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El petroyuan gana terreno en Oriente Próximo

El conflicto regional acelera el uso del yuan en pagos energéticos y debilita el dominio histórico del dólar en los mercados de crudo.

Por Carlos García·lunes, 13 de abril de 2026·5 min lectura
Ilustración: El petroyuan gana terreno en Oriente Próximo · El Diario Joven

El conflicto en Oriente Próximo está empujando al yuan chino a un rol que hasta ahora le estaba vetado: convertirse en moneda de referencia en el comercio de petróleo. Desde hace semanas, los buques que transitan por el estrecho de Ormuz deben pagar un peaje a las autoridades iraníes, y Teherán solo acepta renminbi o criptoactivos, no dólares. Una condición que, según analistas de Deutsche Bank, podría marcar el inicio de una transición gradual del petrodólar al petroyuan.

Irán habría abierto conversaciones con Irak, Pakistán y Bangladesh para formalizar permisos de tránsito a cambio de una tasa cuyo importe varía entre uno y dos dólares por barril, según distintas fuentes del sector. Además, la propuesta iraní para un alto el fuego definitivo incluiría el control del estrecho y un posible sistema de peaje permanente para financiar la reconstrucción del país. Para Victoria Grabenwöger, analista de crudo de Kpler, el objetivo de Teherán es construir un mecanismo que le permita generar ingresos propios, estrechar lazos con socios estratégicos y presionar a largo plazo a Estados Unidos.

El petrodólar, cincuenta años de hegemonía

Para entender lo que está en juego, hay que remontarse a 1974, cuando Washington y Riad sellaron un acuerdo que cambiaría el sistema financiero global. Arabia Saudí acordó fijar el precio del petróleo en dólares a cambio de apoyo militar y económico estadounidense, y se comprometió a reinvertir sus superávits en deuda pública norteamericana. El resto de países de la OPEP siguieron el mismo camino, y el barril de crudo pasó a funcionar como respaldo informal de la divisa americana, solo tres años después de que Nixon abandonara el patrón oro.

Ese circuito se ha mantenido durante décadas. Según Judith Arnal, investigadora del Real Instituto Elcano, cerca del 80% del petróleo mundial todavía se negocia en dólares, y las monedas de los países del Golfo Pérsico están fijadas o estrechamente vinculadas a la divisa estadounidense. El ecosistema financiero de los grandes exportadores de crudo sigue, en gran medida, anclado al dólar.

Los sistemas alternativos ganan volumen

Sin embargo, hay grietas. Irán ya vende el 80% de su crudo a China y opera preferentemente en yuanes para esquivar las sanciones impuestas por Washington desde 2012, que expulsaron a los bancos iraníes de la red SWIFT. Arabia Saudí, por su parte, participa en el proyecto mBridge, una plataforma de pagos transfronterizos con monedas digitales de bancos centrales que permite liquidar operaciones sin pasar por SWIFT ni por el dólar, y cuyo volumen está dominado en un 95% por el yuan digital.

A ese proyecto se suma el Sistema de Pagos Interbancarios Transfronterizos chino (CIPS), lanzado por el Banco Popular de China en 2015, que ha registrado un fuerte repunte de transacciones desde el inicio del conflicto en Oriente Próximo. Para Alisha Chhangani, del Atlantic Council, estos canales alternativos erosionan uno de los pilares del poder del dólar: la eficacia de las sanciones financieras.

El yuan, aún lejos de desbancar al dólar

Pese al avance, las cifras actuales dejan claro que el yuan tiene mucho camino por delante. Según datos de SWIFT, el renminbi representa apenas el 2,7% de los pagos globales, frente al 49% del dólar o el 23% del euro. En los mercados financieros, la brecha es aún mayor: el dólar acapara el 82% de las transacciones. Y según el Fondo Monetario Internacional, el peso del dólar en las reservas mundiales cerró el año pasado en el 56,8%, mientras que el del yuan no llega al 2%.

Las limitaciones estructurales del renminbi son conocidas: el gobierno chino mantiene el control sobre su divisa, existen restricciones a la salida de capitales y el sistema financiero del país no está plenamente liberalizado. El propio Xi Jinping ha reconocido públicamente que China debe construir una moneda fuerte para consolidar su presencia en los mercados internacionales, pero los expertos señalan que ese objetivo choca con las mismas políticas de control que Pekín no parece dispuesto a abandonar. El dólar no va a caer de su trono de un día para otro, pero el conflicto en Oriente Próximo está acelerando un cambio que ya llevaba años fraguándose en silencio.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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