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El enigma de Satoshi Nakamoto: 18 años sin respuestas

El creador del bitcoin acumula más de 67.000 millones en criptomonedas y nadie sabe quién es. El NYT apunta ahora a Adam Back.

Por Carlos García·lunes, 13 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: El enigma de Satoshi Nakamoto: 18 años sin respuestas · El Diario Joven

El 31 de octubre de 2008, mientras los mercados mundiales se desmoronaban, alguien publicó un documento técnico de nueve páginas que proponía una moneda digital sin bancos ni intermediarios. Lo firmaba Satoshi Nakamoto. Dieciocho años después, ese nombre sigue sin tener rostro.

La semana pasada, The New York Times publicó una exhaustiva investigación que señalaba al criptógrafo británico Adam Back como el verdadero padre del bitcoin. El reportaje cruza miles de correos, mensajes en foros y patrones lingüísticos, y pone el foco en que Back desarrolló en los años noventa un sistema de prueba de trabajo que el diseño original del bitcoin cita directamente. Back, actual CEO de Blockstream, lo negó sin más rodeos: tampoco es Satoshi.

No es la primera vez que una investigación choca contra un muro. La lista de sospechosos es larga y todos han negado serlo: el estudiante de criptografía Michael Clear, el investigador finlandés Vili Lehdonvirta, el japonés-estadounidense Dorian Nakamoto, el desarrollador canadiense Peter Todd —señalado en un documental de HBO en 2023— y el informático australiano Craig Wright, el único que llegó a confesarlo. Un juez británico zanjó ese caso en 2024 concluyendo que Wright mentía.

Detrás del misterio hay cifras que marean. Si Nakamoto es una sola persona, acumula alrededor de 1,1 millones de bitcoins, el 5% del suministro total, lo que a precios actuales equivale a más de 67.000 millones de euros. Esa fortuna lleva años sin moverse, y muchos en el sector asumen que permanecerá inactiva. Si algún día esos fondos se pusieran en circulación, el impacto sobre el precio podría ser devastador para el mercado, según analistas del sector como los de Castle Island Ventures.

Para buena parte de la comunidad cripto, la identidad de Nakamoto es irrelevante, o incluso peligrosa. Javier Pastor, director de Formación de Bit2Me, sostiene que detrás del bitcoin probablemente no haya una sola persona, sino un grupo: "Es un puzzle de muchos participantes". Y añade que mantener esa ambigüedad protege al ecosistema de ataques de gobiernos y grandes corporaciones. "Para los que defendemos la idea del bitcoin, lo ideal es que no se llegue a saber nunca", afirma.

Román González, especialista de producto en A&G, apunta que esa ausencia de figura fundadora refuerza precisamente lo que distingue al bitcoin del sistema financiero tradicional. Organismos como la Reserva Federal o el Banco Central Europeo tienen nombre, dirección y portavoces. Bitcoin, no. Esa es su seña de identidad original.

Pero la paradoja es evidente. Una tecnología diseñada para ser radicalmente descentralizada depende cada vez más de una narrativa construida sobre el anonimato de su creador. Y aunque el bitcoin nació para esquivar a los bancos, hoy cotiza en bolsas, lo custodian plataformas como Binance o Coinbase y lo adoptan los mismos intermediarios que quería eliminar. El idealismo cypherpunk del que partió ha cedido terreno ante la lógica financiera de siempre, con la única diferencia de que su fundador sigue sin aparecer en ningún organigrama.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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