La Cultural Leonesa cayó 1-0 en Los Cármenes ante el Granada y su entrenador, Rubén de la Barrera, no se mordió la lengua en la rueda de prensa posterior. El técnico gallego apuntó directamente al árbitro como uno de los grandes protagonistas de una derrota que considera injusta, y cargó con dureza contra dos decisiones que, a su juicio, torcieron el rumbo del partido.
El detonante fue el penalti señalado en el minuto 4, que permitió al Granada ponerse por delante de manera temprana. Para De la Barrera, la acción fue "inconcebible y complicada de explicar". El técnico fue un paso más allá y advirtió que señalar ese tipo de jugadas "es jugar con el trabajo de mucha gente y con sus familias", en referencia a los futbolistas, cuerpos técnicos e incluso entornos que dependen de los resultados.
La polémica se reavivó en la segunda parte. La Cultural había ganado impulso tras la expulsión de Diallo, que dejó al Granada con diez jugadores, pero la segunda amarilla a Víctor García devolvió la igualdad numérica en el peor momento. Lo que más irritó a De la Barrera fue la forma en que se produjo: "Me dijeron que lo iban a expulsar cuando lo iba a cambiar", reveló el entrenador, cuestionando abiertamente si esa comunicación condicionó la gestión del partido por parte de la dirección arbitral.
A pesar del resultado y las polémicas, la Cultural tuvo ocasiones para empatar antes del descanso y De la Barrera se mostró convencido de que el marcador habría cambiado de cara. "Estoy convencido de que si empatábamos, ganábamos", afirmó, en alusión al estado anímico y dinámico que llevaba su equipo en esos compases.
La derrota deja al conjunto leonés en una posición delicada en la clasificación de Segunda Federación, con la permanencia como objetivo más urgente. Pese al golpe, el mensaje del vestuario es de resistencia: "Vamos a competir hasta la última jugada del último partido", subrayó De la Barrera. En León, sin embargo, la sensación que queda es que en Granada el fútbol quedó sepultado bajo la polémica arbitral.