Un grupo de 16 alumnos de tercero de Primaria del colegio Enrique Alonso de Avilés visitó ayer la Nueva Rula de Avilés dentro del programa educativo Capitán Mareas, una iniciativa impulsada por Vegalsa-Eroski, empresa propietaria de los supermercados Autoservicios Familia. El objetivo: que los más pequeños conozcan de primera mano de dónde viene el pescado que llega a sus platos y qué valor tiene la flota pesquera de su entorno.
La jornada incluyó un recorrido por las instalaciones de la rula avilesina, donde los estudiantes pudieron descubrir las principales especies que se manejan en la lonja y hablar con Jorge Fernández, responsable de cancha del recinto, sobre el día a día de los profesionales del mar. La visita no se quedó solo en lo teórico: los escolares también aprendieron sobre alimentación equilibrada y, al final de la sesión, prepararon y probaron una receta de albóndigas de pixín de la mano del cocinero asturiano Pepo Martínez.
El acto de inauguración contó con la presencia de José López Caamaño, director de negocio de Autoservicios Familia en Vegalsa-Eroski, quien explicó que esta segunda edición del programa supone un salto de escala respecto a la anterior. En Asturias se celebrarán cinco talleres en total, con paradas en Puerto de Vega y Avilés, y cerca de cien estudiantes participarán en el conjunto de las actividades. "Tenemos un enorme compromiso con este territorio", señaló el directivo durante el acto.
La semana comenzó precisamente en la Rula de Puerto de Vega, donde alumnado de los colegios Pedro Penzol y Santo Domingo de Navia ya participó en sesiones similares. La etapa de Avilés continúa hoy y mañana con 31 alumnos más del mismo centro escolar, el CP Enrique Alonso, que completarán así el bloque asturiano del programa.
Una iniciativa que conecta lonjas y colegios en Galicia y Asturias
En su segunda edición, Capitán Mareas no se limita a Asturias. El programa prevé 24 paradas en un total de 13 lonjas repartidas entre Galicia y el Principado. La escala de la iniciativa refleja una apuesta más ambiciosa por la educación alimentaria y por el conocimiento del sector primario entre los jóvenes de las zonas costeras, un colectivo que a menudo desconoce los mecanismos detrás de la cadena de suministro del pescado fresco.
Como novedad respecto a la primera edición, cada participante recibe un vale descuento para la sección de pescadería de los supermercados Autoservicios Familia. La medida busca extender el impacto del programa más allá del taller, animando a las familias a incorporar más pescado local en su dieta cotidiana. Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el consumo de pescado fresco en los hogares españoles ha registrado cierta presión a la baja en los últimos años, una tendencia que iniciativas como esta pretenden revertir desde edades tempranas.
El proyecto cuenta con el respaldo de varios Grupos de Acción Local del sector Pesquero (GALP), organismos cofinanciados por el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura de la Unión Europea. En el caso asturiano, el apoyo llega a través del CEDER Navia-Porcía y la Autoridad Portuaria de Avilés, lo que da al programa una base institucional sólida más allá del ámbito puramente comercial.
El papel de las lonjas como aula abierta
Las lonjas o rulas son el primer eslabón visible de la cadena pesquera para el consumidor, el lugar donde el pescado recién descargado se subasta en cuestión de minutos. Sin embargo, para la mayoría de la población urbana —y para los niños en particular— se trata de espacios completamente desconocidos. Capitán Mareas los convierte en aulas abiertas donde la teoría sobre alimentación saludable se mezcla con la práctica directa: ver, tocar, oler y, finalmente, cocinar.
Este enfoque de educación experiencial tiene respaldo en numerosas investigaciones pedagógicas que señalan que los entornos reales y las actividades manuales refuerzan el aprendizaje de hábitos alimentarios en la infancia. Que el programa combine visitas a infraestructuras pesqueras con recetas sencillas y la presencia de cocineros locales no es casualidad: responde a una estrategia diseñada para que el pescado deje de ser algo abstracto en la mente de los más pequeños y se convierta en algo cercano, con nombre, origen y sabor.
Para el sector pesquero asturiano, iniciativas de este tipo también tienen un valor añadido de cara al futuro: construir entre las nuevas generaciones una relación de proximidad con los productos del mar puede traducirse, a medio plazo, en consumidores más fieles al pescado fresco y de proximidad, un activo fundamental para la sostenibilidad económica de las comunidades costeras del Cantábrico.