, también cobrarán el máximo de 1,4 millones en 2026, pero sus acuerdos son por un único año. La diferencia es relevante: Wilson ha negociado seguridad a largo plazo, algo que hasta ahora era prácticamente inexistente en la WNBA, donde la mayoría de contratos eran anuales y los salarios, comparados con otras ligas profesionales, manifiestamente bajos.

El convenio que lo cambió todo

El acuerdo alcanzado entre la WNBA y su sindicato de jugadoras, la WNBPA, en marzo de 2026 es el punto de inflexión que hace posible este tipo de contratos. Las negociaciones se prolongaron durante casi dos años y estuvieron marcadas por tensiones públicas entre las jugadoras y la dirección de la liga. El resultado final supone una transformación estructural de las condiciones laborales en la competición.

Uno de los cambios más significativos es la ampliación del límite salarial de las plantillas: pasa de 1,5 millones a 7,5 millones de dólares, es decir, se multiplica por cinco. Además, el convenio establece que las jugadoras recibirán un reparto del 20% de los beneficios generados por la liga, un mecanismo habitual en otras competiciones profesionales como la NBA, pero que hasta ahora era inexistente en la WNBA.

Este reparto de ingresos tiene una importancia simbólica y económica considerable. Si la WNBA sigue creciendo en audiencia y patrocinios, como ha ocurrido en los últimos años impulsada en parte por el fenómeno mediático en torno a figuras como Caitlin Clark o la propia Wilson, las jugadoras se beneficiarán directamente de ese crecimiento. No es un techo fijo, sino un modelo que escala con el éxito de la liga.

Wilson, el referente dentro y fuera de la cancha

A'ja Wilson no llegó a este momento por casualidad. La pívot de Columbia, Carolina del Sur, acumula cuatro premios MVP de la liga, tres títulos de la WNBA con Las Vegas Aces, dos medallas de oro olímpicas y dos títulos mundiales con la selección de Estados Unidos. Es, por méritos deportivos, la jugadora más dominante de su generación y una de las mejores de la historia de la competición.

Su caso abre también una conversación más amplia sobre la valoración económica del talento femenino en el deporte profesional. Durante años, muchas jugadoras de la WNBA complementaron sus ingresos jugando en ligas europeas o asiáticas durante el invierno, una práctica que el nuevo convenio busca hacer menos necesaria al mejorar sustancialmente los salarios en Estados Unidos.

El contraste generacional también queda reflejado en el draft de 2026. Azzi Fudd, seleccionada como número uno del draft este lunes, cobrará 500.000 dólares en su primera temporada. Su predecesora en ese puesto, Paige Bueckers, fue elegida primera en el draft de 2025 con un salario de 80.000 dólares. La diferencia entre ambas cifras, más de seis veces, resume en un solo dato la magnitud del cambio que el nuevo convenio ha introducido en la estructura económica de la liga.

La WNBA lleva varios años en una fase de expansión que incluye nuevas franquicias, contratos televisivos más ambiciosos y un crecimiento sostenido de la audiencia. El acuerdo laboral cierra un ciclo de reivindicaciones históricas y abre otro en el que las condiciones económicas, aunque todavía lejos de las de la NBA, empiezan a reflejar el valor real que las jugadoras aportan al producto. El contrato de Wilson es, en ese sentido, mucho más que un récord: es una señal de hacia dónde se dirige la liga.

Compartir:XFacebookWhatsAppEmail

Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

También te puede interesar