Desde primera hora de la mañana, las oficinas del Estadio Carlos Tartiere registraron un goteo incesante de aficionados del Real Oviedo que acudían a recoger sus entradas para el partido ante el Villarreal, programado para el próximo jueves a las 21:30 horas. La imagen, poco habitual en temporadas recientes, refleja el momento que atraviesa el club asturiano desde su regreso a Primera División.
El club carbayón anunció una iniciativa para maximizar la ocupación del estadio de cara a uno de los encuentros más importantes de la temporada en clave de permanencia. Todos los poseedores del denominado 'carnet oviedista', una fórmula que el Oviedo puso en marcha para los aficionados que no lograron hacerse con un abono ordinario al inicio del curso, pueden acudir a las oficinas del Tartiere y recoger una invitación para el choque frente al submarino amarillo. El plazo para hacerse con las localidades está abierto desde este miércoles y se extiende hasta el próximo viernes, en horario de 9 a 15 horas.
Para los aficionados que residen fuera de Asturias y no pueden desplazarse a las oficinas, el club ha habilitado una vía alternativa: los interesados pueden contactar con el departamento correspondiente a través del correo electrónico oas@realoviedo.es para gestionar su localidad sin necesidad de acudir presencialmente al estadio.
Entre los primeros en aparecer por las taquillas estuvieron Simón Quirós y Enol Alonso, dos estudiantes de la Universidad de Oviedo que no pudieron abonarse al inicio de la temporada y que obtuvieron el carnet oviedista como alternativa. Ambos reconocieron que este partido será la primera vez que pisen el Tartiere en un encuentro oficial de liga esta temporada. Señalaron que sí pudieron asistir a algunos de los actos del centenario del club, pero no a ningún partido de competición regular. Además, indicaron que siguen en lista de espera para poder convertirse en socios de pleno derecho en cuanto se libere alguna plaza.
La jornada también dejó una nota de confusión. Luis Jiménez, socio con asiento en el estadio, se acercó a las oficinas creyendo que las invitaciones estaban disponibles para todos los abonados, no solo para los poseedores del carnet oviedista. Jiménez reconoció que desconocía por completo la existencia de dicha tarjeta y lamentó que la comunicación del club no haya sido lo suficientemente clara, ya que varios aficionados en su misma situación acudieron al Tartiere sin saber que la iniciativa estaba reservada a un perfil concreto de seguidor.
Más allá de la logística, el ambiente en los alrededores del estadio transmitía una mezcla de ilusión contenida y nerviosismo ante un partido que se presenta como uno de los más importantes del curso para los intereses azules. El Oviedo afronta la recta final de la temporada en una situación delicada en la tabla, y el encuentro ante el Villarreal se perfila como una de esas citas que pueden condicionar el desenlace de la temporada. Las colas ante las oficinas son, en sí mismas, una lectura de que la afición no ha tirado la toalla.
El 'carnet oviedista' fue una solución imaginativa para dar cobertura a todos aquellos seguidores que, pese a no tener plaza garantizada en el estadio, querían mantenerse vinculados al club de alguna forma durante su primera temporada de vuelta en la máxima categoría después de años en Segunda División. La demanda desbordó las expectativas, y el hecho de que haya aficionados en lista de espera pagando por estar vinculados al club, tal como señaló uno de los presentes esta mañana, da cuenta de la transformación vivida por la entidad en los últimos años.
El partido ante el Villarreal se disputará en el Tartiere el próximo jueves por la noche. El conjunto asturiano buscará los tres puntos frente a un rival que también tiene sus propios objetivos en la parte alta de la tabla. La afición oviedista, con entradas en mano, confía en que el estadio responda y empuje al equipo en un momento en el que cada punto puede ser determinante para certificar la continuidad en Primera División.