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Haizea Wind supera los 400 millones y gana un 11% más

El fabricante vasco de torres eólicas cierra 2025 con 417 millones de facturación pese a la presión asiática y los proyectos paralizados.

Por Carlos García·jueves, 16 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: Haizea Wind supera los 400 millones y gana un 11% más · El Diario Joven

El fabricante vasco de torres eólicas Haizea Wind cerró 2025 con una facturación de casi 417 millones de euros, lo que supone un incremento del 12% respecto al ejercicio anterior. Al mismo tiempo, su beneficio neto creció un 11% hasta situarse en los 20 millones de euros. Unos resultados que llegan en un momento complicado para el sector, marcado por proyectos energéticos paralizados y una creciente presión competitiva de fabricantes asiáticos.

La compañía, cuyo nombre significa 'viento' tanto en euskera como en inglés, ha logrado consolidar su posición internacional a pesar del contexto adverso. Su CEO, Borja Zárraga, subrayó que la empresa no solo mantiene carga de trabajo asegurada para 2026, sino que está en proceso de cerrar nuevos contratos que garantizarán su estabilidad durante los próximos años. Una declaración que busca transmitir confianza a inversores y socios en un momento en el que, según medios financieros especializados, varios accionistas habrían mostrado interés en desinvertir.

Una apuesta tecnológica para competir con Asia

El punto fuerte que esgrime Haizea para diferenciarse en un mercado global cada vez más competitivo es su capacidad para fabricar componentes de gran tamaño —los llamados componentes XXL— destinados a turbinas eólicas de alta potencia, que pueden superar los 20 megavatios. Esta especialización técnica le permite apuntar a los contratos más exigentes del mercado europeo, donde la demanda de aerogeneradores de mayor tamaño y rendimiento no para de crecer.

El director financiero del grupo, Michael Farenc, mostró optimismo respecto al futuro del negocio, destacando que Europa tiene un interés estratégico claro en potenciar la fabricación local de componentes para turbinas eólicas. En un continente que busca reducir su dependencia de los combustibles fósiles y reforzar su autonomía energética, las empresas con capacidad tecnológica propia como Haizea ocupan una posición privilegiada. El contexto energético europeo, marcado por los objetivos del Pacto Verde y el impulso a las renovables, juega a su favor.

Una estructura accionarial compleja

Haizea Wind tiene un capital repartido entre varios socios con perfiles muy distintos. El principal accionista es Ekarpen, sociedad controlada por el Gobierno vasco y Kutxabank, que ostenta el 20% del capital. Le siguen el empresario Dámaso Quintana, impulsor original del proyecto, con un 13% a través de su grupo ECN; Inversiones GB Balboa, vinculada a la familia García Baquero, con un 10%; y Aguado Logística, proveedora de grúas para la compañía, con otro 13%. Además, tanto Landon como Banco Santander tienen presencia relevante en el capital a través de deuda convertible.

Esta diversidad accionarial, que mezcla capital institucional vasco, familiar y financiero, refleja el recorrido de una empresa que ha crecido con rapidez en un sector intensivo en capital. Sin embargo, los rumores sobre el deseo de algunos socios de salir del accionariado añaden una capa de incertidumbre que la directiva parece querer neutralizar con los buenos resultados y las perspectivas de negocio.

Cuatro patas para un modelo industrial robusto

El grupo opera a través de cuatro unidades productivas especializadas que cubren distintos segmentos del mercado eólico. Haizea Bilbao, ubicada en el Puerto de Bilbao, se centra en torres y cimentaciones para proyectos offshore. Haizea Breizh, con presencia en Francia, fabrica también torres para instalaciones marinas. Haizea Grupo WEC aporta grandes componentes de fundición, y Haizea Tecnoaranda País Vasco completa la oferta con torres para proyectos en tierra y velas de succión, una tecnología de cimentación que gana terreno en los proyectos offshore de nueva generación.

Esta estructura diversificada permite al grupo no depender de un único segmento del mercado y adaptarse a las distintas fases de los ciclos de inversión en energías renovables. Cuando los proyectos offshore se ralentizan, la actividad onshore puede compensar, y viceversa.

En definitiva, Haizea Wind presenta unos números que contradicen el pesimismo que rodea a parte del sector eólico europeo. Con tecnología propia, contratos asegurados y una cartera de clientes diversificada, la empresa vasca afronta los próximos años con músculo financiero y una propuesta de valor difícil de replicar a corto plazo. La pregunta pendiente es si esa fortaleza operativa será suficiente para resolver la ecuación accionarial y mantener la estabilidad en la cúpula de la compañía.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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